La reinvención de Latinoamérica - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2013-12-26

ALatina

La reinvención de Latinoamérica

Luis Hernández Navarro
Clasificado en:   Política: Politica, |   Internacional: Internacional, Globalizacion, Integracion, |   Economía: Economia, |
Disponible en:   Español       
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Hace 75 años, en 1958, el historiador mexicanoEdmundo O’Gorman publicó un librotitulado La invención de América, con el quesacudió la historiografía dedicada a documentary explicar el descubrimiento y la conquistaamericana. Inventar, significa, de acuerdocon el diccionario de la Real Academia de la Lengua, hallar o descubrir algo nuevo o no conocido.En su texto, O ´Gorman explica, demanera novedosa para su tiempo, la forma enla que el relato sobre la historia y el devenirdel “nuevo continente” fue construido.Hoy, retomando esa imagen, podemos decirque América Latina se está reinventando.
 
El concepto América Latina tiene tras desí una larga historia. Muchos años antes deque O’Gorman publicara su obra, en 1857, elescritor colombiano José María Torres escribióen su poema Las dos Américas las clavesdel nuevo imaginario regional: “Mas aisladosse encuentran, desunidos/Esos pueblos nacidospara aliarse:/La unión es su deber, su leyamarse:/Igual origen tienen y misión;/La razade la América latina,/Al frente tiene la sajonaraza,/Enemiga mortal que ya amenaza”. Pocoantes, en 1856, el filósofo chileno FranciscoBilbao, había usado durante una conferencia,el mismo término.
 
La región está en un proceso de reinvenciónporque su visión de sí misma, su destino comoterritorio y su relación con las grandes potencias,especialmente con Estados Unidos, seestá transformando radicalmente. Si, hastaahora, su inserción con el resto del mundo haestado condicionada por la presencia de laspotencias imperiales (España, Portugal, Inglaterra,Francia y Estados Unidos), con el nuevosiglo ha comenzado a construirse como unconglomerado de naciones con procesos de integracióncrecientemente soberanos.
 
Se trata de un proceso complejo, ambiguo, enocasiones contradictorio, que no avanza en línearecta, en el que no todo está definido ycuyo destino final no está aún escrito. Un procesoen el que sus riquezas naturales, comola abundancia de agua dulce (alrededor de lamitad del planeta), sus reservas de petróleo ygas, sus recursos minerales y la riqueza de subiodiversidad, desempeñan un papel central.
 
Como señas distintivas de esta reinvención seencuentran, entre otras, la refundación de variosEstados nacionales a partir de AsambleasConstituyentes; la ruptura con el Consenso deWashington; la recuperación de su soberaníapetrolera, de sus recursos naturales y bienesestratégicos; la puesta en práctica de políticasde inclusión social, redistribución de la rentay reconocimiento de la diversidad cultural; laexistencia de poderosos movimientos socialesemancipatorios, y la firma de acuerdos de integraciónregional guiados por la idea de lacooperación, la complementación económicay la ayuda mutua.
 
Esta reinvención de América Latina implica,obligadamente, una nueva redefinición de sulugar en el orbe, en el que abandone su lugarcomo “patio trasero” de Estados Unidos. Unnuevo rol internacional en el que tiene comoherramientas medulares, la construcción deforos y entidades regionales sin presencia deWashington –Mercosur, Unasur, Alba y Celac– yla diversificación de las relaciones económicas,comerciales y tecnológicas con nacionesque, en otras zonas del planeta, hacen contrapesogeopolítico a Washington, como China,Rusia e Irán.
 
El fin de la Doctrina Monroe
 
El pasado 18 de noviembre, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), elsecretario de Estado, John Kerry, anunció elfin de la era de la Doctrina Monroe, y la decisiónde Estados Unidos de compartir responsabilidadescon los otros países del continentey tomar decisiones como compañeros en elmarco de una relación de iguales.
 
Sin embargo, tan pronto como fue proclamado,ese supuesto fin del viejo enunciado colonialistaredactado por John Quincy Adams yenunciado por primera vez por el presidenteJames Monroe –América para los americanos–,fue desmentido por el jefe de la diplomaciaestadunidense. Contradiciendo sus palabras,marcó la agenda de su país para la región: promoverla democracia, mejorar la educación,adoptar nuevas medidas de protección ambientaly desarrollar el mercado energético.Y, ya encarrerado, criticó a los gobiernos deCuba y Venezuela.
 
El fin de la Doctrina Monroe tiene, como telónde fondo, una pérdida relativa de la influenciade Washington en la región, no como productode una decisión de la superpotencia, sinocomo resultado de las luchas de los movimientossociales y la elección de gobiernos progresistasque reivindican la recuperación de la soberanía,la ruptura con el neoliberalismo y laintegración latinoamericana. Estos proyectoshan modificado el esquema de relación conEstados Unidos.
 
Sin embargo, este cambio no ha implicado,ni mucho menos, el fin del dominio estadunidenseen la región. El Imperio está muy lejosde ser un tigre de papel. A pesar de losproblemas que enfrenta en todo el mundo ydel surgimiento de nuevos ejes de poder, susupremacía militar, el vigor de sus empresase inversiones, su capacidad para condicionarlos flujos comerciales a su favor, la hegemoníasemántica de sus industrias culturales y la fortalezade sus agroindustrias lo convierten enla única potencia estratégica global.
 
Estados Unidos es el país con mayores gastosmilitares en el mundo. En 2011, su presupuestopara este rubro representó el 40 por cientode los gastos totales en el planeta, seguido,muy de lejos, por China y Rusia. Es, también,el principal fabricante y exportador de armamento.Este predominio tiene tras de sí unapoderosa base productiva. Lockheed Martin,Boeing y BAE Systems lideran la industria militarmundial. Las dos primeras son estadunidenses.
 
Su poderío y superioridad bélica se complementancon las 827 bases militares en el mundo, 27de ellas en América Latina. En abril de 2008,restableció el funcionamiento de su IV Flota,responsable de las operaciones en el Caribe,América Central y América del Sur.
 
A pesar de sus dificultades, la economía estadunidensesigue siendo la de mayor magnituddel planeta. Su PIB nominal representa unacuarta parte del PIB nominal mundial. De las500 empresas más grandes del mundo, 133 tienensu sede en Estados Unidos, el doble deltotal de cualquier otro país. Por ventas, 8de las 10 principales compañías del orbe sonestadunidenses; por valor, 9 de cada 10, portecnologías de la información y comunicación,3 de las 4 primeras. Ese Imperio conserva, apesar de las relocalizaciones, un relevante ycompetitivo sector industrial, especializado enalta tecnología, que elabora el 20 por ciento dela producción manufacturera de la tierra. Sumercado financiero es el más grande.
 
Para la Casa Blanca la comunicación y las nuevastecnologías asociadas a ellas, han sido,desde la década de los 50 del siglo XX, asuntode Estado. Sabe que quien conduzca la revolucióninformática será quien dispondrá delpoder en el futuro. Los artículos culturales yde entretenimiento son una de sus principalesgeneradoras de divisas. Su presencia rebasala esfera exclusivamente mercantil: sus productosvenden un estilo de vida, son parte deuna hegemonía semántica.
 
Estados Unidos es el mayor exportador agrícolamundial y manda la mitad de su trigo y soya y,tres cuartas partes de su cosecha de algodón, a compradores internacionales. China es el principaldestino de las ventas en este terreno.
 
La presencia de Washington en América Latinaen todos estos rubros es notable. Es el principalabastecedor de armas a la región, a pesarde la creciente exportación rusa y china. Delejos, es la potencia militar más influyente enel área. Es, también, el principal inversor extranjerodirecto. Todo tipo de empresas deese país hacen negocios en el hemisferio.
 
A pesar de la creciente presencia china, losconsumidores latinoamericanos compran ensus países una vasta variedad de mercancíascon el sello “Made in USA”. Las exportacionesde automóviles, computadoras, maíz, trigo,series de televisión, carnes, películas, jugos yfrutas congeladas, celulares, juguetes, cosméticos,combustibles y aeronaves no cesan. Delos 20 acuerdos de libre comercio que EstadosUnidos tiene con diversos países en el mundo,la mitad de ellos fueron firmados con nacioneslatinoamericanas y del Caribe. En 2011 lasexportaciones de productos estadunidenses alos países de este subcontinente alcanzaron los347 mil millones de dólares. El aumento de 54por ciento en las exportaciones a la región, esmayor a la tasa promedio de crecimiento deexportaciones con el resto del mundo. Aproximadamente,el 85 por ciento de los bienes quecomercia Washington entran libres de impuestosen Chile, Colombia, Costa Rica, RepúblicaDominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras,Nicaragua, México, Panamá y Perú.
 
Por si fuera poco, como lo señaló Julian Assange,el 98 por ciento de las telecomunicacionesdesde América Latina hasta el resto del orbepasan por Estados Unidos, incluidos mensajesde texto, llamadas telefónicas, correos electrónicos.Ese país tiene a la mano la informaciónde cómo se comporta la región, la ruta quesiguen las transacciones económicas, el comportamientoy las opiniones de los principalesactores políticos.
 
Aunque formalmente declare el fin de la Doctrina Monroe, su intervencionismo en la regiónes evidente, a través de temas como el narcotráfico,el terrorismo y la migración, ademásde su participación “discreta” en golpes blandoscomo los registrados en Honduras y Paraguay.Su influencia se hace sentir, también,en la apuesta por la Alianza del Pacífico, comocontrapeso a los otros procesos de integraciónde América Latina.
 
El dragón chino
 
La actual bonanza económica de América Latinaestá estrechamente asociada a la entradade China en el hemisferio. El dragón asiático esun voraz consumidor de los alimentos, mineralesy metales, y combustibles que se producenen la región. La inversión de ese país fue centralen permitirle al área enfrentar sin grandesdescalabros la recesión económica de 2009.
 
La presencia china en el hemisferio aumentaaceleradamente en todos los rubros: intercambioscomerciales, inversiones directas, financiamientoe, incluso, actividades culturales.Salvo un declive en el crecimiento o gravesconflictos políticos en la nación asiática, nadaparece indicar que esta tendencia vaya a desaparecer.
 
Las inversiones de la patria de Mao Tsetung enAmérica Latina aumentaron de 15 mil millonesde dólares en 2000, a 200 mil millones en 2012.En 2017 podría alcanzar la cifra de 400 mil millones.El volumen de comercio de este paíscon Brasil, Chile y Perú, superó al que estas nacionestuvieron con Estados Unidos. El giganteoriental fue, también, el segundo destino comercialde Argentina, Costa Rica y Cuba. El 40por ciento de las exportaciones agropecuariasde la región van a este país(1).
 
Las inversiones directas de China en el área en2011 superaron los 8 mil 500 millones de dólares.Y, entre 2005 y 2011, concedió préstamosa países del hemisferio por 75 mil millones dedólares. Se trata de inversiones y préstamosno condicionados a la aceptación de dogmas dedesarrollo, consideraciones ideológicas o criteriosestrictamente políticos. Ellos hablan siemprede cooperación y apoyo mutuo.
 
Según reporta el periódico El País, la dependenciade la economía de América Latina conChina es tan grande, que por cada 1 por cientoque crece el PIB en el país asiático, aumentaun 0.4 por ciento en la región; por cada 10 porciento que crece el dragón asiático, se incrementalas exportaciones del hemisferio en un25 por ciento.
 
La creciente presencia China en un área quetradicionalmente ha sido zona de influenciaestadunidense, no se ha topado con la animadversiónde Washington. El Imperio ha buscadocontener y administrar el impacto de lapotencia oriental, y circunscribirlo a la esferaestrictamente económica. A su vez, Pekín haactuado con cautela y ha dejado claro que suintención es ampliar sus fronteras económicas.
 
Entrevistado por El País, Daniel P. Erikson,asesor de la Oficina para Occidente del Departamentode Estado de Estados Unidos, dijo,cauteloso, que la creciente economía del paísasiático le obliga a buscar nuevos mercados,una necesidad que también comparte AméricaLatina por los mismos motivos.
 
El oso ruso y las mineras canadienses
 
Impulsada por las crecientes ventas de armamentoa América Latina, Rusia ha comenzadoa redibujar su presencia en la región. Entrelos quinquenios 1999-2003 y 2004-2008, lasexportaciones de armamento del oso al hemisferiose incrementaron en un 900 por ciento.Se trata de su nuevo mercado de productosbélicos más relevante. Rusia abastece equipomilitar a la región en mejores condiciones depago y de entrega, también sin condicionamientospolíticos. Con Venezuela ha realizadomaniobras militares conjuntas.
 
Sus negocios en la región, sin embargo, vanmás allá de este asunto. El antiguo imperiode los zares invierte en el área, también, enpetróleo, metalurgia, vivienda, hidroeléctricay fabricación de autobuses.
 
La principal carta de presentación de Canadáen América Latina son sus empresas mineras.Según datos del 2008 las empresas canadiensescontrolan aproximadamente el 37% de laproducción minera. Actualmente están activas286 empresas y mil 500 proyectos, aunqueaún no todos en explotación(2). Todas ellas handejado una cauda de evasión fiscal, saqueo,contaminación masiva, problemas de saludpública, corrupción, desposesión, violenciacontra opositores.
 
Canadá es la principal potencia minera delmundo. El 75 por ciento de las mineras delorbe se registran en Canadá y el 60 por cientoemiten sus acciones en la Bolsa de Valoresde Toronto. Muchas de ellas son sólo formalmentecanadienses porque, en realidad, soncompañías con capitales australianos, suecos,israelíes, belgas y estadunidenses.
 
La legislación minera canadiense es flexibley en su régimen impositivo generoso con losinversionistas. Ellos son favorecidos en su financiamientoy en el terreno diplomático y judicial.Las empresas que cotizan en la Bolsa,pueden poner en valor yacimientos potenciales.De hecho, algunas sacan sus ganancias dela especulación bursátil en torno a yacimientospotenciales.
 
En todos los países de América Latina en elque operan mineras canadienses a cielo abiertose han producido severos conflictos comunitarios.Esa es hoy la marca distintiva de lasrelaciones establecidas entre América Latina ysu otro vecino del norte.
 
La reinvención
 
América Latina está en un proceso de reinvencióncomo hemisferio. Su futuro no está aúndefinido, su destino final no está escrito. Elhemisferio está redefiniendo su inserción en elmundo.
 
En la última década, la región ha obtenido ingresosextraordinarios por la venta de materiasprimas, y capitales para la inversión de valores, exacerbados por liquidez abundante provistapor los bancos centrales del mundo y tasas deinterés históricamente bajas. Pero hoy, ese ciclo,apunta a su fin. Por ello, su reinvenciónimplica necesariamente, una redefinición desu inserción en un mundo multipolar, en el quemodifique su actual rol de proveedor de materiasprimas, que lo coloca en una situaciónfrágil y vulnerable, para buscar un tipo de industriacon tecnología de punta y el desarrollode las manufacturas, al tiempo que desarrollasu mercado interno con equidad y justicia. Sino lo logra, sus sueños de integración e independencia,anunciados por José María en supoema Las dos Américas, serán muy difíciles derealizar.
 
1 http://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/LAP_120810_Triangle_rpt.pdf
 
2 Ver: “La minería canadiense en América Latina.Un panorama contemporáneo”, de Arthur Phillips,Mary Roberts, Alix Stoicheff y Saviken Studnicki-Gizbert.
 
- Luis Hernández Navarro es coordinador de Opinión y articulista deLa Jornadade México.
 
 
* Este texto es parte de la revista América Latina en Movimiento, 490-491, correspondiente a noviembre - diciembre de 2013, que recoge intervenciones y artículos de los participantes en el Encuentro Latinoamericano "Democratizar la palabra en la integración de los pueblos". http://alainet.org/publica/490.phtml.


http://www.alainet.org/active/70117




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