ALAI, América Latina en Movimiento
2004-01-14
Cumbre de Monterrey: Discrepancias de fondo
Eduardo Tamayo G.
Durante la Cumbre de los
34 mandatarios de América (con excepción de Cuba) se
hicieron evidentes las discrepancias entre la agenda de
Washington centrada en la seguridad, la lucha contra el
terrorismo y el ALCA y la que mantienen algunos gobiernos
latinoamericanos (Argentina, Brasil y Venezuela), cuyas
preocupaciones se centran más en combatir la pobreza, la
soberanía y el peso de la deuda externa.
El evento, que se realizó en medio de protestas de los
movimientos altermundialistas, culminó con una declaración
general y retórica que se refiere al crecimiento con
equidad, el desarrollo social y la gobernabilidad
democrática (Ver declaración en:
http://alainet.org/active/show_news.phtml?news_id=5282
)
El presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo que la
Declaración de Nuevo León contiene 50 y más enunciados -
"algunos de ellos muy lindos"- pero que no se ponen metas
concretas, como por ejemplo el compromiso de reducir la
mortalidad infantil en un 10 por ciento en un determinado
plazo. Por ello este documento solo será un "saludo a la
bandera", agregó.
Estados Unidos pretendía que la reunión diera un
espaldarazo al ALCA y se acordara la fecha del 2005 para
que este cuestionado tratado entre en vigencia. Si bien
logró que el tema del ALCA sea discutido y que en el
documento final conste que el "acuerdo comercial fomentará
el crecimiento económico, reducirá la pobreza y hará
posible el desarrollo y la integración del continente", no
pudo imponer la fecha de arranque del ALCA. Esta
resolución fue adoptada con la reserva de Venezuela que
planteó que había diferencias profundas con el concepto y
la filosofía contenidas en el modelo de intercambio que
impulsa Estados Unidos.
De su parte, el presidente argentino, Néstor Kirchner,
planteó que el ALCA debe reconocer las diversidades y que
este proyecto no servirá a la prosperidad de los países si
no se resuelven las asimetrías existentes, aspectos que no
fueron recogidos en el documento final.
En la Declaración de Nuevo León se hizo hincapié, por otro
lado, en intensificar la lucha contra la corrupción para lo
cual los representantes de los gobiernos se "comprometieron
a denegar refugio a los funcionarios corruptos, a quienes
los corrompen y a sus bienes". En este aspecto tampoco
pasó la tesis de Estados Unidos de excluir de este tipo de
cumbres a los países cuya lucha contra la corrupción deje
que desear, por considerar que esta situación es difícil de
determinar. En las próximas semanas se podrá comprobar si
Estados Unidos está dispuesto a pasar de la retórica a los
hechos en esta materia, pues, tendrá que extraditar a
centenares de hombres de negocios, banqueros y políticos
corruptos que han encontrado refugio y protección en su
territorio, pese que tienen cuentas pendientes con la
justicia de varios países latinoamericanos.
La Cumbre de Monterrey sirvió asimismo de escenario para
ventilar algunos conflictos que tensan las relaciones entre
Washington y algunos gobiernos latinoamericanos como el de
Argentina y Venezuela, cuyo origen, en última instancia, se
sitúa en la posición soberana y digna que han asumido los
gobiernos Kirchner y Chávez con respecto a temas como Cuba,
el ALCA o la deuda externa.
Se debe recordar que el caso de Argentina, ante las
críticas formuladas a Kirchner por el subsecretario de
Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, por su relación con
Cuba, el presidente argentino respondió que su país no era
alfombra de nadie, mientras que la cancillería señaló que
los "tiempos de la alineación automática habían pasado".
Por otro lado, Washington no ve con buenos ojos que el
gobierno argentino mantenga buenas relaciones con el
dirigente social boliviano Evo Morales.
En Monterrey, Bush y Kichner mantuvieron una reunión de 50
minutos en la "que predominó el buen clima y se evitaron
las rispideces al no tocar los temas potencialmente
conflictivos como Cuba y el ALCA", según la versión de un
periódico de Buenos Aires. En esta reunión, los dos
mandatarios se reafirmaron en sus posiciones: Bush le pidió
a Kichner que desmienta las habladurías de que Argentina no
piensa cumplir sus compromisos de pago, a lo que Kichner
respondió que "pagaremos lo que podemos pagar".
Cabe destacar, que al final de la Cumbre Extraordinaria de
Monterrey, Kichner responsabilizó a los Estados Unidos y a
los organismos multilaterales, principales impulsores de
las políticas neoliberales, de consolidar un modelo de
injusticia, de quiebra de las economías y de llevar a
extremos la desigual distribución del ingreso, así como la
exclusión y la corrupción que padecen muchos países.
En Monterrey, por último, Bush arremetió contra Cuba y
Venezuela, países a los que anteriormente había acusado de
pretender desestabilizar a América Latina. El ataque a
Cuba, en un año electoral, fue interpretado como una
maniobra de Bush para ganar los votos los "hispanos" de
Miami.
En el caso de Venezuela, Bush le pidió a Vicente Fox que
hiciera todo lo posible para que Chávez perdiera el
plebiscito impulsado por la oposición. Ha sido tan
incondicional la postura de Vicente Fox con respecto a
Estados Unidos, que, ante las críticas, el mandatario
mexicano rechazó ser "lacayo" de George W. Bush.
http://www.alainet.org/active/5283
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