ALAI, América Latina en Movimiento
2005-11-23
Colombia
Mujeres colombianas en ruta pacífica hacia el Chocó
Por la defensa del territorio y las desmilitarización de la vida
Ruta Pacifica de las Mujeres
El
departamento del Chocó y las comunidades indígenas,
afrodescendientes y mestizas que lo habitan se encuentran en peligro
debido a su ubicación estratégica en el punto de unión
entre los Océanos Pacífico y Atlántico, donde
han posado sus ojos y tentáculos las políticas del
“desarrollo mundial” en el siglo 21; la desatención,
desprotección y abandono estatal, al igual que por la guerra y
las violencias.
INTRODUCCION
La
llegada de las comunidades negras al Chocó fue en la primera
década del siglo XVII, 1605, en ese entonces se dirigieron
hacia los distritos mineros de Nóvita, Sipí, Tadó
y Quibdó. Estas comunidades iniciaron las migraciones al
resto del Departamento, las rutas de expansión territorial
siguieron los ejes viales de los tres grandes ríos: Atrato,
San Juan y Baudó. Actualmente la población está
formada principalmente por afrochocoanas/os y se encuentran los
grupos indígenas Tule, Wounaan y Emberá, este último
grupo étnico está formado por Emberá de río,
Katíos y Chamí. En los centros urbanos y algunos
sectores rurales de Quibdó, Istmina, Tadó, Riosucio,
Acandí, El Carmen de Atrato y San José del Palmar hay
colonos “blancos” provenientes de Antioquia, Risaralda,
Caldas, Córdoba y Valle del Cauca.
Chocó
se extiende sobre 46.530 kilómetros cuadrados en un valle de
orientación norte/sur, por donde corren ríos como el
Atrato, el San Juan y Baudó; éstos han sido los ejes
del poblamiento, la identidad social y la economía.
Otros ríos de importancia son: Andágueda, Beberá,
Bebaramá, Bojayá, Capá, Docampadó,
Domingodó, Munguidó, Opogodó, Quito, Salaquí,
Tanela, Condoto, Cacarica y Tamaná. El Chocó
limita al norte con Panamá y el mar Caribe; por el este con
los departamentos de Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca; por el
sur con el Valle del Cauca y por el occidente con el océano
Pacífico.
Desde
los años setenta se empezaron a formular proyectos tendientes
a aprovechar la gran riqueza del pacífico colombiano y a
movilizar capitales nacionales e internacionales, para la inversión
en el diseño y construcción de lo que se ha conocido
como los megaproyectos del pacífico. Fue así como
se crearon planes de desarrollo regional como: Pladeicop, Plan
Pacífico, Agenda Pacífico XXI; planes que tuvieron en
común promover la explotación económica de la
biodiversidad de la región, desconociendo las prácticas
y necesidades culturales de los habitantes ancestrales.
Con
este Plan se inició la institucionalización del
desarrollo de orientación Occidental y capitalista en el
pacífico colombiano, pues se subrayó la necesidad de
"convertir el pacífico colombiano en un corredor de
tráfico intenso de bienes y servicios". Fue así
como las conclusiones y propuestas estuvieron dirigidas a potenciar
planes de infraestructura: entre ellos la construcción del
Canal Interoceánico Atrato - Truandó, la construcción
del Puente Terrestre Interoceánico entre Bahía
Candelaria en el Atlántico y Bahía Cupica en el
Pacífico.
El
Plan del Pacífico fue formulado en marzo de 1992 y acogido por
los gobiernos de Cesar Gaviria Trujillo y Ernesto Samper Pizano.
Este plan respondió a las directrices del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo PNUD, del Banco Mundial BM y del Global
Environmental Facility GEF; entidades que consideran al pacífico
colombiano, por su endemismo y biodiversidad un banco genético.
En
este plan se contempló, como nueva prioridad, al sector
energético, se propuso la construcción de
hidroeléctricas en las áreas de Juradó, Pizarro,
Timbiquí, Guapí, Ungía y Bocas de Satinga.
Existen
varios propósitos: la construcción de un puente
interoceánico y un poliducto, implementación de
proyectos hidroeléctricos, investigaciones y estrategias para
el manejo y control de la diversidad biológica y genética,
posicionamiento de la región como una ruta comercial y de
desarrollo industrial; de ahí la importancia de la red de
comunicación fluvial, férrea y terrestre que ya está
en construcción y el interés de las multinacionales en
que el Estado colombiano les otorgue concesiones con las que puedan
cristalizar sus intereses.
SITUACIÓN
GENERAL DEL CHOCÓ EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS Y DERECHO
INTERNACIONAL HUMANITARIO
A
partir de 1996, la agudización del conflicto armado en el
Chocó estuvo relacionada con la titulación colectiva de
la propiedad a las comunidades afrocolombianas, que representaban el
90% de la población departamental. Se dio y aún
se presenta una disputa territorial, una confrontación por
negocios, por corredores geoestratégicos para megaproyectos,
por el comercio de narcóticos y armas; disputa vivida en los
territorios que serían adjudicados a las comunidades en
cumplimiento de la Ley 70 de 1993 o Ley de
Comunidades Negras que a la vez integra las bases de un proyecto de
vida de las comunidades afrocolombianas, así como su
reconocimiento como grupo étnico.
La
disputa territorial por parte de los diferentes actores armados han
generado desplazamientos masivos, masacres como la ocurrida en Bojayá
con 119 personas asesinadas y comunidades enteras confinadas.
El Chocó, asiste hoy a una grave crisis humanitaria.
Algunos de sus efectos son “las sistemáticas violaciones
a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario y otras
formas de violencia sociopolítica e intolerancia social”[1],
cuyos responsables son los actores armados ilegales (guerrilla y
paramilitares), y la Fuerza Pública.
Este
Departamento tiene la tasa más alta de extrema pobreza,
presenta el porcentaje más alto de personas que no consumen
agua potable, la tasa más alta de mortalidad materna y el
mayor número de analfabetas. Asimismo, en el Chocó
menos del 50% de niñas y niños matriculados en 1995
alcanzaron el quinto grado[2].
Particularmente, las mujeres, han sido sometidas a formas de
exclusión, discriminación, racismo e invisibilización,
violencia y extrema pobreza, que se recrudecen con el conflicto
armado interno.
La oficina del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia
afirmó, que hay 180 mil personas en situación de
confinamiento en las riveras del río Atrato en departamento de
Choco. [3]
Los
diferentes grupos armados quieren obligar a la población a
tomar partido en la confrontación, asesinan a quienes les
contradicen, destruyen la tradición cultural y la convivencia
entre los pobladores. [4]
En este territorio tienen presencia los diferentes actores armados
del conflicto colombiano incluidas las fuerzas armadas del Estado.
La implementación de los megaproyectos y la agroindustria de
la Palma Africana, se ha hecho a costa del desplazamiento forzado, la
desaparición y el asesinato de líderes, el
hostigamiento a las comunidades y a sus formas organizativas.
El
conflicto armado también frena las oportunidades de
participación de las personas en el desarrollo local, regional
y nacional. En muchas comunidades, generar procesos
organizativos es un peligro porque sus líderes o liderezas
terminan falsamente identificados como simpatizantes de uno u otro
bando.
En
este aspecto, también las mujeres son las más afectadas
dado sus lazos afectivos y la importancia que tiene para la mujer
chocoana la protección de la familia y la comunidad.
El
Estado colombiano no ha dado cumplimiento a la sentencia de la
tutela T 025 de la Corte Constitucional que exige al Estado dar
“prioridad sobre las prioridades” a los derechos básicos
como la educación, la salud, la vivienda y la alimentación,
y la generalizada emergencia alimentaria, agravada por el conflicto
armado que afecta especialmente las poblaciones en situación
de desplazamiento y/o en situación de confinamiento en los
territorios. Es generalizado el incumplimiento de acuerdos y
compromisos adquiridos con las comunidades por diferentes
instituciones municipales, departamentales, nacionales e
internacionales. Muchos de estos compromisos tienen que ver con
la defensa del territorio, la biodiversidad y la vida digna de
las/los indígenas y afrodescendientes.
Centenares
de cartas de exigencia de respeto a los derechos de las y los
afrodescendientes. Tres Resoluciones de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en el marco de las Medidas Provisionales.
Centenares de personas que conocen de las violaciones a los derechos
humanos y su relación con la siembra de palma africana y la
extensión ganadera.
Resoluciones
Defensoriales y Directivas del Procurador General de la Nación.
Visitas de verificación, diálogos con el Gobierno
Nacional y sin embargo los derechos de las y los afrodescendientes
siguen siendo sistemáticamente negados[5].
EFECTOS
DE LA GUERRA Y LAS VIOLENCIAS EN LA VIDA Y EL CUERPO DE LAS MUJERES
CHOCOANAS
La situación de
derechos humanos de las mujeres en medio de la guerra interna, cuyos
actores violan constante y permanentemente el Derecho Internacional
Humanitario, es de dimensiones e intensidad inimaginables La
situación de derechos humanos de las chocoanas, es de
dimensiones e intensidad inimaginables: su cuerpo es botín de
guerra, violaciones como escarmiento, venganza, revancha; chantaje
afectivo a las jóvenes convirtiéndolas en objetivo
militar de uno u otro bando, incitación a la prostitución
y al pillaje. Utilización de las mujeres, niñas y
niños en el transporte de armas y narcóticos.
*
Según el Sistema Único de Registro de Acción
Social (antes Red de Solidaridad Social), desde 1996 hasta 30 de
septiembre de 2005, el departamento del Chocó ha expulsado
20.195 familias, esto es 90.432 personas; y ha recibido 13.754
familias, 61.006 personas. El 80% de los hogares desplazados en
esta zona del país, tienen jefatura femenina.
*
Durante el presente año, se han registrado
desplazamientos masivos en los municipios de Bajo Baudo, Bojayá,
Medio Atrato, Río Sucio, Quibdo, 1.204 familias se han
desplazado masivamente durante el presente año.
*
El confinamiento de comunidades negras e indígenas,
reflejado en la restricción a la libre circulación de
bienes indispensables para la supervivencia, es decir bloqueos
económicos, restricción de alimentos, de medicamentos y
combustible; y la restricción a la libre circulación y
movilización para proteger sus vidas.
El cuerpo
de las mujeres hecho botín de guerra, violaciones a las
mujeres de toda una comunidad en presencia de todos, como
escarmiento, venganza, revancha. Chantaje afectivo a las
jóvenes convirtiéndolas en objetivo militar de uno u
otro bando… incitación a la prostitución;
Utilización de las mujeres, niñas y niños en el
transporte de armas y narcóticos. La violencia contra
las mujeres y la violencia intrafamiliar ha aumentando su espiral en
la medida que arrecia la guerra. La violación a las
mujeres en campos y ciudades en la más absoluta impunidad.
Para
las mujeres que han sido víctimas directas de la violación
sexual la experiencia es devastadora pues su cuerpo y su cotidianidad
se lesionan; además la violación sufrida por una mujer
opera como amenaza para otra, que en muchas ocasiones tiene que
desplazarse por temor a tener que vivir esta experiencia, lo que
devela la vulnerabilidad de las mujeres afrocolombianas, agravada por
la falta de datos estatales que ayuden a visibilizar esta situación.
En los
testimonios de las mujeres aparece de manera recurrente el hecho de
que la familia ha tenido que huir porque un actor armado se ha
“encaprichado” por una de las jóvenes de la
familia, hasta el punto de obligarla a estar sexualmente con él;
después llega otro grupo y esta familia es acusada de
colaborar con los adversarios; la situación se agrava para la
mujer cuando queda embarazada. Violación,
desplazamiento, embarazo y rechazo implican una cadena de afectación
física, psicológica, espiritual y simbólica para
la mujer afrodescendiente e indígena. Todo esto les
sucede en un contexto donde los y las civiles quedan en medio de la
guerra:
“Mayo
15 de 2005. Voceros de las comunidades negras
ancestralmente asentadas en el Atrato Medio denunciaron la crisis
social y humanitaria reinante en su territorio. Según la
denuncia: “Desde el año 2004, los habitantes del río
Buey han venido atravesando una crítica situación de:
restricción de alimentos por la Fuerza Pública que sólo
permite entrar el valor de 50.000 pesos por familia por mes. A
partir del 2 de abril del año en curso la guerrilla de las
FARC en el río Buey ha cometido cinco asesinatos....
Todo esto ha causado: señalamientos, temor, miedo, zozobra y
un desplazamiento gota a gota de unas veinte familias. El día
domingo 15 de mayo del año en curso hubo sobrevuelos de
helicópteros de la Fuerza Aérea muy bajito, sobre las
casas de las comunidades de San Antonio de Buey y Auro Buey en la
parte alta del río. Algunos habitantes aseguran haber
visto al mismo tiempo tropas por tierra. Cuando se retiran los
helicópteros, aparecen unos guerrilleros de las FARC y les
ordenan a las dos comunidades antes mencionadas, que se retiren
porque posiblemente iba haber enfrentamiento. Además,
circulaban rumores en esos días sobre una posible entrada de
paramilitares al río Buey. Todo esto más la
restricción de los alimentos provocó a partir del mismo
día 15 de mayo el desplazamiento masivo de todas las
comunidades Negras del Río Buey. Hasta el día de
hoy han llegado más de mil (1000) de las comunidades de: San
Antonio de Buey, San José de Buey, Curichí, La Vuelta y
Auro Buey. Además, se ha quedado un indeterminado número
de desplazados en las comunidades de: Amé, Salazar, Tauchigadó
y Beté”[6].
VIOLENCIA
CONTRA LAS MUJERES
La violencia es una
realidad en la vida de las chocoanas, situación que se agrava
en el marco del conflicto armado y de la crisis humanitaria.
·
En el Carmen del Darien, el 4 de mayo de 2002 en zona rural de
Río Sucio, “Paramilitares violaron a una menor de
edad”[7].
·
En febrero de 2003, un Infante de la Base de la Marina ubicada
en Bahía Solano, ejerce violencia sexual y física,
contra una enfermera que hacía su año rural en la Base,
la mujer, abusada sexualmente y golpeada brutalmente, quedó
cuadrapléjica...[8].
·
En el año 2004, en la ciudad de Quibdó se
realizaron 294 dictámenes de violencia intrafamiliar de los
cuales 26 fueron contra niñas y 218 contra mujeres adultas, lo
cual representa el 83% del total de los dictámenes
realizados[9].
·
En el período 2003-2004 se denunciaron 241 casos de
violencia sexual contra mujeres y niñas. De los cuales
153 corresponden a niñas y 62 a mujeres adultas.
VIOLACIÓN
DE DERECHOS CIVILES, POLÍTICOS Y DERECHO A LA VIDA, LA
INTEGRIDAD FÍSICA, PSICOLÓGICA Y MORAL DE MUJERES
LÍDERES DEL CHOCÓ
La violación
a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario por
parte de los actores armados (guerrilla y paramilitares) y la Fuerza
Pública, afectan los procesos organizativos de las comunidades
negras y de las mujeres afrochocoanas e indígenas.
Ejemplo de esto lo constituyen los feminicidios y amenazas:
·
El 28 de diciembre de 2001, los guerrilleros de los FARC-EP,
asesinaron a Petrona Sánchez, presidenta del Comité de
Mujeres en la comunidad Costa de Oro, en el municipio Carmen del
Darién. Líder de las comunidades de paz[10].
·
En enero de 2003 en el Corregimiento de Campo Bonito, fue
asesinado Benigno Sánchez, presidente de la Junta de Acción
Comunal, y fueron desplazadas varias comunidades. Betty
Hinostroza, líder comunitaria y secretaria de la junta del
Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral
del Atrato, Cocomacia, asesinada por guerrilleros del Frente Cimarrón
del ELN en presencia de la comunidad. [11]
·
Las amenazas a una menor de edad integrante de las Comunidades
de Autodeterminación, Vida y Dignidad, CAVIDA, por parte de
Tropas del Ejército Nacional. Según el caso
registrado en el Banco de Datos del Cinep: el hecho se presentó
luego que “un grupo de 140 unidades militares instalaron carpas
çenfrente de la Zona humanitaria, grabando con vídeo a
los pobladores que se encontraban a la orilla del río”[12]
Nuestras Propuestas
Para
enfrentar la Crisis Humanitaria que vive el departamento del Chocó
y que afecta de manera diferencial a las mujeres, niñas niños,
los grupos, organizaciones y mujeres que integran la Ruta Pacífica,
proponemos:
*
Que los procesos de paz que se
adelantan en el país, se realicen en le marco de la
negociación política, el respeto a los derechos humanos
de mujeres y varones, la no militarización de la vida civil y
la búsqueda de Verdad, Justicia y Reparación.
Dichos procesos deben tener como marco la resolución 1325 del
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 2000.
*
Al Congreso de la República,
al gobierno nacional y local formular medidas de emergencia que
permitan enfrentar la crisis humanitaria que vive el Chocó y
asignar recursos que faciliten su superación. Las
medidas deben tener en cuenta la situación de las mujeres y
las niñas e incluir la participación de las
organizaciones sociales y de los grupos de mujeres.
*
Al Congreso de la República, realizar de manera
inmediata el control político al gobierno colombiano, para que
de cumplimiento a la Sentencia T-025 de la Corte Constitucional,
acerca de la protección y restitución de los derechos
de las personas en situación de desplazamiento forzado y de
las mujeres que viven el desplazamiento.
*
A las autoridades estatales del orden nacional y local, el
respeto a los territorios que ancestralmente han sido propiedad de
las comunidades afro-descendiente e
Indígenas y la vinculación de dichas comunidades y de
las mujeres, en los proyectos de desarrollo de la región.
*
A las organizaciones del estado la información
desagregada por sexo, edad y etnia acerca de la situación de
los derechos humanos de las mujeres y niñas chocoanas en el
marco del conflicto armado.
“Manos que se
abren en espejo
y nos leen el destino.
Manos ancestrales
grabadas en
nuestra memoria.
Manos de cintas de
colores
para entretejerse en
movimiento.
Manos que cultivan y
protegen
vidas, que se revelan y
resisten
a la guerra.
Manos de mujeres magas”.
Clara Inés Mazo
López
(Mujeres de Negro)
NI GUERRA QUE
NOS DESTRUYA NI PAZ QUE NOS OPRIMA
[1]
Suárez,
Harvey. Dimensiones de la Crisis Humanitaria y de Derechos
Humanos en Colombia. CODHES, Colombia. Documento
presentado durante la Reunión Sub-regional de Sociedad Civil
preparatoria de la Conferencia sobre el Vigésimo Aniversario
de la Declaración de Cartagena, convocada por el Consejo
Noruego para Refugiados con asistencia de representantes de Ecuador,
Perú, Panamá y Colombia. Bogotá 7 y 8 de
octubre de 2004. Pág. 1. Documento en
Internet. http://www.codhes.org
[2]
.PERIODICO EL
CHOCO, SIETE DIAS. Edición 476, Octubre 29 a Noviembre
4 de 2004.
[3]
“Inspección de ONU a Bojaya’ en
Diario El Nuevo Siglo, 26 de enero de 2004, Bogotá:
pág. 3.
[4]
Osorio, Luis Carlos. Conflicto en el
Chocó. Talanquera nada pacífica. En El
Conflicto, Callejón con Salida. Informe Nacional de
Desarrollo Humano Colombia – 2003. Entender para Cambiar
las raíces locales del conflicto. UNDP. P 129
[5]
Comité Intereclesial de Justicia y Paz,
Bogotá, 2 de noviembre de 2005. Consejo
Comunitario del Jiguamiandó y familias del Curvaradó
[6]
CINEP &
JUSTICIA Y PAZ. En: Revista Noche y Niebla N° 32.
Año 2005. Banco de Datos de Derechos Humanos y
Violencia Política. Documento en Internet:
http://www.brnocheyniebla.org.
El resaltado es nuestro.
[7]
Op.
Cit. Revista Noche y Niebla N° 24 Año 2002
Trimestre Abril, Mayo y Junio.
[8]
Op.
Cit. Revista Noche y Niebla N° 27 Año 2003
Trimestre Enero, Febrero y Marzo.
[9]
INSTUTUTO
COLOMBIANO DE MEDICINA LEGAL Y CIENCIAS FORENSES, Seccional Choco.
[10]
Op.
Cit. Revista Noche y Niebla N° 22 Año 2001
Trimestre Octubre, Noviembre, Diciembre
[11]
Op.
Cit. Revista Noche y Niebla N° 27 Año 2003
Trimestre Enero, Febrero y Marzo.