ALAI, América Latina en Movimiento
2010-02-05
Guatemala
Nuestro rompecabezas
Ileana Alamilla
En Guatemala pasa todo y no pasa nada. Cada quien anda en lo suyo y todos andamos en nada, pues al no alcanzar los objetivos y cambios deseados, desperdiciamos esfuerzos. El rompecabezas de nuestra realidad lo tenemos que armar entre todas (os).
Estamos llamadas(os) a tejer vínculos, a integrarnos en redes, a poner en común recursos, experiencias y capacidades, si queremos construir un país digno. El acompañamiento de la comunidad internacional ha sido estratégico para que nos demos cuenta de nuestras debilidades y vayamos superándolas poco a poquito.
Los Relatores de Naciones Unidas, la vigilancia de entidades Internacionales de Defensa de Derechos Humanos, la Minugua, la Oficina del Alto Comisionado, la Cicig, las Agencias del Sistema de Naciones Unidas, cada una en su espacio, ha levantado denuncias, acompañado procesos, rendido informes y recomendaciones y han dado importantes aportes, pero son actores solidarios, no son los responsables de nuestro avance en diversos ámbitos. Un ejemplo de ello es el Programa de Capacitación técnica y Litigio estratégico en derechos humanos de los pueblos Indígenas, desarrollado desde la ONU, apoyado por la cancillería noruega, con la participación de la USAC y la Universidad Landívar, que busca contribuir al pleno ejercicio de los derechos de esa población.
Está más que documentado que el acceso a la justicia, que es el “… derecho humano de toda persona de acudir a procedimientos efectivos para la obtención de una resolución justa a sus pretensiones en un plazo razonable, de manera imparcial y conforme a criterios establecidos en la ley”, para esas poblaciones no sólo es una utopía, sino un vía crucis más dramático que para el resto de la población.
Las comunidades mayas prefieren acudir a las autoridades indígenas para la resolución de conflictos, antes que a la justicia oficial, por las debilidades de este sistema, señaló un estudio comparativo realizado el año pasado por (Asíes), que recomendó, entre otras cosas, a las universidades y a la comunidad académica promover y desarrollar investigaciones jurídicas sobre el derecho indígena y el sistema de justicia oficial, considerando la adopción del enfoque de derechos humanos como herramienta de análisis.
El método del litigio estratégico busca, a través de la ley, modificar normas, políticas o condiciones sociales para mejorar el goce y ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas. Aplica la lógica deductiva, el análisis de la realidad con base en el marco normativo, busca fortalecer capacidad de incidencia política, análisis y comunicación estratégica, propicia el debate y ofrece teoría de casos, para culminar con un proyecto listo para litigarlo y, por supuesto, ganarlo.
El doctor Rodolfo Stavenhagen, ex Relator de la ONU para Pueblos Indígenas, profesor e investigador del Colegio de México y una persona con gran sensibilidad y humanidad, lo calificó como un programa que seguramente contribuirá a romper esquemas, a usar la ley para beneficiar a estos segmentos mayoritarios de la población.
Llamó a la sociedad a tomar la estafeta para quebrar las injusticias, en un país donde siguen las violaciones a los derechos individuales y colectivos, los despojos de tierras, las desigualdades y la falta de oportunidades.
El consejo es ir construyendo una mayoría democrática y convertirla en una mayoría política, transformándonos en una sociedad beligerante.
Guatemala, 3 de febrero de 2010
http://www.alainet.org/active/36010&lang=es
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