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El precio del petróleo y el talón de Aquiles

04/05/2015
Opinión
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BP ha lanzado recientemente su informe 2015 de prospectiva energética[1] según el cual la demanda de petróleo crecerá hasta alcanzar un volumen de  111 Mb/d (millones de barriles diarios) en 2035, 19 Mb/d más que en la actualidad. Una previsión similar a las presentadas en 2014 por la Agencia Internacional de la Energía (OCDE) y la Energy Information Administration (EEUU). El bajo precio actual del crudo a nivel internacional parece darle alas al sueño del aumento indefinido del consumo. Pero a la vez parece ser su talón de Aquiles.

 

La caída del precio del petróleo de los últimos meses tiene varias explicaciones posibles. Entre ellas: una disminución de la demanda originada en la desaceleración de la economía global, el intento de los países petroleros de mantener precios competitivos ante el empuje de las renovables, el aumento de la oferta del petróleo no convencional de Estados Unidos, entre otros.

 

La cantidad y complejidad de variables que inciden o pueden incidir en el precio del petróleo son tan variadas, remotas y en algunos casos, hasta desconocidas, que resulta bastante fácil explicar por qué el precio ha subido o bajado, luego que ello ocurre. Pero ya no resulta tan fácil predecir, utilizando las mismas variables, qué ocurrirá mañana.

 

Sin embargo, algunos hechos de los últimos meses no podrían pasar inadvertidos: la baja real de la demanda de petróleo (a pesar de su bajo precio), la venta de activos por parte de las empresas petroleras aquejadas por desequilibrios financieros y el cierre de la mitad de los prominentes pozos petroleros estadounidenses.

 

Decir “bajo precio del petróleo” es una afirmación muy condicionada por la historia reciente, en la cual el crudo alcanzó cifras cercanas a los USD 150 por barril. Pero vale la pena recordar que hace no muchos años atrás, a fines de la década de 1990, el barril de petróleo costaba menos de USD 10. ¡Eso era petróleo barato!

 

La Agencia Internacional de la Energía ha informado en su boletín de abril, que la demanda de petróleo cayó de 93,7 millones de barriles diarios (Mb/d) en el último trimestre de 2014 a 92,99 Mb/d del primer trimestre de 2015, y proyectan aún una ligera  caída durante el segundo trimestre (92,66 Mb/d).

 

Quizá como consecuencia de ello –y de los bajos precios- en Estados Unidos la cantidad de equipos de perforación operativos cayó a la mitad en el último año, pasando de 1.803 en  marzo de 2014 a 1.110 en marzo de este año, según la consultora Baker Hughes[2]. Los bajos precios del petróleo y el descenso de la demanda pueden ser parte de la explicación, pero hay quienes afirman que este es el resultado esperado de una burbuja especulativa que “infló” reservas donde no las había.

 

En Estados Unidos y Canadá es donde más se ha sentido este efecto pero la verdad es que, a nivel global, de las 3.597 torres de perforación que había trabajando en marzo del año pasado solo quedan 2.557 en la actualidad.

 

Es que las compañías petroleras se encuentran con costos de explotación cada vez mayores e ingresos cada vez menores. El petróleo convencional ya ha alcanzado su “pico” de producción y todo el aumento de la oferta proviene de yacimientos no convencionales, más difíciles y costosos de extraer.

 

La productividad de la inversión en bienes de capital en el sector petrolero ha caído en un factor de cinco desde el año 2000 según la consultora Douglas Westwood[3]. Esto ha llevado a varias empresas a recortar sus estimaciones de producción futura, o han vendido directamente sus activos a empresas mayores, como Talisman Energy (adquirida por Repsol) o BG (ahora propiedad de Shell).

 

Por su parte un reciente reporte de HSBC ha informado a sus clientes que el valor de mercado de las compañías petroleras en su conjunto ha caído en USD 580 mil millones en los últimos nueve meses y que en 2015 la inversión en el sector será un 23% menor de lo que fue en 2014[4]. La “desinversión” es una de las opciones recomendadas por el reporte para mitigar las pérdidas ocasionadas por los activos varados.

 

Para los analistas del mercado del petróleo, el precio que puede asegurar un suministro constante y creciente de crudo está por encima de los USD 100 por barril y USD 130 en algunos casos. Por debajo de ese valor se hace muy difícil producir petróleo no convencional. El problema es que la economía global no puede absorber un costo energético de ese nivel.  Ni siquiera contando con los USD 500 mil millones que cada año los gobiernos del mundo le destinan en forma de subsidios directos.

 

La estimación de BP presentada más arriba, supone que el PBI mundial se duplicará de aquí a 2035. Pero no parece una tarea sencilla lograr un crecimiento de esa magnitud con un barril de petróleo por encima de los USD 100, ya que con cada aumento del precio del crudo, la economía global se resiente. Tampoco parece que vaya a poder aumentar la oferta petrolera a 111 millones de barriles diarios con precios por debajo de ese umbral.

 

En otros tiempos esto se resolvía con una invasión a algún país petrolero, o la OPEP decidía aumentar sus cuotas de exportación. Pero ya no quedan países con petróleo barato para invadir (al menos con reservas convencionales capaces de sostener los precios por un tiempo) ni la OPEP puede aumentar sus cuotas, pues sus yacimientos ya alcanzaron el “pico”.  Todo el petróleo que hay en reservas es “petróleo caro”.

 

Por lo tanto hay algo que no cierra en las estimaciones futuras de oferta y demanda de petróleo. ¿Cómo hará para crecer la economía global con un petróleo caro? O pensado desde el otro lado ¿Cómo pueden las empresas petroleras lograr su ganancia con un precio del crudo bajo? De la posibilidad de dar respuesta a estas preguntas, o al menos a una de ellas, dependerá el acierto o el error de la predicción de BP. Veremos.

 

- Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social)

 

http://www.alainet.org/es/articulo/169381

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