ALAI, América Latina en Movimiento
2010-02-06
Bolivia
Reivindicar la historia
Cómo encontrar a los nuestros
Antonio Peredo Leigue
Un anuncio trascendental llegó del alto mando militar: serán desclasificados los documentos militares relativos a la represión en tiempos dictatoriales. Un rápido recuento de los últimos 40 años de la historia boliviana, da cuenta de la importancia de ese anuncio. La dictadura de Hugo Banzer comenzó en agosto de 1971 y concluyó en julio de 1978; le siguió otro general: Juan Pereda, quien cayó poco después, siendo sustituido por David Padilla que convocó a elecciones. En 1980, otro golpe cruento llevó al gobierno a Luis García Meza; un año después entregó el mando a Celso Torrelio y éste a Guido Vildoso quien, finalmente, devolvió el gobierno a un presidente electo.
Los siete años de Bánzer fueron duros, duros y fríos como la muerte; era un eslabón en la cadena criminal que implementó el Plan Cóndor. Bastaría relatar la historia de una bebita que quedó en manos del Departamento de Orden Político (DOP) cuando detuvieron a su madre. La esposa del dictador, que siempre se ocupó de esta gestión, tomó a su cargo a la nena, que tenía pocos meses, y la internó en un orfanato con nombre supuesto. Allí estuvo un breve tiempo hasta que, la misma señora, la traspasó a la Policía Federal argentina. La madre, nacida en el país vecino pero criada desde su primera infancia en Bolivia y decidida luchadora contra la dictadura, se sabe que fue llevada hasta la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde desapareció. A la nena se la llevó uno de los torturadores que la retuvo, como hija suya, hasta sus 9 años. La infatigable búsqueda de la abuela logró su recuperación. Es una historia repetida en varios países, pero no por repetida deja de impresionarnos.
Dirigentes sindicales entregados a la dictadura de Pinochet, asesinados en la cárcel, desaparecidos y muchos otros delitos de lesa humanidad; esto es lo que tiene que revelarse si los documentos que entregue el comando militar están completos y sin tachaduras.
Porque éste es el tema. Durante mucho tiempo, los comandantes se negaron a entregar información. En una oportunidad, cuando un juez decidió investigar una versión que ubicaba los restos de un dirigente asesinado en el patio del gran cuartel, aceptaron que se hiciese la búsqueda pero, cuando se pidió información, se suspendió la colaboración.
De entonces a acá han pasado varios años y el panorama político es distinto. Desde el año pasado está en proceso el rescate de restos de los combatientes de la guerrilla conocida como “de Teoponte”, por el lugar en que se inició en 1970. Una columna de 70 hombres, la mayoría bolivianos pero también de otros países, fue cercada y aniquilada por el ejército. Una docena de cuerpos fueron devueltos por entonces a los familiares. A lo largo de estos años, se rescató alguno más. Sólo cuando se inició esta operación, a mediados del año pasado, fueron recuperados los restos de nueve combatientes. El trabajo ha de continuar cuando pasen las lluvias.
Los actuales mandos de las fuerzas armadas, esta semana, dieron su beneplácito a la revisión de los archivos correspondientes. Han transcurrido cuarenta años y la interrogante es lógica: ¿estarán todos los documentos?, ¿cuántos han desaparecido?, ¿podrá accederse a todos los que están? No son preguntas impertinentes. El original del diario del Che, que el ejército guardaba como trofeo de guerra, fue negociado por el dictador Luis García Meza. Nadie dio cuenta del hecho hasta que, seis años después, el documento apareció en Londres, donde una casa se anunciaba su remate. En ese tiempo, habían sucedido a García Meza, en la presidencia, otros dos generales y dos civiles. ¿Nadie sabía que había desaparecido tan valioso documento?
En tales circunstancias, la esperanza es que, en la revisión de los archivos militares, pueda encontrarse un dato revelador. Bastará uno sólo, porque son muchos los datos que debieran encontrarse allí. Si la búsqueda es negativa, no puede aceptarse la explicación de que nunca se registraron esos hechos. La fe, para encontrar alguna evidencia, se asienta en la decisión del Presidente Evo Morales.
- Antonio Peredo Leigue es periodista, senador del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia.
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