ALAI, América Latina en Movimiento
2003-11-10
Inversión política y ética, y no de mercado, para salvar al mundoEl ALBA contra el ALCA
Edith Franco
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...a ver cómo le damos a nuestros pueblos, que están más allá de
estas paredes, y son millones y millones, un camino hacia un mundo
democrático; pero, verdaderamente democrático, donde todos, sin
excepción, estemos incluidos, donde haya igualdad, donde haya
equidad, donde podamos gobiernos, instituciones, Estados,
sociedades, sectores públicos, sectores privados, todos, en el marco
de las Constituciones y las leyes de cada país, respetándonos
mutuamente, construir un mundo mejor...
Hugo Chávez Frías
Reunión de Alto Nivel sobre la pobreza, la equidad e inclusión
social de la O.E.A. 08 de octubre de 2003.
Con la intención de contribuir a la información, al debate, a la
reflexión teórica, pero sobretodo a la definición de alternativas
para la acción crítica; desde una mirada de mujer, para todos y en
especial para todas; hoy, en esta reunión del Colectivo Mujeres
Tacarigua, examinaremos algunas definiciones estratégicas que nos
llevarán a considerar la relación real entre la economía y el Estado
y sus directas implicaciones económicas, sociales, culturales y
políticas; confrontaremos algunos datos teóricos que nos permitirán
dar cuenta de las experiencias del pasado de la economía hegemónica
imperialista, para apreciar con más claridad las múltiples
resistencias que se manifiestan en nuestros días en los pueblos
latinoamericanos y del Caribe ante la imposición del modelo
económico neoliberal y su última propuesta anexionista: El ALCA.
De la observación de esas resistencias políticas, económicas,
sociales y culturales latinoamericanas, como las que se han dado
dando en Venezuela, Ecuador, Brasil y actualmente en el valeroso
pueblo boliviano, nace en este Colectivo de Mujeres y Hombres, la
importancia del estudio y análisis crítico de ciertos acuerdos
económicos que nos brindan investigadores y expertos de la materia;
pues, el propósito de esta conferencia: El ALBA contra el ALCA, es
elevar y reforzar la condición ética y moral de los seres humanos
que integran nuestros pueblos latinoamericanos, para deslegitimar y
hacer frente al ordenamiento económico que nos ha sido impuesto
desde décadas pasadas conocido como neoliberalismo; reconociendo a
éste como un modelo económico que se organiza y funciona sobre la
base de desigualdades y que propone desde el año 1994 a la América
del Sur y al Caribe otra de sus "armas integracionistas" conocida
como Área de Libre Comercio de las Américas.
Nosotras y nosotros, ya sentimos al ALCA como otro instrumento
económico y político, arma de un sistema imperialista cruel,
inhumano e inmoral, que no ha dado ni dará respuesta en la región a
las exigencias mínimas de la economía; definida ésta, como un
mecanismo del conjunto social, que debe garantizar la seguridad
material de todos los individuos y de todos los pueblos; en este
sentido, lo que buscamos con el desarrollo de esta convocatoria es,
entonces, robustecer los criterios de resistencia, generando opinión
pública, para así, finalmente, hacer converger acciones en la
búsqueda de mejores y justas alternativas, como la propuesta y
lanzada al mundo por nuestro presidente Hugo Chávez, distinguida
como el ALBA: Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, y
que en los actuales momentos, es estudiada y discutida en los
diversos movimientos de resistencia latinoamericanos e
internacionales, para ir elaborando la Agenda 2004 de Lucha contra
El ALCA; que ampliará y reforzará la alianza de los pueblos
latinoamericanos y del Caribe, en el Congreso Bolivariano de los
Pueblos a realizarse en el mes de noviembre de 2003; y en donde
además, se extenderá la tesis del líder del pueblo cubano, Fidel
Castro: realizar un plesbicito regional para consultar a la
población latinoamericana sobre si desea formar parte del ALCA.
Ahora, antes de hablar de alternativas, obligatorio es hacer un poco
de historia. Sugiriendo en tal caso, que partamos en este coloquio
del Consensus de Washington, para entender como desde antes de la
propuesta del ALCA se venía gestando en Estados Unidos el proceso
conspirativo de recomposición del capital.
EL CONSENSO DE WASHINGTON
Para llevar adelante el objetivo del mantenimiento del sistema
capitalista mundial, basado en la libertad del mercado para operar,
donde predomina la concepción del "darwinismo social", es decir: la
supervivencia del más apto y la eliminación del más débil, donde la
vida social se concibe gobernada por las leyes de la competencia y
del conflicto, vale decir, por la guerra; los Estados Unidos y los
organismos internacionales cooptados por este país, organizan otro
de los aparatos económicos del régimen hegemonista, conocido como El
Consenso de Washington.
En realidad, fue un "Consenso" que se dio a espaldas de la comunidad
internacional, sin un debate amplio sobre las necesidades y opciones
del mundo hacia el siglo XXI; no fue sometido a votación; ni
siquiera fue ratificado formalmente por los países a los que les fue
impuesto; fue la demostración de un ejercicio autoritario, codicioso
e insolidario, justificado por el carácter pretendidamente
científico-económico indiscutible de sus directrices.
El "Consenso", o mejor conspiración, nace de la reunión realizada en
Washington en el año de 1989, entre académicos y economistas
norteamericanos, funcionarios de gobierno de ese país y funcionarios
del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional; y se reconoce
como máximos patrocinadores de ese engendro de política económica,
al secretario del Tesoro norteamericano, Robert Rubin, proveniente
de Wall Street, al igual que los anteriores secretarios, Roger C.
Altman y Nicholas Brady.; todos pertenecientes a sociedades de
inversión. Ernest Stern, antiguo presidente del Banco Mundial, es
director de la banca J.P. Morgan, y James Wolfensohn, también
directivo de un banco de inversión.
Con el documento resultante de la visión interesada, obscena y
parcial de la economía neoliberal, los proponentes del Consenso de
Washington, vendieron la idea al mundo, de que, como consecuencia de
la globalización, y por ende, a través de la implementación de los
puntos acordados en el "Consenso", como: privatización de las
funciones del Estado, implementación del libre comercio, la entrega
de las funciones de planificación económica a las empresas
multinacionales, la disolución del Estado social y el
desencadenamiento de los movimientos internacionales de capitales,
entre otros puntos; aumentarían las tasas de crecimiento económico,
disminuiría significativamente la pobreza y la inseguridad; que el
flujo e inversión de capital y el crecimiento de las exportaciones
promovería el desarrollo de sectores con un uso intensivo de la mano
de obra.
En ese "Consenso", también se puntualizó la necesaria creación de un
nuevo concepto de institución, a los efectos de que los gobiernos y
los pueblos latinoamericanos comprendieran el significado de cambio
institucional que ellos proponían. Se entendió a la institución
como "las normas que configuran el comportamiento de organismos e
individuos dentro de una sociedad"; sean éstas de carácter formal
como Constituciones, leyes, reglamentos, contratos; o informales,
como los valores. En el marco de las reformas institucionales,
planteadas por el Consenso, se consideró que, debido al aumento de
la demanda por parte del sector privado, que ahora competía en un
mercado globalizado, se había advertido que la competitividad o las
utilidades del sector privado, se verían afectadas, esencialmente,
por la calidad y eficiencia de la prestación de servicios
financieros y públicos y la eficacia del sistema judicial; por lo
tanto era justificable la realización de reformas institucionales,
valga decir, en Constituciones, leyes y reglamentos, para que se
garantizaran la expansión del capital y la seguridad de los
intereses de las inversiones imperialistas en otras latitudes.
Ahora ya entendemos por qué la Constitución Bolivariana Venezolana
es a los Estados Unidos tan incómoda, pues no obedece al modelo de
Constitución económica que a ellos conviene, o mejor dicho, a los
Tratados como el ALCA, que establecen las reglas básicas que
justifican la invasión e intervención en las economías de pueblos
latinoamericanos y caribeños.
El Consenso de Washington de 1989 básicamente ordenó la aplicación
de diez instrumentos de política económica neoliberal para llevar
adelante el mantenimiento de un sistema capitalista mundial basado
en la libertad del mercado, a continuación, una síntesis de sus
principales puntos:
1.- Disciplina fiscal: Exigían a los pueblos no más déficit fiscal.
Presupuestos balanceados. Pues, según los expertos economistas del
Consenso, grandes y sostenidos déficits fiscales constituían la
fuente primaria de los trastornos macroeconómicos que se
manifiestaban como procesos inflacionarios, déficit de balanza de
pagos y fuga de capitales. Argumentaban que un déficit de
presupuesto operacional que sobrepasara un 1% a 2% del PIB era
considerado prueba fehaciente de una falla en la política aplicada,
a menos que este exceso hubiese sido utilizado en inversiones de
infraestructura productiva.
Pero, ante este punto, economistas expertos señalan que el
equilibrio fiscal nunca ha sido alcanzado, ni aún en los países
desarrollados; y que por estar basado en la disminución del gasto
público, fundamentalmente en los sectores sociales; ha causado un
profundísimo y dramático deterioro en los sistemas de salud,
educación, seguridad social, etcétera.
2.- La inflación como parámetro central de la economía. Para los
impulsores del Consenso de Washington, las políticas de ajuste y
reforma estructural tienen su origen en la crisis de la deuda. No
es de extrañar que el control de la inflación fuera un asunto
prioritario para los organismos acreedores. Como regla general,
adoptaron los proponentes del "Consenso" el parámetro de la
inflación como referencial del modelo económico, alrededor del cual,
según ellos, se mueven y se subordinan los otros parámetros,
incluido el desempleo.
3.- Prioridades en el gasto público. La necesidad de cubrir el
déficit fiscal presenta la disyuntiva entre aumentar los ingresos
fiscales o reducir el gasto público. El consenso de Washington,
influido por los economistas «reaganianos», optó por favorecer la
reducción del gasto público.
4.- Reforma Tributaria. El aumento del ingreso vía impuestos se
consideró una alternativa a la reducción del gasto público para
paliar déficits fiscales. Existió un amplio Consenso, entre los
tecnócratas neoliberales, en el principio de que la base tributaria
debía ser amplia, mientras que la tasa tributaria marginal debía ser
moderada.
5.- Tasas de interés. Existieron dos principios generales: el
primero, que las tasas de interés debían ser determinadas por el
mercado. El segundo principio apuntó a la necesidad de tasas de
interés real positivas, para incentivar el ahorro, por un lado y
desalentar la fuga de capitales, por el otro.
6.-Tipo de cambio. Como en el caso de las tasas de interés, la
tendencia se inclinó por tipos de cambio determinados por las
fuerzas del mercado.
7.- Política comercial. La liberalización de las importaciones
constituyó un elemento esencial en una política económica orientada
hacia el sector externo (orientación hacia afuera). El acceso a
bienes intermedios importados a precios competitivos se consideró un
aspecto importante en la promoción de las exportaciones; mientras
que una política proteccionista en favor de la industria nacional y
en contra de la competencia extranjera, fue vista como una
distorsión costosa, que en última instancia terminaba por penalizar
el esfuerzo exportador y por empobrecer la economía local.
Entonces, la apertura económica propuesta por el "Consenso" trajo
como consecuencia la irrupción indiscriminada de importaciones, en
gran medida innecesarias o con precios subsidiados, que produjo la
quiebra y el cierre de gran parte del aparato productivo y el
incremento acelerado de la desocupación y la subocupación en
latitudes latinoamericanas.
8.- Inversión Extranjera Directa (IED). Según el "Consenso" la IED,
además de aportar capital necesario para el desarrollo, proveería
capacitación para la producción de bienes y servicios tanto para el
mercado interno como para la exportación; considerando una
insensatez cualquier actitud restrictiva que limitara la entrada de
la inversión extranjera directa (IED).
9.- Privatizaciones. La lógica de las privatizaciones obedecía a la
creencia de que "la industria privada se administra más
eficientemente que la empresa estatal". En general, consideraron
que la privatización de empresas de propiedad estatal constituían
una fuente de ingresos de corto plazo para el Estado.
En el largo plazo se argumentó en el "Consenso", que el Estado se
liberaba de la responsabilidad de financiar ulteriores inversiones.
La creencia en la eficiencia superior de la empresa privada fue un
dogma de fe para el Consenso de Washington.
10.- Desregulación. El "Consenso" consideró que una forma de
promover la competencia o mejor, la obtención de utilidades de sus
inversiones económicas, era mediante la desregulación.
Este proceso fue iniciado en los Estados Unidos por la
administración Carter, pero fue profundizado durante el mandato de
Reagan. Se le ha juzgado, de manera general, como un proceso
exitoso en esa nación y se partía de la base que también podía
producir beneficios similares en otros países, especialmente en
América Latina, donde se practicaban economías de mercado altamente
reguladas, al menos en el papel.
Pero, en un buen número de países de latinoamericanos, las redes
regulatorias son administradas por burócratas mal pagados. El
potencial para la corrupción es, por lo tanto, alto. La actividad
productiva puede ser regulada por la vía legislativa, por decreto
gubernamental o por decisión tomando caso por caso.
Esta última práctica fue y es bastante difundida y perniciosa en
Latinoamérica ya que creó y sigue creando incertidumbres y provee
oportunidades para la corrupción. También suele ser discriminatoria
en contra de los pequeños y medianos empresarios, los cuales, a
pesar de que son importantes fuentes creadoras de empleo, raras
veces tienen acceso a las esferas más altas de las burocracias.
Tenemos, entonces que tal "Consenso" auguraba que con su aplicación
aumentaría el crecimiento económico, disminuiría la pobreza y se
incrementaría el empleo. Sin embargo, observemos algunas
consecuencias en América Latina, víctima principal de la aplicación
de este "Consenso":
– En América Latina para el año de 1980 existían 120 millones de
pobres; en 1999 el número había aumentado hasta 220 millones,
45% de la población latinoamericana; y el 20% más rico es casi
19 veces más rico que el 20% más pobre, cuando la media mundial
es que los ricos son solo 7 veces más ricos que los más pobres;
– Tras una década de ciega aplicación religiosa de las
directrices del Consenso de Washington, la deuda de los países
del sur, pasó de 492.000 millones de dólares en 1991 a una
deuda inaceptable de 792.000 millones de dólares en 2001; de
los cuales 123 mil millones de dólares se destinaron al pago de
la deuda sólo en el año de 1999;
– Ferrocarriles, telecomunicaciones, líneas aéreas, suministros
de agua potable y energía fueron prácticamente liquidados y
entregados a macroempresas estadounidenses y europeas;
recordemos en especial, caso Argentina;
– Se redujeron gastos públicos en educación, salud, vivienda y
ayudas sociales;
– Se abolieron las medidas de control de precios, se congelaron
salarios y millones de trabajadores fueron despedidos por los
nuevos amos de las empresas públicas privatizadas;
– Hubo importaciones masivas, con disminución de tarifas
aduaneras, por supuesto; para alimentar el consumismo de las
clases altas y medias con ganas de ser altas que provocaron la
desaparición de empresas nacionales;
– Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) América
Latina es la región más desigual del mundo. A pesar de que
África es más pobre, los latinoamericanos reportan la peor
distribución del ingreso. Sólo el 5 por ciento de la población
con mayor capacidad adquisitiva concentra 25 % del ingreso
nacional, mientras el 30 por ciento –que constituye el sector
social más pobre- tiene el 7.5%. (La Jornada 3/II/03);
– Y qué decir del desempleo? Según la Organización Internacional
del Trabajo, el 84% de empleos que se crearon en los años
dorados de aplicación del "Consenso" fueron precarios y con
bajos salarios. ¿Exitoso programa para América Latina, verdad?
Podemos entender, con este breve análisis de la aplicación del
"Consenso" que lo que realmente se logró fue: el aumento dramático
de la pobreza y las desigualdades económicas, sociales y políticas
en la región. Por lo tanto, podemos declarar que fue un estruendoso
fracaso; no por casualidad, James Wolfensohn, presidente del Banco
Mundial, proclamó en noviembre de 2002, en una reunión
latinoamericana preparatoria del Foro Económico Mundial de Davos:
"El Consenso de Washington ha muerto". Ni tampoco por casualidad,
el nuevo presidente del Brasil, Inazio 'Lula' da Silva, ha rechazado
el dogma neoliberal del "Consenso"; y ha cambiado el destino de
millones de dólares para comprar aviones de combate y los ha
dedicado sencillamente a combatir el hambre de millones de
brasileños, al tiempo que apuesta, al igual que Venezuela, por la
intervención intensa del Estado en educación, sanidad, protección
del medio ambiente y salvaguarda de los recursos naturales.
Hoy, sin titubeos, como poblaciones en resistencia, debemos
reconocer y defender que cada país aplique la política económica y
social que le convenga, sin exigir fidelidad a la ortodoxia
económica y financiera norteamericana, que en estas últimas décadas
se propuso destrozar a nuestros pueblos para beneficiarse de sus
variadas riquezas, a través del mal llamado "Consenso de
Washington".
Ahora, ubiquémonos de nuevo en la línea del tiempo, en la década de
los 90' y analicemos el punto que nos ocupa: EL ALCA, otro
instrumento de opresión para nuestra Abya Yala.
El ALCA; negociación para la anexión de América Latina a Estados
Unidos
En el marco de una ofensiva global del imperialismo norteamericano
post caída del muro de Berlín, la idea del proyecto ALCA es lanzada
en 1991 por el entonces presidente de los Estados Unidos Bush padre.
Se buscaba, como una medida de reaseguro y de expansión
imperialista, constituir un "Bloque Comercial" hegemonizado por los
Estados Unidos, compuesto por Canadá y todos los países
latinoamericanos, menos Cuba. Este bloque alcanza, aproximadamente,
la cifra de 800 millones de habitantes, generando un Producto Bruto
Interno (PIB) de 11.4 billones de dólares que es el 40% del PIB
mundial. Desde entonces empiezan los preparativos para llevar
adelante esta propuesta anexionista.
En ese sentido, en el año de 1994, en Miami, se realiza la Primera
Cumbre de presidentes de los 34 países que integran a ese "Bloque
Comercial", y se inician formalmente las negociaciones, para
desarrollar en América Latina y el Caribe el ALCA; inspirado en el
modelo de funcionamiento de las grandes firmas multinacionales que
controlan a más de la mitad del comercio internacional de América.
Para esa Primera Cumbre de las Américas, los Jefes de Estados de los
34 países; en Venezuela gobernaba el socialcristiano y muy
"moralista" Dr. Rafael Caldera; ordenaron a sus ministros de
Comercio Exterior poner en marcha el Área de Libre Comercio de las
Américas; los instruyeron, como puede leerse en la respectiva
Declaración Presidencial, para que sesionaran en el marco de foros
empresariales de inversión y comercio que se adelantarían de modo
simultáneo con las cumbres ministeriales. Dando continuidad a las
conversaciones en otras Cumbres, entre otras, como las de Santiago
de Chile en 1998 y la de Québec-Canadá en el 2001.
Para la consolidación de este Tratado, muchos incisos, no pocos
artículos, cláusulas, ordinales y cardinales fueron proporcionados
por especialistas: técnicos y abogados de las empresas
multinacionales, los cuales inclusive han hecho parte de algunas
delegaciones nacionales. No puede existir otra explicación distinta
para que en el segundo borrador del Tratado, en los varios
centenares de páginas de letra menuda de la casi decena de capítulos
que lo conforman, se consignen todos los tipos de rutinas, maniobras
y operaciones mercantiles y financieras que les son propias a los
grandes consorcios internacionales y que poco o nada tienen que ver
con el modo productivo de campesinos, microempresarios, ciudadanos
del común o empresas nacionales no monopolistas. De lo anterior
deriva lo insólito: se elevará a el ALCA a condición de Tratado
Internacional, inalterable, obligatorio y controlado por comités
supranacionales, que primará sobre las legislaciones nacionales.
Esto también explica, en gran medida, el secretismo y la reserva con
los cuales se han realizado casi ocho años de negociaciones entre
los gobiernos entreguistas de Sudamérica y las Antillas para la
creación de un Tratado cuyo primer borrador sólo apareció a mediados
de 2002; enfatizamos, son negociaciones y discusiones que se vienen
realizando absolutamente a espaldas de mujeres y hombres, que
conforman a los pueblos trabajadores y humildes de esos 34 países.
Asimismo, en dichas reuniones conspirativas se ha negado la
intervención de organizaciones que forman parte oficial de los
gobiernos; pero donde sí participan, como no podía dejar de ser,
representantes de las grandes empresas trasnacionales.
Entonces, entendemos, que con la implementación del ALCA se trata de
modificar en forma cualitativa la actual relación de dependencia
semicolonial de nuestros pueblos, en dirección a una nueva
dominación colonial; y a la vez advertimos, que este proceso tiene
aspectos no sólo económicos, políticos, sociales y culturales; sino
que comporta otro aspecto para imponerse: el militar. Aspecto que
merece el desarrollo de otra ponencia.
Indicamos del mismo modo, que este Tratado se expresará en el
extraordinario aumento de la de la deuda externa, la
desnacionalización del patrimonio por medio de las privatizaciones,
la dolarización de las monedas, la adecuación de las leyes a los
dictados del capital trasnacional, y el control de las fuerzas
militares por las del imperialismo.
Se trata de la imposición de una brutal superexplotación de los
trabajadores y de los pueblos humildes; se trata de profundización
de la desocupación, el hambre y la miseria de nuestros países. No
hay ninguna duda de que el ALCA se configura en el rompecabezas
mundial como una pieza clave para fortalecer la posición de los
Estados Unidos en el ámbito internacional; dirigido, principalmente
en contra de la Unión Europea, el G7, Japón y China. Y se propone,
por un lado, la alianza de 34 países –de los 134 que integran la
Organización Mundial del Comercio (OMC)- en una posición común
hegemonizada por EEUU; por otro lado, busca poner en práctica para
todo el hemisferio las propuestas que han encontrado obstáculos en
la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Asimismo, debemos decir que el proyecto promovido por Washington ha
profundizado las apetencias comerciales de los grandes grupos
internacionales que se han puesto a disputar la ciudad sede.
Algunos interesados opinan que Miami es la sede idónea, pues, es la
capital de los negocios de las Américas; en donde fluye más de la
mitad del comercio exterior estadounidense con América Latina y el
Caribe; acoge a 2.100 compañías multinacionales, 25 oficinas de
comercio internacional, 40 cámaras de comercio binacionales, y una
de las mayores concentraciones de bancos de Estados Unidos.
Pero, para profundizar más sobre el ALCA y sus consecuencias
nefastas, discurramos un poco sobre el Tratado de Libre Comercio
(TLC) en la tierra de Emiliano Zapata.
El 1º de enero de 1994 los gobiernos de Canadá, México y Estados
Unidos firmaron el acta de creación del Tratado de Libre Comercio
(TLC) conocido por su sigla en inglés NAFTA (North American Free
Trade Agreement). Según el mismo, los tres países eliminarían las
restricciones aduaneras y arancelarias entre ellos, formando una
zona económica común. Los tres socios, con una población de 370
millones de personas y más de seis billones (millones de millones)
de dólares de producto bruto por año, se comprometieron a la
eliminación inmediata de algunas tarifas comerciales y la
desaparición de las restantes en un plazo de 15 años. Los tres
países decidieron, además, que las industrias más vulnerables de
México y Estados Unidos podían recibir una protección más
prolongada.
El proceso que culminó con la firma del acuerdo no sólo fue muy
resistido por los sectores sindicales estadounidenses, temerosos de
la pérdida de fuentes de trabajo; sino, que ese 1º de Enero, también
se escuchó el "YA BASTA" de miles de indígenas armados milicianos
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, quienes al mando
militar del Subcomandante Insurgente Marcos tomaron siete ciudades
de Chiapas: San Cristóbal, Oxhuc, Altamirano, Las Margaritas,
Chanal, Huixitán y Ocosingo, en respuesta a la entrada en vigor del
TLC, considerado por ellos y por el pueblo mexicano en resistencia
como " un acta de defunción de las etnias indígenas en México,
prescindibles para el gobierno". También, en ese entonces, el
Comité Clandestino Revolucionario Indígena- Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hizo pública la 1ª
Declaración de la Selva Lacandona, en la que declaró la guerra al
gobierno de Salinas de Gortari y anunció su lucha por "democracia,
libertad y justicia para todos".
El salario medio en México, para esa época, era apenas el 15% del
salario medio de Estados Unidos. Las grandes empresas
trasnacionales recibirían enormes beneficios al poder contar con una
mano de obra capaz de operar las tecnologías de los países
desarrollados, pagándole a precio del Tercer Mundo. Desde el
momento de la puesta en funcionamiento, varios países
latinoamericanos solicitaron su ingreso al Tratado de Libre
Comercio; entre ellos Chile, Colombia y Argentina -de forma
insistente- se ofrecieron para firmar acuerdos bilaterales con el
nuevo mercado común.
Dentro de las estructuras previstas, los tres países acordaron crear
el Banco Norteamericano de Desarrollo que, con sus fondos superiores
a los 3.000 millones de dólares, se sumaría a los otros organismos
crediticios internacionales.
La unificación de un espacio económico como el NAFTA, en esencia,
significaba la rejerarquización de las relaciones de Estados Unidos
con América Latina; el Tratado brindaría a Estados Unidos la
posibilidad de un acceso privilegiado a los recursos mineros y
petroleros de México. En ese tiempo, muchas organizaciones
ambientalistas llamaron la atención sobre la falta de controles de
la producción industrial que existía en México; advirtiendo que un
traslado masivo de industrias a ese país podría provocar un daño
considerable al ambiente. Washington, entonces, se comprometió a
entregar 225 millones de dólares en los cuatro años siguientes a la
firma del tratado para financiar la limpieza ambiental en la
frontera estadounidense-mexicana. ¿Cumpliría? Ya sabemos su
posición en el Protocolo de Kyoto.
Ahora, propongo que nos veamos como pueblo venezolano en la
situación del país azteca, que según datos de expertos en economía
evidencian que este pueblo vive mayores niveles de pobreza y una
desigualdad económica y social preocupante después de la aplicación
de este Tratado:
– Entre 1982 y 2000, la deuda externa de México casi se triplicó
al pasar de 57 mil millones de dólares a 157 mil millones de
dólares.
– En ese periodo, el BM estableció que el país reembolsó a sus
acreedores 478 mil millones de dólares, cantidad que representó
casi ocho veces el monto de la deuda externa del país en 1982.
– La deuda pública externa se contrató con organismos
internacionales como el Banco Mundial (BM) y el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) o con los países
extranjeros.
– México tiene distribuida el total de su deuda externa de la
siguiente forma: Estados Unidos (42%); BM y BID (21%); Alemania
(9.6%); Gran Bretaña (6.5%); Francia (2.3%); Canadá (2.3%);
Suiza (1.2%) y; otros (7.1%).
– La contratación de deuda se ha dirigido hacia áreas que no han
dado los resultados esperados, como es el caso del Sistema de
Administración Tributario, que con mil 257 millones de dólares
no ha demostrado mejor eficiencia y eficacia en la recaudación
de impuestos.
– La deuda pública total -interna más externa- para el año de
1998 llegaba a 1 billón 165 mil 238 millones de pesos. Para
agosto del 2002 ascendió a 1 billón 501 mil 970 millones de
pesos; es decir, subió a un 29 por ciento.
En fin, sintetizando los puntos negativos acerca de la deuda externa
mexicana son: a) el costo de la deuda aún es excesivo para las
finanzas públicas y para la economía en su conjunto; b) el pago del
servicio de la deuda es un porcentaje alto del total del gasto
público, lo que mantiene cautivos recursos que podrían destinarse a
la inversión pública y al gasto social; c) el pago por adelantado es
un cambio de deuda a corto plazo, por una deuda a más largo plazo.
La deuda sigue existiendo y se tendrá que pagar de todas maneras.
Expertos economistas señalan que el país más endeudado en el mundo
es ¡Estados Unidos! Pero, ¿por qué motivo a ellos no les afecta de
la misma manera que a los países latinoamericanos? No les afecta
porque su deuda la "han comprado" en su mayoría los mismos gringos,
además de que ostentan el mayor producto interno bruto (PIB) y
mantienen elevados niveles en su productividad.
Actualmente el gobierno foxista pretende el equilibrio fiscal y la
estabilización completa de precios mediante políticas monetarias de
tipo restrictivo (hasta el Fondo Monetario Internacional recomienda
políticas menos restrictivas al no existir perspectivas de
recuperación como es el caso de México); por lo que las perspectivas
de crecimiento económico más acelerado no se vislumbran en la
recuperación del mercado interno, y todo apuesta a que exista un
casi nulo crecimiento, siendo el motor de éste las exportaciones y
la inversión extranjera directa.
Otro dato económico importante a recordar es, que mientras el
gobierno del presidente Bush subsidia a sus productores del campo
con 118 mil millones de dólares, el equivalente al presupuesto total
del gobierno mexicano; al gobierno azteca se le obliga a reducir
cada vez más los subsidios.
El 1º de enero del 2003 tuvo lugar una "nueva" apertura del campo
mexicano en el TLC, con lo que los productos y productores que
seguramente resultarán más perjudicados serán: avícolas, porcícolas,
lácteos (excepto leche en polvo), cebada, malta, arroz, trigo,
manzanas, papas, frutas, grasas y aceites, embutidos, dulces,
chocolates, jugos, tabaco y cigarrillos.
De acuerdo a esta realidad preguntémonos ¿Qué va a pasar con más de
la mitad de la población mexicana, mujeres, hombres y niños, que
viven en situación de pobreza? Cuando hoy sabemos que México ocupa
el lugar 54 en el mundo en Desarrollo Humano, habiendo descendido
ocho lugares desde 1992 y cuatro en los últimos dos años.
Veamos otro aspecto de la situación social creada por el Tratado de
Libre Comercio: Hablemos de las maquilas. Victoriano Garza Almanza,
en su trabajo Impacto de la maquila refiere que "Antes de las
negociaciones del TLC, que comenzaron oficialmente en el año de 1990
en Monterrey, las maquiladoras eran menos de 500 en el país azteca;
luego del Tratado los capitales extranjeros incrementaron su ingreso
al país y la industria maquiladora empezó a crecer sin parar; hoy
existen más de 3 mil maquiladoras en ese país; poco más de 5 por
ciento de la población mexicana está económicamente supeditada a
esas industrias. Si a eso se agrega el número de empleos indirectos
asociados a la maquila prestadores de servicios y proveedores y sus
familiares, tendremos que 10 por ciento de los mexicanos dependen de
la maquila. Aunado a esa situación, se afirma que 45 por ciento de
la exportación nacional proviene de la industria maquiladora".
"A pesar del agotamiento de los acuíferos en la región y la falta de
recursos humanos, las maquilas continúan arribando a la frontera.
Diariamente, desde 1998, estudiosos en la materia de migración
indican que cientos de veracruzanos son reclutados por agencias
coyote, que les ofrecen empleo en la frontera, y son trasladados a
Ciudad Juárez para cubrir el déficit de mano de obra. Los autobuses
piratas que transportan a los nativos de Veracruz son esperados
entre callejones y lomeríos, y tan pronto llega la gente a la ciudad
es transbordada a vehículos de las maquilas contratantes. Los
números conservadores del gobierno de Ciudad Juárez indican que unos
50 mil veracruzanos han llegado a radicar en los dos últimos años.
Miles de inmigrantes más, procedentes de todos los estados de la
República, se suman a ese éxodo".
Propongo, como mujeres y hombres pensantes y sensibles ante las
injusticias humanas, que cuando volvamos a leer este artículo,
cerremos los ojos e imaginemos este cuadro social que continúa
describiendo Victoriano Garza Almanza, y que como pueblo noble
latinoamericano nos miremos en un futuro por la exigencia del ALCA
en esa situación, cito: "El impacto social y ambiental de esa
diáspora nacional hacia el norte fronterizo de México no se ha
evaluado en toda su magnitud. Es innegable que los servicios
básicos son insuficientes. No hay escuela digna para todos; miles
de personas carecen de servicio médico; los asentamientos humanos
irregulares son masas amorfas que crecen como cáncer en las
márgenes; existen cientos de kilómetros de calles sin pavimentar y
miles de autos que las transitan y levantan cientos de toneladas de
polvo sobre la población; el transporte urbano (camiones escolares
de desecho provenientes del país vecino) es indigno; a la frontera
norte llegan decenas de miles de gentes pobres y con poca o ninguna
educación; esa cantidad de migrantes nacionales aumenta el índice de
analfabetismo en la frontera y gesta un fenómeno contracultural.
¿Cuánto durará el fenómeno? ¿Qué pasará cuando los acuíferos que
abastecen de agua a Ciudad Juárez se acaben en diez años y no puedan
tocar el líquido del Bravo porque es del vecino país? ¿Qué sucederá
con los millones de habitantes de las ciudades fronterizas cuando la
maquila emigre?"
El ALCA, obligatorio es entenderlo, no es sólo un acuerdo comercial
de mayor alcance geográfico; sino, un instrumento de "nuevo tipo"
que tiene implicaciones negativas en la economía; en los Estados; y
lo más importante, en la vida de los pueblos que integran a la
América Latina y el Caribe; sus recetas definen, de manera explícita
e implícita, un modelo económico y geopolítico que compromete el
desarrollo humano y sustentable, la soberanía, la democracia y el
futuro mismo de nuestros países.
Es preciso que, como integrantes del Colectivo Mujeres Tacarigua;
como militantes revolucionarios latinoamericanos; y como hijas e
hijos de Simón Bolívar, de Benito Juárez, Emiliano Zapata, Eugenio
Espejo, Antonio José de Sucre, Augusto César Sandino, Antonio Maceo,
Camilo Torres, Tupac Amaru, José de San Martín, José Artigas,
Francisco Camaño, José Martí, Georges Petit, Juan Carlos Mariátegui,
Pedro Alvizu Campos, O'Higgins, Manuela Sáenz, Guacaipuro,
Marialionza, Ernesto Che Guevara; en fin, como descendientes de
todos nuestros valerosos antepasados aborígenes, de quienes junto a
los precursores y forjadores de nuestras patrias libres y soberanas;
bebemos para nutrir nuestros ideales de resistencia; marquemos
posición frente al desafío de los postulados económicos inhumanos
que contiene el ALCA.
Porque somos, todas y todos, ciudadanas y ciudadanos con derechos;
actores sociales, políticos, económicos y nos corresponde hacer
parte responsable de las decisiones sobre el rumbo de cada uno de
nuestros países y de la región como conjunto; así lo establece
nuestra Constitución Bolivariana en su Preámbulo: "...igualdad sin
discriminación ni subordinación alguna"; donde se "promueva la
cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la
integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no
intervención y autodeterminación de los pueblos", donde se distinga
"la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la
democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el
equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como
patrimonio común e irrenunciable de la humanidad..."
Otro aspecto consciente de nuestra posición debe ser, el cuestionar
la separación entre lo económico y lo social de los proyectos
económicos propuestos para América Latina y el Caribe; los
resultados de esta división entre estos dos terrenos acaba de ser
demostrada por la experiencia de resistencia del pueblo de Bolivia,
muy bien descrita por Eduardo Galeano en su trabajo El país que
quiere existir; y que se hace imprescindible citar en este espacio:
"Hechos asombrosos, de mucho brío, están ocurriendo, sin ir más
lejos, en estos tiempos que corren.
En 2000, un caso único en el mundo: una pueblada desprivatizó el
agua. La llamada "guerra del agua" ocurrió en Cochabamba. Los
campesinos marcharon desde los valles y bloquearon la ciudad, y
también ésta se alzó. Les contestaron con balas y gases; el
gobierno decretó el estado de sitio. Pero la rebelión colectiva
continuó, imparable, hasta que en la embestida final el agua fue
arrancada de manos de la empresa Bechtel y la gente recuperó el
riego de sus cuerpos y de sus sembradíos. (La empresa Bechtel, con
sede en California, recibe ahora el consuelo del presidente Bush
hijo, que le regala contratos millonarios en Irak).
Hace unos meses, otra explosión popular, en toda Bolivia, venció
nada menos que al Fondo Monetario Internacional (FMI). El Fondo
vendió cara su derrota, cobró más de 30 vidas asesinadas por las
llamadas fuerzas del orden, pero el pueblo cumplió su hazaña. El
gobierno no tuvo más remedio que anular el impuesto a los salarios,
que el FMI había mandado aplicar.
Ahora, es la guerra del gas. Bolivia contiene enormes reservas de
gas natural. Sánchez de Lozada había llamado capitalización a su
privatización mal disimulada, pero el país que quiere existir acaba
de demostrar que no tiene mala memoria.
¿Otra vez la vieja historia de la riqueza que se evapora en manos
ajenas? "El gas es nuestro derecho", proclamaban las pancartas en
las manifestaciones. La gente exigía y seguirá exigiendo que el gas
se ponga al servicio de Bolivia, en lugar de que Bolivia se someta,
una vez más, a la dictadura de su subsuelo. El derecho a la
autodeterminación, que tanto se invoca y tan poco se respeta,
empieza por ahí.
La desobediencia popular ha hecho perder un jugoso negocio a la
corporación Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y
Panamerican Gas, que supo ser socia de Enron, famosa por sus
virtuosas costumbres. Todo indica que la corporación se quedará con
las ganas de ganar, como esperaba, 10 dólares por cada dólar de
inversión.
Por su parte, el fugitivo Sánchez de Lozada ha perdido la
presidencia. Seguramente no ha perdido el sueño. Sobre su
conciencia pesa el crimen de más de 80 manifestantes, pero ésta no
ha sido su primera carnicería y este abanderado de la modernización
no se atormenta por nada que no sea rentable. Al fin y al cabo él
piensa y habla en inglés, pero no es el inglés de Shakespeare: es el
de Bush".
La expectación más popularizada que despierta el ALCA entre los más
variados sectores, se refiere a los riesgos de poner a competir en
"igualdad de condiciones" a países y agentes económicos entre los
que predominan grandes asimetrías; es lógico que de ahí sólo puede
desprenderse mayores injusticias. Pero, esta valoración se queda
corta frente a un Acuerdo que extiende sus normativas hacia:
– Los servicios y la propiedad intelectual, colocando,
prácticamente, toda la actividad humana bajo el control de las
empresas trasnacionales,
– Eliminando las posibilidades de que los países puedan tomar
decisiones claves sobre la economía,
– De que los gobiernos nacionales o locales puedan ofrecer
servicios en rubros básicos como educación, salud, saneamiento
ambiental y cultura,
– aprovechar su capacidad de inversión y compra para estimular la
producción local, para incentivar la equidad y proteger el
ambiente.
El modelo económico de libre mercado como el ALCA, que trata de
reciclarse a través de la guerra, no ha sido, no es y no será la
salida económica para los países de la región; por el contrario, el
ajuste neoliberal, las privatizaciones, la erosión de lo público han
traído, entre otros efectos, la quiebra de unidades productivas
pequeñas y medianas, tanto urbanas como rurales; justamente donde
hay más presencia femenina; la eliminación de empleos y su
precarización, es decir, observamos viejas y nuevas modalidades de
trabajo subpagado, desprotegido, inestable, sin derechos;
experiencia ya descrita con el ejemplo de las maquilas en las
fronteras mexicanas; la concentración en los hogares de todo lo
relativo a la reproducción, a la generación de capital humano,
creando presiones adicionales al trabajo doméstico no remunerado de
las mujeres.
Hagamos nuestras las incógnitas planteadas por la economista del
hermano pueblo ecuatoriano, Magdalena León T.: ¿Qué equidad puede
adelantarse en el marco de una economía injusta y empobrecedora?
¿Qué ciudadanía puede ejercerse en países sin soberanía, sin
proyectos propios de desarrollo? ¿Qué derechos pueden aplicarse
frente al dominio del mercado neoliberal, con instituciones que
pueden menos que las empresas y corporaciones, sometidas a sus
designios?
ALBA para la elevación de vida de los pueblos de América Latina y el
Caribe
Ante lo ya descrito, consideramos que la acción crítica de
resistencia de América Latina y el Caribe ante la imposición del
ALCA; debe encaminar los esfuerzos regionales a construir la
integración Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, el
ALBA; proyecto que adopta una nueva óptica de la economía, entendida
ésta como una actividad que permita asegurar las bases materiales
del bienestar físico y cultural del conjunto de los seres humanos;
subrayando el hecho de que la economía es una construcción colectiva
y recordando que el mercado es una relación social; comporta esta
definición económica objetivos más humanos para la producción, el
comercio, las inversiones; objetivos que están basados en la
justicia social, en la solidaridad, en la atención verdadera a
necesidades humanas, al mejoramiento de la calidad de vida;
proposición que alienta de veras las capacidades productivas de
variadas formas de organización económica, como el cooperativismo; y
estimula avances tecnológicos positivos para la humanidad.
Entre algunas reglas de la propuesta económica denominada ALBA,
estarían: el reemplazamiento de la noción de ganancia por el de
necesidad; la toma en cuenta de la manera social de producir en el
proceso de producción y en el desarrollo de las tecnologías; el
control democrático del Estado, no solamente en el campo político,
sino, en el campo de la economía; el consumo como medio y no como
objetivo, el Estado como órgano técnico y no como instrumento de
opresión; en esencia, es una alternativa que no contempla la
eliminación de los otros en una lógica de guerra, como la propuesta
por el ALCA; sino que brinda sostenimiento político, económico,
social y ambiental para la Abya Yala.
El 02 de septiembre de este año, durante su intervención en la
sesión inaugural de la VI Conferencia de las Partes de la Convención
de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, Hugo Chávez Frías,
nuestro presidente, planteó: "la inversión política y ética, y no de
mercado, para salvar al mundo"; con la voluntad y el coraje que lo
caracterizan para mantener y llevar a cabo las decisiones; creemos
que marcó lineamientos éticos, económicos y políticos con incidencia
en lo social y cultural, que ya comenzamos a aplicar en el país, de
la nobel propuesta ALBA, que seriamente ya es discutida en los
pueblos en resistencia en la América del Sur, del Caribe, y también
en organizaciones de otras latitudes del mundo; desglosemos sus
ideas:
– " Se impone la unión para libertarnos, no para continuar
esclavizados, a costa de lo que sea y proponemos en Sudamérica
la unión; por lo cual, desde Venezuela hemos propuesto una
alternativa al ALCA, y es lo que hemos denominado la
Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), de unir todo
este caribe, grande por su libertad y gloria. Eso es válido
para África y Asia. Hay que volver por los caminos del sur,
con más fuerza.
– Hay energía suficiente para elevar el nivel de vida de estos
pueblos, en lugar de estar mendigando en el desierto. En
Venezuela asumimos la lucha contra la desertificación, que no
es otra cosa que la lucha contra la pobreza; en tal sentido,
para acabar con el mal de la desertificación fueron aprobadas
en noviembre de 2001, 49 leyes para darle continuidad al
proyecto constitucional que los venezolanos adoptamos mediante
referéndum en 1999; entre las que destacan la Ley de Pesca, la
Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, donde se establecen los
mecanismos para acabar con el latifundio y lograr el desarrollo
integral del campo; además de la Ley de Aguas, para su rescate,
saneamiento y distribución adecuada.
– En Venezuela no nos importa el tamaño ni la fuerza de aquel o
aquellos a quienes exigimos respeto a nuestro ser, dijo, al
mencionar una frase de Eduardo Galeano, "ese grande nuestro,
quien ha dicho que no somos subdesarrollados, sino arrollados,
durante siglos"; hay que elevar la dignidad, la fortaleza
moral, sobre todo a la hora de reclamar.
– En Sudamérica hasta hace apenas tres años nos sentíamos casi
solitarios a la hora de defender y hacer propuestas, de
criticar el neoliberalismo y hacer críticas a la propuesta de
Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Ahora, en
las reuniones de presidentes es raro que no se critique el
neoliberalismo.
– Con voluntad política y audacia, pudiéramos formar en América
Latina un Fondo Latinoamericano, para nuestro propio
fortalecimiento; así como pudiéramos crear Petroamérica entre
todos los países productores de petróleo; y como parte de los
proyectos que Venezuela apoya, se refirió al propuesto por
Trinidad y Tobago, para la construcción conjunta de un
gasoducto en principio hasta la isla de Guadalupe, pero que
bien podría extenderse hasta varias islas del Caribe.
– Debemos crear nuestras estructuras financieras para
fortalecernos nosotros mismos, porque estoy convencido que en
el Fondo Monetario Internacional (FMI) no hay la más mínima
voluntad de cambio, porque se creen los dueños del Olimpo,
dijo.
– Como ejemplo de lo realizable en nuestros países y entre
nosotros mismos, citó el caso de la Misión Robinson, proyecto
iniciado el 1 de julio pasado con la colaboración de Cuba. Por
ello, hizo un reconocimiento especial al pueblo cubano, a su
líder, Fidel Castro, y es que según mencionó, "la educación es
el factor fundamental de lucha"; así que con la experiencia
cubana, acoplada a la realidad venezolana, con el apoyo de
técnicos cubanos y la incorporación de un voluntariado
venezolano impresionante, así como de la Fuerza Armada Nacional
y la voluntad de la nación, se lleva la educación a todos los
rincones del país.
– Podemos decir que de las resoluciones y decisiones tomadas en
estos últimos 30 años en aras de la igualdad, contra la
pobreza, no se cumplen nada, no se ha cumplido nada, que lo que
se ha hecho es absolutamente insignificante ante la gravedad
del problema; denunció, al reiterar que, en estas reuniones,
como lo han hecho ustedes, colegas, amigos jefes de Estado,
debemos venir a decir la verdad, la verdad de la verdad y no a
lograr la píldora o a perfumar el excremento. La verdad es la
que nos conecta con la realidad. Lo demás es mentira.
– La voluntad política en el mundo para enfrentar estos problemas
casi no existe. No hay voluntad, y me refiero a los que tienen
mayor peso a la hora de tomar decisiones. El problema es
político y ético y la gran solución debe ser ética y política.
La política reclama su espacio, así como una nueva ética. Esa
es la raíz del grave problema que estamos viviendo en el
planeta.
– Criticó asimismo el símbolo de la ONU, que refleja un mapa de
quienes nos ven desde arriba, desfigurada por la visión
nortista, y en este sentido propuso ver el mundo desde la
visión del Sur, para lo cual planteó que unos dibujantes hagan
un símbolo paralelo que pudiera ser anexado al existente.
– En ginebra dije hace dos años una expresión y creo que sí
podemos hacerlo, con voluntad, unidad audacia y mucho coraje, a
pesar de los signos en contra, es posible un mundo mejor,
distinto y es posible que la tierra no se vaya a parecer a los
desiertos de Marte. "Salvemos a este, nuestro mundo".
? Hago un llamado a que luchemos para que sea realidad el sueño
de la vida; en la cruda realidad de este planeta nuestro, es
necesario que revisemos en el seno de nuestras reuniones,
asambleas y convenciones, qué ha venido pasando en los últimos
años, porque ya tenemos casi cinco años en estas reuniones y
cumbres. Tratamos de asistir a todas y de llevar reflexiones y
aprender mucho de ustedes, alimentando la idea, la conciencia.
Finalmente, refirió el presidente Hugo Chávez, y con él afirmamos
nosotras y nosotros, que estas ideas, en los niveles diversos de los
pueblos, en intelectuales, pensadores, indígenas, parlamentos,
mujeres, campesinos, trabajadores, están tomando la fuerza necesaria
para que el mundo comience a cambiar. En Sudamérica soplan fuertes
vientos de cambio, como en otras partes del mundo; podemos hacer
mucho por acelerarlo, diciendo verdades, uniendo nuestras
voluntades, batallando frente a un plan estratégico, caminando en la
misma dirección. El norte está unido y el sur debe unirse".
Esa es nuestra intención fundamental al estar aquí presentes como
Colectivo de Mujeres y Hombres comprometidos con la resistencia de
nuestros pueblos.
Muchas gracias.
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