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Ecuador, ganar o ganar

11/03/2016
Opinión
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Cuidado, el Presidente Obama ha retomado la iniciativa. No pierde un segundo. Visita Cuba sin levantar el perverso embargo. Luego partirá a Buenos Aires donde Macri, su nuevo e incondicional aliado en libre mercado, fondos buitres y las varias barbaridades que esto conlleva. Barack quiere dejar la Casa en orden y su patio trasero también. Sea para él o la Demócrata o para el Republicano. No ha escatimado durante su mandato ninguna invasión, ningún ataque quirúrgico contra personas supuestamente terroristas y de paso el bombardeo de algún hospital de Médicos sin Fronteras y uno que otro jardín de la infancia. Será recordado por ser el primer presidente negro de los Estados Unidos y con Premio Nobel de la Paz. Ciertamente más elegante que Reagan y mucho más inteligente que Bush junior. Los pobres de su tierra, recordarán el tema de la salud y los migrantes las fallidas promesas, al igual que el tema Guantánamo. En Cuba lo recordarán por haber restablecido las relaciones que no es poco. En Afganistán, Libia, Siria el recuerdo (junto con la OTAN) vendrá por ser el que más bombas ha lanzado.

 

A nosotros los latinoamericanos nos está comenzando a doler el alma y escarapelar el cuerpo. No porque se vaya, no le extrañaremos demasiado y ya le toca. Sino porque quiere dejar en orden la Casa (blanca) y de paso el patio trasero. Entonces ha lanzado una gran ofensiva con sólidas alianzas con las oligarquías locales, destinada a tratar de hacer caer a los gobiernos de las nuevas democracias. De sus objetivos el que más nos preocupa es Venezuela, por la violencia que anuncia esta “… amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de los Estados Unidos”.  Es decir si alguien, algún país representa eso para el gobierno más poderoso y con menos escrúpulos del mundo, realmente debemos angustiarnos. La Patria de Chávez y Bolívar es demasiado apetecible y su petróleo debe volver a manos privadas y específicamente gringas. Allí la violencia que quieren generar es evidente y para ello cuenta con los aliados europeos y latinoamericanos monarcas de la restauración conservadora de rancia aristocracia, Aznar, Vargas Llosa, Arias, Uribe, Pastrana y el coro de codiciosos que representan. Y así la ofensiva se profundiza y las oligarquías pierden temor. Cristina cae y entra Macri (Scioli no era el candidato, Massa jugó sucio, Cristina se equivocó). Evo pierde un referéndum que no entendí bien para qué convocó. El Salvador se bate contra las Maras invento yanki, Nicaragua no tardará en ser nuevamente agredida; en Costa Rica el Presidente Solís tiene muchas ganas de hacer las cosas bien, pero gobierna con la Asamblea en contra. Chile y Uruguay no parecen problema, pero son nuestros. En el colmo de la provocación y expresando el odio de clase que le tienen, unos policías a nombre de la oligarquía brasileña, arrestan a Lula (tal vez el mayor error). Y se refuerza la estrategia de impeachment contra Dilma, a Brasil quieren hacerlo caer pronto, antes de que culmine su periodo. Los dos gigantes que quedan son el primer blanco.

 

Ecuador es el próximo objetivo, el David del Pacífico Suramericano es irritante por preciso y soberanista, y como vienen elecciones aprovechará de la coyuntura. Ya viajó el Alcalde Nebot a visitar a su par ideológico de Buenos Aires y a buscar el consejo vendepatria de Durán Barba. Por allí nos viene la cosa.

 

La responsabilidad en Ecuador es enorme y recae en primer lugar sobre el Presidente por su liderazgo incuestionable, mucho deberá reflexionar y sobre todo preguntar en la calle, en los barrios directamente a quién quiere la gente. Luego recae sobre Alianza País por ser la organización política más grande y representativa del proceso, lamentablemente aún débil como estructura en el espacio organizativo de territorio lo que fragiliza el tema asambleístas de la Revolución Ciudadana. UNIDOS debe despegar y representar una alianza sólida con AP agrupando a las fuerzas progresistas y democráticas. Ojalá se logre dejar de ver al Estado como botín y a la Asamblea como un pequeño espacio de poder individual y como un gran salario. Para el enemigo, nueve años de Revolución Ciudadana dirigida por Rafael Correa han dejado una marca en los procesos de cambio a nivel mundial y es peligroso. El ejemplo de este gobierno se puede repetir incluso en Europa. O en los propios Estados Unidos (Bernie Sanders) y Canadá (déjenme soñar). Efectivamente es un enorme riesgo para el capitalismo de la codicia desmedida.

 

Hoy debemos ser de una eficiencia extraordinaria en la campaña electoral y de una enorme vocación de unidad. Donde claramente hemos fallado es en el desarrollo de la conciencia. No basta con educar, sino hay que educar para la Soberanía, para la Patria Grande, para la Solidaridad.

 

Se ha construido una clase media importante, que rápidamente asumió su conciencia de clase, pero hacia arriba y por lo tanto en gran parte, es poco solidaria y casi nada operativa en la defensa de las políticas públicas. El gobierno cuyos cuadros medios son básicamente técnicos, salvo las excepciones, no ha logrado educar y transformar al Estado hacia una vocación de servicio y no estoy diciendo que no sea mil veces más eficiente que antes. Me refiero a la vocación de servicio, cualidad indispensable. Los más de 10 mil muchachos que han ido a estudiar afuera, esperamos que regresen cargados de amor a la Patria y llenos de esa vocación de servicio. Con este panorama se presentan las elecciones. Y con este marco la enorme responsabilidad del Ecuador, ser el modelo que se mantiene y que sin reelección (sigo creyendo que Rafael Correa hubiera ganado) logra sostener el cambio y profundizar la Revolución Ciudadana, con menos recursos seguramente, pero con la mística renovada. La alianza tiene que ser con los movimientos sociales fuertes y con los empresarios patrióticos. Hay que invertir esfuerzo y recursos para que esta alianza dé frutos en el cortísimo plazo.

 

Para los Imperios hay demasiada democracia y redistribución en esta parte del Continente, es un mal ejemplo así que tenemos al buen Barack que dice es hora de volver y reinstalar el conservadurismo y el “libre mercado”. Ya tuvieron su respiro democrático y yo debo dejar la Casa (Blanca) patio trasero incluido, en orden. Para el Ecuador ganar o ganar es la alternativa.

 

 

http://www.alainet.org/es/articulo/176007

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Desestabilización