Guatemala: Defensoría de la Mujer Indígena - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

1999-08-18

Guatemala

Guatemala: Defensoría de la Mujer Indígena

Clasificado en:   Política: Politica, DerechosHumanos, |   Social: Social, Indigena, Mujeres, |
Disponible en:   Español       
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Guatemala: Defensoria de la mujeres indígena

Mirta Rodríguez Calderón

A pesar que hace tiempo que el gobierno guatemalteco había asumido el
compromiso de concretar el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos
Indígenas en el cual se incluye una línea que aboga por la defensa y
protección de las mujeres, no fue sino hasta el penúltimo miércoles de julio,
el pasado día 21, que las mayas, garífonas y xincas en esa nación, donde se
hablan 22 lenguas, vieron cristalizadas larguísimas negociaciones para
constituir la Defensoría de la Mujer Indígena cuya regenta, con su junta de
ocho asesoras, formarán parte del gobierno lo cual convierte el hecho en un
acontecimiento absolutamente inédito en el mundo y, desde luego, en nuestro
continente: que mujeres indígenas entren a la estructura gubernamental de un
país. Esta instancia de poder quedó adscrita a la Comisión Presidencial de
Derechos Humanos


El evento

Rosalina Tuyuc, una diputada maya que habla en kaq´chikel, inició su discurso
en su idioma y de inmediato invocó a sus antepasados: "Nos hemos levantado
-dijo- desde las cenizas de nuestros muertos, para tener un espacio propio
para la mujer marginada, la mujer cargadora de penas, alegrías y esperanzas
por construir un futuro más digno, más equitativo, más humano y justo para
todos"

Salvo por algún que otro suceso local ese 21 fue sólo un día más para los
habitantes de nuestros pueblos de América. Pero en el vetusto palacio
colonial de la Cultura en la plaza central de Guatemala de la Asunción, se
creaba la junta que dará vida a la Defensoría de la Mujer Indígena cuya
regidora será, casi seguramente, una representante de los mayas, la etnia
mayoritaria de las tres que conforman esa etnicidad riquísima en
espiritualidad, misma que está queriendo ser rescatada por sus legítimos
tenedores.

De ahí que el discurso de la única indígena que lo hizo en una mesa de cinco
oradores, aludiera también a sus ancestros y a su libro sagrado, el Popol Vuh,
para remarcar la importancia del acontecimiento que les convocaba en una sala
llena de rostros color oliva y de vestuarios finísimos, bordados con todos los
colores del universo: "quisiera - reclamó Rosalina Tuyuc - decirles a todas
las mujeres indígenas que juntas fortalezcamos este espacio que se nos da, que
hagamos realidad el sueño de nuestro libro sagrado Popol Vuh, que dice que
todo se levante, que ninguno se quede atrás de los demás y que construyamos
caminos mejores para la nueva generación".


Mujeres indígenas

Lo que las mujeres indígenas conseguían en ese momento no era todo lo que
deseaban, porque ellas aspiraban a una Defensoría autónoma. Pero como lo
expresó a ALAI, Silvia Solórzano Foppa, la responsable de la Comisión de
Asuntos Internacionales del Partido de la Unidad Revolucionaria Guatemalteca:
"era lo que se podía, si bien no todo lo que se quería. Y para mí es esencial
que por primera vez en el mundo, y en este continente, habrá funcionarias
indígenas, mujeres que figurarán en un gobierno".

Pero en las palabras de Rosalina Tuyuc, representante también de las viudas
de guerra, se hizo evidente que las indígenas sangran por esa herida: "Han
pasado más de dos años desde que las mujeres mayas, xincas y garífunas
empezamos un arduo trabajo y un esfuerzo conjunto a la par de las diversas
organizaciones e instancias de los pueblos indígenas para ver los diversos
mecanismos que llegaran a hacer realidad la creación de la Defensoría de la
Mujer Indígena... Es de valorar el esfuerzo, el sacrificio de muchas mujeres
delegadas de organizaciones y de las diversas áreas lingüísticas
representadas. Todas reconocemos el esfuerzo que diversos sectores hicieron
para que la Defensoría de la Mujer Indígena tenga un espacio digno.
Lastimosamente no pudo ser posible todo lo que queríamos. Sin embargo
entendemos que lo que hoy se creó es el principio de un nuevo caminar para
nuestros pueblos".


Los recuerdos y la paz

Guatemala, donde todavía corren las lágrimas, se descubren fosas colectivas
y la Memoria del Silencio, el informe rendido por una conjunción de fuerzas
civiles y de la ONU, continúa confiriendo voz a la barbarie y a la historia
de las luchas y los padecimientos más recientes, transita aún por un azaroso
proceso de negociación y concreción de los once acuerdos que permitieron, en
diciembre de l996, firmar la paz entre gobierno y guerrilla. Uno de estos
compromisos, nominado "Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos
indígenas" incluía una línea, una simple línea, que dice "se impulsará la
creación de la Defensoría de la Mujer Indígena".

Tales concertaciones se habían estado gestando desde l994 y pasaron, a su vez,
por momentos de "tranque" cuando las indígenas reclamaban independencia y
derechos plenos para su estructura de Defensoría y el gobierno quiso tenerla
sujeta de algún modo a otras instancias de poder lo cual, finalmente, se
concretó en que quedara adscrita a la Comisión Presidencial de Derechos
Humanos encabezada por una alta funcionaria del gobierno de Alvaro Arzú, Marta
Altolaguirre, una de las hablantes de la ceremonia donde se instaló la junta
coordinadora de la Defensoría que eligirá después a la regenta, probablemente
alguna de las ocho indígenas - procedentes de las tres etnias y de varias
organizaciones autóctonas - que exhibieron su dignidad de pueblo y de mujeres
en la ceremonia de formalización, al cual acudieron con incienso, flores y
velas, invocadores de los poderes y amores en los que creen y de los que se
nutre su espiritualidad.

Esperanza Chávez, una mujer maya, ataviada como tal, de rostro noble y curtido
por los soles y fríos de su montaña, explicó así a ALAI los simbolismos:

"Venimos como guías espirituales, en representación de la mujer indígena de
acuerdo con nuestra cultura. Los ramos rojos son para la salida del sol, para
que nos dé toda su energía; en el amarillo está la esencia de la vida; el
blanco es un regalo para el aire; el morado es para la noche y para pedirle
que no se oscurezca nuestra vida, que haya paz y tranquilidad".


Los sacerdotes mayas

El actual Palacio de Cultura, donde hasta hace poco radicaba el gobierno, en
la plaza central capitalina es una estructura de líneas coloniales
tradicionales. Posee una riqueza y belleza singulares sobre todo en sus
techos decorados. Y este hecho conocido -y por lo general intrascendente-
generó un pequeño conflicto la tarde del 21 de julio cuando los indígenas y
las indígenas, entre los cuales varios sacerdotes mayas, fueron conminados a
dejar afuera o apagar los aromáticos inciensarios humeantes con que habían
acudido al encuentro, al cual también trajeron ofrendas de velas, flores y
pétalos, y frutos varios, porque esos gases podrían perjudicar las antiguas
pinturas.

Esperanza Chávez (cuyo nombre indígena sería inescribible, pero suena así como
Kekchequemaj), trabaja en la comisión de sacerdotes mayas en la principal
ciudad guatemalteca; y fue también la protagonista de otro incidente cuando
la joven encargada de hacerlo quiso registrar en su atado y la mujer se negó.
Temerosa la muchacha de que la señora pudiera portar, escondida, una culebra,
Esperanza respondió airada; negó tal posibilidad y aseguró que ella no podía
abrir su bultico: "No, lo siento, no se lo puedo mostrar - le dijo a la
inquisidora-, ahí está mi don como misionera... Ay, mamaíta linda, ¿cómo va
a creer que traigo una culebra para malNULL. Nosotros lo que hacemos es que le
sacamos pronósticos a la gente, les damos las noticias que vienen, les
contamos las cosas. Y todo eso es para alegría, para tener amor, para fundar
luz...".

Antes de comenzar el acto oficial, en el que estaba presente Gustavo Porras,
el secretario privado de la Presidencia; la secretaria de la Paz Raquel
Zelaya; Jacques Arnaud, el representante de la Misión de Naciones Unidas para
Guatemala (MINIGUA) cuya excelente labor es casi unánimemente reconocida, y
las ocho delegadas que compondrían la Junta para la Defensoría, los venidos
de todas partes del país hicieron a la presidencia la ofrenda de sus regalos,
aclarando que no se trataba ni de oros ni de platas sino de símbolos de cariño
y de concordia.

Un sacerdote maya, la onomatopeya de cuyo nombre sería Beljeqmac, con una jota
intermedia muy acentuada en la pronunciación, explicó a ALAI que "los pétalos
que ofrecemos son el corazón del aire, lo saludamos con los pétalos hacia los
cuatro puntos cardinales, con los pétalos de las flores: blanco el aire, rojo
la salida del sol, negro la base del sol, amarillo, el mar. Los indígenas
cuidamos la cultura; tratamos de rescatar nuestra cultura milenaria para que
nos tomen en cuenta..."


La propiedad compartida

Una expresión clara de este esfuerzo por ser tomados en cuenta, por contar en
los actos de gobierno y por hallar en el proceso de construcción de la
democracia los espacios necesarios para la concreción de sus reivindicaciones,
fue precisamente lo ocurrido esa tarde del 21 de julio (inadvertida casi para
las grandes agencias de noticias y aun para el propio movimiento feminista
guatemalteco) cuando, como lo dijo a ALAI Fermina López, de la zona del
Quiché, representante de las mujeres desarraigadas ante la comisión
coordinadora de la defensa de la mujer, e integrante ahora de la Junta para
la instalación de la Defensoría de la Mujer: "Esta Defensoría nos va a
representar que se están rescatando las costumbres. Antes se respetaba a los
abuelos. Ahora hay sólo irrespeto, con el Dios del aire, Dios de la Tierra,
Dios del Fuego. Hasta ha habido muertos porque no piden un perdón o un
permiso. Todo tiene dueño, y es de otros: pero los pollos son del sol, las
vacas son de la tierra que es nuestra mamá, pero las tienen los finqueros y
si usted toma alguna lo mandan al bote. Como mujeres, que nos maltratan y nos
explotan, la Defensoría nos sirve para rescatar lo nuestro al mismo tiempo que
pedimos al Creador-Formador. Para nosotras es de mucha importancia porque es
primera vez en la historia donde el pueblo indígena tiene un espacio de
participación y la mujer indígena, que es la más vulnerable, llega a él. Por
eso este día es muy importante y muy histórico y tenemos un reto por delante
para trabajar y para hacer. Hoy es un día muy especial para nosotras".


Objetivos y atribuciones de la Defensoría

Confiadas en que es mucho lo que pueden hacer ahora la Defensora que resulte
elegida y su junta de asesoras, se inicia un período de cuatro años de
mandato, según lo establecido en el decreto 525-99 firmado por el mandatario
Alvaro Arzú, en la penúltima se mana de julio, en la sede de la presidencia
de la República de Guatemala, el primero de cuyos objetivos postula que esta
entidad deberá "Promover y desarrollar con entidades gubernamentales y no
gubernamentales, acciones tendientes a la propuesta de políticas, planes y
programas para la prevención, defensa y erradicación de todas las formas de
violencia y discriminación contra la mujer indígena".

Otra de las atribuciones de la Defensoría, previstas en el Artículo 3 del
Decreto le mandata para "Estudiar y proponer, en coordinación con la Comisión
Presidencial de Derechos Humanos (COPREDEH) al presidente de la República,
proyectos de ley en materia de derechos de la mujer indígena, para la cual la
Defensoría deberá tener en cuenta todas las leyes del país, así como Pactos,
Convenios y Tratados internacionales ratificados por Guatemala".

El propio Decreto 525-99 describe las atribuciones de la Defensora, de las
delegadas regionales, de la Junta Coordinadora, del Consejo Consultivo y de
la Comisión de Apoyo Institucional, y define las estructuras administrativas,
de funcionamiento y presupuesto, de gestión de recursos, tanto nacionales como
internacionales y de los procedimientos para el reclutamiento de esas
funcionarias.

Decenas de niños atados a las espaldas maternas y un seremillar de filigranas
en los atuendos inundaron las escaleras del viejo palacio cuando, ya casi
ocultándose el sol, aquellas mujeres y hombres venidos de muchos rincones de
Guatemala regresaron a sus hábitats, algunos de ellos lugares sagrados donde
prosigue una vida nutricia y multicultural cuyo reconocimiento es cuestión de
tiempo y de lucha.

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