Eduardo Tamayo G.

  • La riquezad de la diversidad

    Para la aplicación de su proyecto privatizador, concentrador  y excluyente,  las clases en  el  poder requieren fragmentar  a los movimientos populares y sociales, y reducirlos a su mínima expresión. Es indudable que esta estrategia ha ganado terreno  en nuestro país, sembrando desconcierto y desesperanza.
    Pero a diferencia de otros países de América Latina en donde el tejido social fue casi completamente desarticulado, los movimientos sociales en el Ecuador han resistido a las políticas neoliberales, han demostrado que tienen presencia y mucho que decir y proponer a las puertas del nuevo milenio.
    El campo popular, en la última década, ha sufrido los embates de sucesivos temblores ideológicos y políticos y una serie de reacomodos, derivados, en gran
    parte, de los rápidos cambios económicos, políticos, tecnológicos y sociales ocurridos en el escenario nacional e internacional.
    Junto a la pérdida del protagonismo del movimiento sindical nucleado alrededor del Frente Unitario de Trabajadores, FUT, se ha producido un proceso de
    constitución o reafirmación de las identidades de nuevos actores sociales, que buscan tener sus propias expresiones organizativas y políticas que representen
    de mejor manera sus aspiraciones actuales y futuras. Estos son los movimientos de indígenas, mujeres, jóvenes, negros, ambientalistas, defensores de los
    derechos humanos.
    Con el objetivo de dar cuenta de las dinámicas vividas por estos movimientos sociales, así como de los movimientos "tradicionales" (sindical, campesino y
    poblacional), hemos producido esta publicación.

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