ALAI, América Latina en Movimiento
2010-01-28
Guatemala
Tanto y tan poco
Ileana Alamilla
La percepción ciudadana sobre el tema de la inseguridad es unánimemente negativa. Sería, por lo tanto, deseable que el presidente redireccione sus prioridades y asuma sus compromisos en un tema que es fundamental: la seguridad. Las seis mil 498 muertes violentas ocurridas en 2009, la mayoría provocadas por armas de fuego; los 720 femicidios, los 49 linchamientos, los asesinatos de pilotos, entre otros hechos de sangre, son suficiente motivación para que ponga sus ojos en esa realidad que golpea a numerosas familias.
La semana anterior, el Grupo Garante del cumplimiento del Acuerdo Nacional para el Avance de la Seguridad y la Justicia, conocido como G-4, rindió su primer informe, después de nueve meses de firmado el documento. Lamentablemente, solo 12 de los 101 compromisos han sido cumplidos. Pero sería injusto señalar únicamente al Ejecutivo, ya que los otros signatarios también tienen su cuota de responsabilidad.
Haber firmado ese compromiso implicaba asumir con seriedad los procesos que en el mismo se establecieron. El Acuerdo significa la supuesta voluntad política del conjunto del Estado de actuar eficaz, sostenida y coherentemente en este tema.
Pero estamos conscientes de que hay mucho rezago en nuestro raquítico Estado, que es tan poco lo que recauda y lo mucho que se le expolia, que casi no alcanza para lo fundamental. Definir e implementar planes de prevención del delito, ejecutar planes piloto de desarrollo sostenible en zonas de mayor violencia y criminalidad, crear centros modelo de atención especializada para niñez, adolescencia y juventud en conflicto con la ley o en situación de riesgo, no fueron atendidas en este lapso.
No se reportó nada sobre el control y registro de huellas balísticas, de todas las armas utilizadas por las fuerzas de seguridad, instituciones autónomas y organismos del Estado.
Uno de los acuerdos incumplidos, que es de gran trascendencia, es la constitución de una Comisión de Reforma Policial, tarea que es urgente. De igual manera, no se ha formulado una política criminal, ni se avanzó en la creación del Ministerio de Seguridad. Tampoco se contemplaron los recursos presupuestarios necesarios para cumplir el acuerdo firmado.
El Organismo Judicial no se quedó atrás. Incumplió con exhortar a las universidades a que implementen estudios de grado y postgrado para la formación especializada del personal vinculado con la administración y aplicación de justicia, no impulsó una política de dignificación de magistrados y jueces, ni implementó modelos de gestión judicial que hagan más eficaz el funcionamiento de los tribunales, tareas que no son extenuantes.
En el Legislativo no se presentó ninguna iniciativa de ley sustantiva y procesal en materia agraria, ni se cumplió con fortalecer el marco normativo de la PNC, entre otras cosas.
Esto solo para citar algunos de los incumplimientos reportados en el informe del G4.
Está claro que los signatarios tienen insuficiente voluntad política para cumplir lo acordado. Sin embargo, el G-4 decidió, responsablemente, continuar en su mandato, exigiendo el cumplimiento de ciertas prioridades. El Estado en su conjunto tiene la oportunidad de aprovechar esta nueva oportunidad, ante una problemática que obviamente lo desborda. La sociedad civil y los partidos políticos deben apoyar, y al mismo tiempo presionar, para que este Acuerdo se cumpla.
Guatemala, 25 de enero de 2010
- Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA.
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