ALAI, América Latina en Movimiento
2003-12-03
Colombia ALCA/TLC: Negociación o adhesión
Amylkar D. Acosta M.
|
|
Son los borbones
danzando al pié de la guillotina!
Había que ver el
alborozo con el que la delegación colombiana a la cumbre de
Miami, acogió el esperado anuncio de Robert Zoellick,
Representante Comercial de los E.U, de la intención por
parte de este de iniciar en breve las negociaciones del tratado de
libre comercio(TLC) con los cuatro países beneficiarios de la
Ley de preferencias Comerciales Andinas(ATPDEA), Colombia, Perú,
Ecuador y Bolivia. Luis Carlos Villegas, Presidente de la ANDI, no
ocultó su júbilo y dijo que recibía “esta
noticia como la más importante para el país en toda
su historia. Chile, que ya firmó el TLC con los E.U,
calcula que con él su economía crecerá
anualmente un punto más de su producto interno bruto. Colombia
no puede aspirar a menos”[1].
Al hacer dicha notificación Mr. Zoellick dejó en claro
de que se trata de un tratado[2];
lo cual no deja de ser paradójico, dado el empecinamiento
hasta la víspera del gobierno colombiano, secundado por los
gremios empresariales, de avanzar en solitario hacia un acuerdo
bilateral con los E.U, dejando de lado a sus socios que son
también sus vecinos[3].
Juntos otra vez
Resulta una ironía
que el Ministro de Comercio, Jorge H Botero y el Embajador en
Washington, Luis A Moreno, tengan ahora que entendérselas con
aquellos países que ellos mismos rehuían y miraban con
recelos; pues, les ha tocado salir a entonar la palinodia: el primero
de ellos afirma ahora que “para beneficio nuestro, esta
negociación puede fortalecer la apertura de los cuatro países
entre sí y que podamos perfeccionar nuestra institucionalidad
comercial andina con normas derivadas de esta negociación
bilateral con E.U”[4];
por su parte Moreno sostiene que “los problemas internos de la
CAN terminarán resolviéndose en el marco de un acuerdo
mucho más grande que incluye a E.U, desde esta óptica
para Colombia esto es mucho más interesante”[5].
En ello coincide el ex
canciller de Colombia y ahora Secretario General de la CAN, Guillermo
Fernández De Soto: “Esta se constituye en una nueva
oportunidad, probablemente una de las últimas, para
profundizar la integración subregional...cada país
puede hacerlo a su propio ritmo, sin perder de vista la posibilidad
de construir un marco político común, que ofreciera
directrices para preservar el patrimonio construido a lo largo de 34
años de integración…el Alca fue transformado
por los países en un proceso más realista, en el cual
se podrán asumir diferentes niveles de compromiso y podrán
acordar beneficios y obligaciones adicionales a través de
acuerdos plurilaterales…la mayor potencia económica
mundial, que representa el 43.3% de las exportaciones de Colombia, el
25.8% de Perú, el 37.7% de Ecuador y 14.1% de Bolivia, debe
generar una reorganización del aparato productivo…Es
necesario evitar que por falta de coordinación entre los
andinos, alguno de ellos termine cediendo en temas que no resultan de
interés propio, pero que podrían afectar a los demás.
En consecuencia, los cuatro países beneficiarios de
ATPDEA, deberán ahora hacer un esfuerzo de convergencia, con
el fin de fortalecer su capacidad de negociación y sacar el
máximo provecho del enfoque regional que le ha dado a las
negociaciones el propio E.U…Considero que una negociación
conjunta de los países andinos podría garantizar
un acceso amplio al mercado de los E.U…una zona de libre
comercio equilibrada, balanceada, proporcional a los compromisos
asumidos y que incorpore el trato diferencial, debe ser la prioridad
para los países andinos. Celebro que la decisión de los
E.U haya sido negociar con los países andinos beneficiarios
del Atpdea en su conjunto. Esta situación contribuirá,
en el mediano plazo, si los países así lo desean, a
generar importantes consensos en la Comunidad Andina que permitan
profundizar el proceso de integración y demostrará, una
vez más, la importancia de ´ir en convoy´ en
las negociaciones internacionales”[6].
Dando reversa
Episodios como el que
protagonizó Colombia, con la desautorización al
Ministro de agricultura, quien lideraba la propuesta sobre aranceles
a nivel de la CAN consensuada en Lima, con miras a las negociaciones
con los E.U, dejando literalmente colgados de la brocha a sus socios,
habían dejado muy mal parado a Colombia frente a estos, a
quienes ya no les inspira confianza. Esto, sin contar la política
errática que ha caracterizado la posición colombiana en
los últimos tiempos, oscilando entre afectos y desapegos con
sus socios y vecinos. Tanto es así, que la decisión de
los E.U, de negociar con el bloque andino sorprende al gobierno
colombiano deshojando margaritas! Colombia no puede perder de vista
la importancia que seguirá teniendo para sus exportaciones a
sus mercados regionales, no puede olvidar que, después de los
E.U, Venezuela y Ecuador siguen siendo sus principales mercados, así
se hayan visto estropeados en los últimos años por
cuenta de la crisis que embarga a estos países. Los países
andinos tienen en conjunto un producto interno bruto de US$463.000
millones y su población es de cerca de 93 millones de
personas. Los andinos representan un mercado de aproximadamente US$7
billones en el 2002.
Ahora bien, Colombia no
podría avanzar en un entendimiento con los E.U, sin contar con
los demás socios, no sólo de la CAN sino también
de la ALADI; pues, dado que el gobierno ha manifestado su voluntad de
permanecer en ellos y que no va a denunciar ni el Acuerdo de
Cartagena ni el Tratado de Montevideo, se tiene que ceñir
escrupulosamente a sus estipulaciones, como ha sido la
tradición de la política exterior colombiana. El
Artículo 86 del Acuerdo de Cartagena prevé que ninguno
de los miembros de la CAN puede alterar unilateralmente el
Arancel Externo Común(AEC). Además, tanto en el
Artículo 139 de este mismo Acuerdo como en el Artículo
44 del Tratado de Montevideo, contemplan la Cláusula de
la Nación más favorecida, de tal modo que cualquier
concesión que cualquiera de estos países haga a un
tercero en esta materia, deberá hacérselos extensivo a
todos los demás. De allí que, al negociar en bloque con
los E.U como ellos lo impusieron, termina removiendo tales
obstáculos.
Dejando lo cierto por
lo dudoso
Siempre se ha dicho que
quien va piano va lontano; Colombia no puede actuar con
apresuramientos. A primera vista, resulta convincente que Colombia
debe centrar su atención en el mercado estadounidense, puesto
que este representa el 43% de nuestras exportaciones; pero, cuando
miramos más de cerca el asunto, nos percatamos de que de
los US$6.000 millones que exporta Colombia a los E.U, el 80% está
compuesto por productos primarios(materias primas sin elaborar), de
los cuales el 70% está constituido por petróleo, que
ya se agota, 9% de flores, café, esmeralda, carbón,
banano, etc. Tan sólo US$1.000 millones son exportaciones
industriales. A contra sensu, el 70% de nuestras exportaciones a
la CAN y a MERCOSUR está constituido por manufacturas, con
un mayor valor agregado y con mayor incidencia en la generación
de empleo productivo.
Ya la Cámara
binacional colombo-venezolana puso el grito en el cielo, ante el
peligro que representa los E.U, sea con el TLC o con el ALCA,
respecto al segundo mercado en importancia de Colombia, que lo es
Venezuela, que representó para nuestro país más
de US$1.000 millones anuales en promedio durante el período
1999-2001. Advierte su Presidenta, María Luisa Chiape, que
Colombia tiene notorias ventajas sobre la competencia estadounidense
en 122 productos que facturaron US$406.8 millones, pero corre
marcados riesgos en 832 productos cuyos despachos a Venezuela sumaron
US$676 millones[7]. Tanto el
ALCA como el TLC conllevarían la eliminación del
Arancel Externo Común(AEC) de la CAN; así las cosas,
productos tales como los vehículos, autopartes para vehículos
de carga, equipos de refrigeración, medicamentos, neumáticos
y cables para conducción eléctricas, que se cuentan
entre los principales productos de exportación de Colombia al
país vecino, que puede considerarse como su mercado natural,
no tendrían nada que hacer para evitar salir del mismo,
desplazados por los de origen norteamericano.
USA se sale con la
suya
Este anuncio corresponde
a una jugada maestra de los E.U, ante el empantanamiento del ALCA,
cuya VIII cumbre se realizaba a la sazón. Al final de la
misma, los voceros de E.U, Robert Zoellick y de Brasil, Celso Amorin,
que son quienes llevan la voz cantante, coincidieron en que el ALCA,
como estaba planteado, “no es realista en el contexto económico
actual. Eran metas amplias, que ahora requieren definición y
claridad”. Del pulso entre estos dos gigantes salió un
ALCA, a manera de menú, que no es ni sombra del que prohijó
Bush padre con La Iniciativa de las Américas en 1994. El texto
que se discutió en esta reunión contenía más
de 7.000 corchetes(es decir puntos en los que no existen acuerdos
entre los países del hemisferio que participan en la
negociación) y Venezuela lo inundó de
asteriscos(entendidos estos como salvedades), a los cuales se suman
muchos interrogaciones e incógnitas que aún quedan por
resolver. Ante la imposibilidad de un acuerdo multilateral a corto
plazo, se optó por propiciar los acuerdos plurilaterales,
tales como el TLC de los países andinos con los E.U y el TLC
entre la CAN y MERCOSUR, cuya firma es inminente. El 17 de diciembre
se reunirán en Montevideo los cancilleres de los nueve países
para avanzar tras el objetivo de la firma del acuerdo, en tanto que
será en Puebla, México, al principio del año
entrante, cuando se definirá la profundidad de los compromisos
comunes, una especie de mínimo común múltiple, y
lo que quedará libre para negociarlo en compromisos parciales.
Lo que observamos,
entonces, es un cambio de estrategia de los E.U; pero, el propósito
sigue siendo el mismo de James Monroe: América para los
americanos! E. U seguirá avanzando la vía de los
acuerdos parciales y selectivos hacia su objetivo de lograr una zona
de libre comercio que vaya desde el puerto de Anchorage hasta la
tierra de fuego, tal y como se lo propuso Bush padre el 28 de junio
de 1990. Siguen siendo nueve los temas centrales del proceso de
negociación en los dos escenarios, tanto en el ALCA como en el
TLC: Acceso a mercados, Agricultura, Derechos de propiedad
intelectual, Soluciones de diferencias y disputas, Subsidios –
antidumping y derechos compensatorios, Servicios, Inversión,
Política de competencia y Compras del sector público.
Fue el propio Zoellick
quien ya puso las cartas sobre la mesa, al esbozar en su comunicación
dirigida al Congreso norteamericano, oficializando tal anuncio, los
37 puntos básicos a partir de los cuales arrancaría una
dura negociación. El US Trade Promotion Act de agosto de 2002,
le exige al gobierno federal detalladas consultas dentro de los 90
días venideros con varios comités del Congreso, amén
del informe requerido de la Comisión Internacional de Comercio
– agencia mixta e independiente- respecto del impacto que
podría tener el TLC sobre la industria de los E.U. Ello no
aplica en el caso del Congreso de Colombia, que no cuenta con un solo
día para hacerlo pues, hasta ahora, no tiene velas en este
entierro. Ahora sí empezó el conteo regresivo para la
iniciación en firme de las negociaciones, que se prevé
puede ocurrir, si no hay contratiempos en el Congreso de los E.U,
hacia el mes de abril del próximo año. No es
descartable que surjan algunos obstáculos, habida cuenta de
que las dificultades de Bush para su reelección son cada vez
mayores, por cuenta de la guerra y posterior ocupación de Irak
y de los nueve precandidatos demócratas a la presidencia, sólo
uno, Joseph Liberman, defiende el libre comercio. El más
opcionado para ser proclamado como el candidato del partido
Demócrata, Howard Dean, está enarbolando la bandera de
la renegociación de los acuerdos de la OMC y el NAFTA, con
miras a exigir a los productores extranjeros que cumplan las mismas
normas laborales(Cláusula social) y ambientales que deben
cumplir los productores de los E.U.
El mensaje de Zoellick
fue claro y categórico: “La administración está
confiada en que detrás de los acuerdos comerciales se
abrirán mercados para beneficios de nuestros agricultores,
trabajadores, empresarios y familias”. Afirma el Ministro
Botero, que la carta del Representante Comercial de los E.U al
Congreso de su país no significa que “los gringos
hubieran sacado las uñas” sino que “no estamos
negociando con hermanitas de la caridad”[8].
Y va más lejos y advierte que las negociaciones del acuerdo de
Colombia y otros países andinos anunciadas en Miami serán
“despiadadas”. Como ilustración de lo que nos
espera contó que “El viernes, por ejemplo, nos reunimos
con un grupo de asistentes de miembros del Congreso estadounidense
que nos dijeron:”olvídense de lo que ustedes tienen
en el ATPDEA, por que eso va a expirar. Empecemos de cero a
negociar el tratado”[9]
A ello se añade ahora un hecho aún más
preocupante; se trata del pronunciamiento esta semana por la OMC, en
el sentido de que el Sistema General de Preferencias(SGP), que se
aplica por parte de la U.E a 11 países latinoamericanos, entre
ellos Colombia y a Pakistán, no se ciñe a sus normas y,
en consecuencia, debe ser eliminado. La U.E tiene 60 días para
apelar dicha Resolución y recordemos que esto ocurre justo en
el momento en que La Comisión de la U.E está
contemplado la posibilidad de retirarle tales beneficios a Colombia.
Como quien dice, tras de cotudos con paperas.
Nada que festejar
No hagamos, entonces,
cuentas alegres, como las de la lechera de Samaniego, por que nos
podemos llevar una gran decepción. Es “Importante que el
país entienda en qué nos estamos metiendo. Los
negociadores gringos van a la yugular. Es su deber….Este es un
tratado que va mucho más allá de una simple liberación
comercial: compromete al país a una serie de disciplinas en
muchos otros ámbitos, como en el de las soluciones de
controversias donde se perderá soberanía. Será,
bien se ha dicho, un plan de desarrollo para los próximos 50
años…Se trata de negociar con la primera potencia
del mundo, que va a querer exprimirnos hasta la última gota.
Que se bajen de la nube quienes creen que por ser considerados ´los
mejores aliados de E.U en América Latina´ o ´los
héroes de la lucha contra el narcotráfico´ nos
van a dar algún trato preferencial. Los negociadores
gringos, lo digo por experiencia, van a la yugular. Es, además
su oficio y su deber…es importante que desde ahora se
busque la manera de no sacrificar nuestros mercados andinos en esta
negociación…”[10].
Sí, lo confirma un experto en el tema, como lo es Andrés
Espinosa Fenwarth: “Lo que está en juego a la sazón
es el modelo de desarrollo y crecimiento económico del país,
así como buena parte del andamiaje legal y de solución
de diferencias que lo soporta…No habrá una segunda
oportunidad para hacerlo bien la primera vez .”[11].
Con razón el Ministro Botero empieza a hablar ya de que “Nos
tenemos que abrir con cautela, negociando bien los
plazos…”[12].
Empezamos muy mal, si
llegamos a sentarnos a la mesa de negociaciones con posiciones tan
pusilánimes y obsecuentes como las del Embajador en
Washington, quien, de ante mano admite que “A E.U se le puede
pedir que baje los aranceles y que reduzca los subsidios a la
exportación de su país. Pero, los subsidios a la
exportación no los va a negociar E.U bilateralmente, por que
si le da un subsidio a un productor después cómo le
dice ´yo se lo quito si usted a los seis meses exporta a
Colombia´. Además E.U, ya dijo que la reducción
de subsidios la va a negociar en la OMC. Esos son temas que hay
que comenzar a estudiar en detalle”[13].
Y recordemos que tampoco los quiso negociar en el seno de la OMC; por
eso se bloqueó la cumbre de Cancún[14].
De aceptarse la tesis del Embajador Moreno, de aceptar que los
subsidios y las ayudas agrícolas se negocien en la OMC
mientras se cede en la eliminación de los aranceles en el ALCA
o en el TLC, “Esto significa que estamos rompiendo los
principios de equivalencia existentes entre distorsiones en la
producción y el comercio agropecuario y los aranceles y
barreras en frontera, que son las medidas legítimas para
contrarrestar las ayudas internacionales de las economías
ricas del hemisferio”[15]
No nos hagamos ilusiones,
pensando que las negociaciones que nos esperan son un lecho de rosas;
más bien de abrojos y de espinas, que “Estamos ante la
posibilidad de acceder, en medio de reglas permanentes y
transparentes, y de manera definitiva, al mercado más
importante y dinámico de la economía mundial y a sus
inmensos recursos de capital y desarrollo tecnológico….”[16]
No será fácil negociar al tiempo el TLC y el ALCA, pues
cada proceso tiene su propia dinámica y se desarrollan con
ritmos distintos, que dificultarán su sincronización y
coherencia. “Los desafíos, pues, son de marca
mayor. Una buena negociación, desde luego es crucial. Pero
también hay otros factores. La experiencia de México
indica que, más que incrementar las exportaciones, el TLC hizo
al país más dependiente – y vulnerable – al
comportamiento de la economía estadounidense, y hay estudios
que indican, a diferencia del Banco Mundial, que sus efectos sobre
empleo y salarios no han sido tan positivos. Datos claves para
tener en cuenta. Por que el libre comercio, más que bueno o
malo en sí mismo, será o no conveniente a largo plazo,
según la manera como se maneje”[17].
En un exceso de voluntarismo, el Embajador Moreno quiere convencernos
de que con el TLC las exportaciones colombianas a los E.U podrán
duplicarse en el curso de sólo seis años y en tal
sentido nos advierte que “El mayor peligro para Colombia es que
por temor no aprovechemos cuanto antes esta oportunidad para crecer e
incentivar las exportaciones y la inversión extranjera”[18].
Ojo, pues, con ponernos a imitar a Chile, como nos lo aconsejó
Zoellick, de quien dice Luis Alberto Moreno “…han
aumentado en más del 12% este año las exportaciones,
aún sin que haya entrado en vigencia el TLC”[19];
es decir, que, según eso, tal perspectiva ofrece resultados
prodigiosos por anticipado. Pensemos solamente en lo que hizo
Chile, de abrir de entrada su mercado para el 95% de los bienes
industriales y el 80% de los agrícolas en la fase
inmediata. El ex Ministro Santos nos dice que, tal como están
planteadas las cosas, no nos queda otro camino que “…medirnos
el traje chileno…tal vez E.U le haga ajustes, pero en
esencia ese será el que Colombia usará”
Recordemos, que “Chile está maduro para un TLC por que
hace 30 años optó por una economía que
complementa a la de E.U: vender bienes primarios y servicios pero
importar manufacturas y tecnología….No hay pues que
hacerse ilusiones sobre la generosidad que pueda mostrar Zoellick
respecto a Colombia. De entrada hay que sacar de la cabeza la idea
aquella de que Europa arrastró a España. En nuestra
integración con E.U no habrá ni sombra de las dos cosas
que permitieron el milagro europeo: la migración libre de
trabajadores y los subsidios multimillonarios para el país
menos desarrollado. Mejor será rumiar las 37 peticiones que
Mr Zoellick nos puso por delante(sobre el tapete)”[20].
Un paso de esta
naturaleza por parte de Colombia causaría un descalabro fiscal
de enormes proporciones, pues se calcula que le significaría
un costo fiscal del orden de los US$600 millones anuales. Recordemos
que Chile se tomó doce años en el proceso para
cerrar trato con los E.U; es lo que ahora nosotros pretendemos hacer
a la velocidad del rayo en sólo doce meses! Este no es
asunto de soplar y hacer botellas. Según una evaluación
del Ministerio de Comercio exterior, Colombia no podría, por
ejemplo, aplicar de inmediato un arancel cero, como sí
lo hizo Chile en un altísimo porcentaje de sus productos
agrícolas e industriales, dadas las enormes diferencias entre
las estructuras productivas de Chile y Colombia, amén de la
mayor protección con que ha contado esta última. El
sector agrícola fue el que llevó la peor parte en el
primer tiempo de la apertura y puede ser también el que
resulte más afectado ahora con la ventolera del TLC. El
Ministro de agricultura, Carlos Gustavo Cano, llama la atención
premonitoriamente sobre el caso mexicano en materia de agricultura,
que diez años después de haber firmado con E.U un
TLC, los resultados han sido nefastos para el sector y dice que
“el peor de los mundos sería el caso en que se cediera
el mercado interno sin obtener beneficios del mercado externo”.
Esto es tanto más cierto, cuando contrastamos el enorme apoyo
que da los E. U a sus agricultores, con el desdén en Colombia
por los suyos, abandonados a su propia suerte. Las cifras del propio
Ministerio de agricultura son elocuentes: la inversión
sectorial en la agricultura colombiana pasó de $1.5 billones
en 1996 a $523.957 millones en el 2000 y se estima que para este año
y el entrante será de sólo $254.960 millones y $218.354
millones, respectivamente[21].
Quien va piano va
lontano
Tiene muchísima
razón el diario de los Santos, cuando afirma que dada “La
trascendencia del acuerdo de libre comercio con E.U, por su
monumental impacto en la vida colombiana, requiere, como tal,
análisis, estudios técnicos sectoriales y mucha
coordinación…Sería una insensatez y una
irresponsabilidad que el país no se preparara a fondo para una
negociación como la que se avecina…la improvisación
podría tener costos muy altos para todos los colombianos”[22]
Colombia tiene que
sopesar muy bien sus fortalezas y amenazas; sus oportunidades pero
también los riesgos que se estarían asumiendo. Una y
otra vez se nos dice por parte de los voceros del gobierno, que ante
la estrechez del mercado interno, no nos queda otra salida que las
exportaciones y que estas se dispararán con el TLC. De allí
que se platee que el país no le debe dar más rodeos al
asunto y debe, cuanto antes, precipitarse a firmarlo, a riesgo de que
nos deje el tren. Dos afamados economistas, Francisco Rodríguez
y Dani Rodrick, sostienen que “Encontramos muy poca evidencia
que demuestre que políticas de apertura comercial(bajos
aranceles y barreras arancelarias) estén significativamente
asociadas con el crecimiento económico”. Así que
recibamos con beneficio de inventario las palabras del embajador
Moreno, cuando repite como papagayo que “…al avanzar en
las negociaciones de los E. U, el país estará dando un
paso seguro en el proceso de aumentar sus exportaciones, mejorar sus
niveles de crecimiento y generar empleo”, no vaya a ser que
yendo por lana terminemos trasquilados! El mismo DNP estima que la
reducción de aranceles y de barreras de importación que
se negociará en el TLC incrementaría las
importaciones colombianas en un 12%, mientras que las exportaciones
sólo lo harían en un pírrico 6.4%, con lo
cual estaríamos reeditando lo acontecido desde comienzos de la
década anterior, cuando merced a la atolondrada apertura
terminamos aprisionados por los déficits gemelos, de la cuenta
corriente de la balanza de pagos y de las finanzas públicas,
de los que aún no nos hemos podido desembarazar.
Estamos en pañales
Cabe preguntarse, qué
capacidad tiene el país actualmente de sacarle partida a un
TLC o a su integración al ALCA. Ya vimos, que Colombia no está
preparada para dar este paso, que puede resultar un salto al
vacío[23]. Lo reconoció
recientemente el Ministro de Comercio exterior, Jorge H Botero: “Para
internacionalizar la economía, para optimizar ventajas
competitivas, hay que producir cambios estructurales en el aparato
productivo…En cualquier esquema, nuestra integración
con los vecinos es fundamental”[24].
Ahora, se nos dice que “…La negociación permite
recuperar el camino de las reformas estructurales que requiere
nuestra economía para avanzar en su modernización y que
por diversas razones se vieron truncadas en años
recientes…”[25].
Como quien dice, embarquémosnos no importa cómo ni para
dónde vamos, pues en el camino se emparejan las cargas.
Pero es que tropezamos
con obstáculos insalvables a corto plazo, que no los vamos a
sortear profundizando las vitandas reformas estructurales que no le
han traído al país sino frustraciones. Producto de
ellas ha sido la baja en el ingreso, la cual se ha traducido en la
baja formación de ahorro(11.1%), que pretende suplirse con la
inversión extranjera, la que a su vez cayó en el 11% en
el 2001 y en el 19% en el 2002. De allí la baja formación
de capital, que se refleja en una exigua participación de la
inversión privada en el PIB, que pasó del 12% en 1994 a
sólo el 7% en el 2001. Por su parte, la participación
del sector industrial pasó del 17% en los 70 al 13.5% en el
2002. Tenemos el más bajo índice de exportación
por habitante del continente; elk tope máximo lo alcanzamos en
el año 2000 con US$306, para caer a US$272 en el 2002, contra
un promedio de US$1.000. En República Dominicana, Uruguay,
Jamaica, Chile, México y Costa Rica, fluctúa entre
US$1.000 y US$2.000; Honduras, Ecuador, Paraguay, El Salvador y
Argentina, entre US$400 y US$1.000. Sólo Brasil está
por debajo de Colombia(US$250) y eso por que se ha volcado sobre su
vasto mercado interno. Según Hernando José Gómez,
Embajador de Colombia ante la OMC y Jefe coordinador del equipo
negociador de Colombia, la participación de Colombia en las
exportaciones mundiales en el 2002 fue de sólo el 0.2%, muy
por debajo de México con el 2.5%, Brasil 0.9%, Argentina 0.5%
y Chile con el 0.3%. Nuestras exportaciones representan a lo sumo el
14% del PIB y de ellas sólo el 35% son manufacturas y el 7% de
alta tecnología. Como quien dice, estamos en pañales!
Como lo afirma Manuel José Cárdenas, experto en el
tema, “…con la oferta actual, apenas estamos en
capacidad de arañar los beneficios del ATPDEAQ y, con mayor
razón, diría yo, los que se consigan en el TLC, ALCA,
CAN, y MERCOSUR. De nada nos servirá abrir mercados sino
tenemos que exportar. Por eso es necesario poner un énfasis
mucho mayor en las medidas internas y no limitarnos a la
negociación de acuerdos comerciales. El futuro del
crecimiento de la economía colombiana dependerá en gran
medida de decisiones sobre reestructuración macro y
microeconómica que incrementen la productividad y potencien la
competitividad del país. Sin afanes debería elaborarse
un ´libro blanco´ que señale el rumbo a
seguir”[26]
La suerte esta echada
Es decir, que Colombia no
ha mostrado históricamente una vocación exportadora y
no la tendrá mientras no se produzca un cambio del modelo
económico que la tiene condenada a servir de mascota del Tio
Sam. En ello es que debería estar pensando la ANDI y el propio
gobierno; máxime cuando seguimos exportando bajo valor
agregado y, peor aún exportando importaciones
pues “La demolición que permitimos durante la
última década en la industria de bienes intermedios
complicó la integración competitiva de la producción
local”[27]. A no
ser, que aceptemos como cierto el teorema de Hommes, que a la letra
dice que “El mayor beneficio del comercio proviene de las
importaciones y no de las exportaciones, como nos han acostumbrado a
pensar equivocadamente los mercantilistas criollos”. El ha
pretendido enmendarle la plana, nada menos que a Lincoln, quien
afirmó sentenciosamente: “No sé demasiado acerca
de los aranceles, pero lo que sí sé muy bien es que,
cuando compramos bienes manufacturados a los extranjeros nosotros nos
quedamos con los productos y ellos con el dinero. Cuando compramos
productos nacionales nos quedamos con ambas cosas”. Muy
seguramente Abrahan Lincoln tomó esta cita de uno de los tomos
de las obras escogidas de Perogrullo.
Por todo ello y mucho
más, ante tanta algarabía provocada por el anuncio de
Robert Zoellick, Representante Comercial de los E.U, de la intención
de los E.U de iniciar en firme una negociación de un TLC, no
puede uno menos que evocar aquellos tiempos de bárbaras
naciones, cuando en el Imperio romano, al ser llevados sus victimas
para ser arrojados a las fieras del circo, estos exclamaban ante el
Emperador: Ave césar, los que vamos a morir te saludan!
*
Amylkar D. Acosta Medina es Presidente de la Sociedad Colombiana de
Economistas
(Bogotá,
diciembre 3 de 2003)
[1]
El Espectador. Noviembre, 30 de 2003
[2]
El Tiempo. Noviembre, 19 de 2003
[3]
Ver: Amylkar D. Acosta M. Mirar al sur. Junio, 30
de 2003
[4]
El Tiempo. Noviembre, 23 de 2003
[5]
El Tiempo. Nov., 20 de 2003
[6]
Portafolio. Diciembre, 1 de 2003
[7]
El Tiempo. Diciembre, 3 de 2003
[8]
El Tiempo. Noviembre, 23 de 2003
[10]
El Tiempo. Noviembre, 16 de 2003
[11]
Portafolio. Noviembre, 19 de 2003
[12]
El Tiempo. Diciembre, 1 de 2003
[13]
La República. Noviembre, 18 de 2003
[14]
Ver: Amylkar D. Acosta M. De Doha a Cancún.
Noviembre, 15 de 2003
[15]
Portafolio. Noviembre, 18 de 2003
[16]
ANIF. Informe Semanal. Noviembre, 24 de 2003
[17]
El Tiempo. Editorial. Noviembre, 20 de 2003
[18]
Revista Dinero. Noviembre, 14 de 2003
[20]
Semana. Hernando Gómez Buendía.
Noviembre, 24 de 2003
[21]
Ministerio de Agricultura y Desarrollo rural.
Octubre de 2003
[22]
El Tiempo. Editorial. Octubre, 9 de 2003
[23]
Ver: Amylkar D. Acosta Medina. ALCA/TLC:
oportunidades y amenazas. Septiembre, 12 de 2003
[24]
El Tiempo. Diciembre 1 de 2003
[25]
ANIF. Informe Semanal. Noviembre, 24 de 2003
[26]
Portafolio. Diciembre, 2 de 2003