ALAI, América Latina en Movimiento
2009-09-24
Bolivia
Juicio de Responsabilidades ingresa a su fase decisiva
A seis años de la “Guerra del Gas”
Alex Contreras Baspineiro
Hace seis años, un niño aymara miraba temeroso a los militares, armados como para una guerra, disparar sobre todo lo que se moviera o respirara. Desde la terraza de su casita de ladrillo descubierto, ubicado en el barrio Rosas Pampa de la combativa ciudad de El Alto, el pequeño de cinco años, veía esa escena que le parecía una continuación de los filmes bélicos que a diario pasaban en los canales de televisión.
No alcanzó a comprender que la distancia que separa lo real de la ficción está a la vuelta de la esquina. De pronto, se escuchó un disparo que tenía la dirección cronométricamente establecida: entró por la boca del pequeño y reventó en ese cráneo que apenas ese año había comenzado a asimilar el abc de su vida escolar truncada. El militar que realizó el tiro al blanco podía ser uno de los carapintadas de uniforme camuflado y poblado de medallas, en honor al crimen perfecto. El niño tenía el nombre de Alex Llusco Mollericona, murió el 11 de octubre de 2003.
Eran los trágicos días de la “Guerra del Gas” cuando cientos y miles de bolivianos y bolivianas, del campo y la ciudad, sobretodo en El Alto de La Paz, se organizaron para evitar la exportación del recurso natural a mercados de Estados Unidos y México, vía Chile.
La “Guerra del Gas” es sinónimo de la muerte de 69 bolivianos y bolivianas, más de 400 heridos, cientos de huérfanos y viudas,
Unos días antes, en septiembre negro, en la población altiplánica de Warisata, cuna de las reformas educativas de Bolivia, Marlene Rojas Ramos, de ocho años, también fue injustamente alejada de esta existencia, por el disparo de un uniformado.
La niña pasaba de un cuarto a otro en una casa de barro que albergaba indistintamente a personas y animales. Marlene, alumna aventajada en su escuela rural y curiosa como ella sola, se detuvo para ver qué pasaba, de dónde venía ese ruido de botas y metralletas que laceraba el silencio de su comunidad, cuando sintió el puntillazo de fuego del proyectil que le perforó el pecho. La niña asesinada cayó a los pies de su madre que reposaba porque hace sólo unos días había parido a su quinto hijo.
Como esa historias de la vida real existen cientos en El Alto y las poblaciones altiplánicas de La Paz y nos remontan al gobierno genocida del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003).
Sánchez de Lozada, conocido como Goni, junto a dos de sus ex ministros se encuentra prófugo en Miami (Estados Unidos), algunos de sus colaboradores están refugiados en Perú, uno detenido en Chile, mientras los otros y los ex jefes del Alto Mando Militar enfrentan el Juicio de Responsabilidades.
Etapa crucial
El 8 de mayo de este año fue iniciado el histórico proceso en Sucre, sede del Poder Judicial, contra Goni y todo su gabinete y, a cuatro meses, existen avances importantes.
El general José Quiroga, ex jefe de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), en sus declaraciones confirmó la responsabilidad del ex mandatario Sánchez de Lozada en el genocidio cometido en El Alto.
La actuación de las Fuerzas Armadas, según expuso a su turno el ex almirante Luis Aranda, se ejecutó por una instructiva presidencial que recibieron los generales Gonzalo Alberto Rocabado Mercado y Roberto Claros Flores, ex comandantes de las Fuerzas Armadas.
El fiscal Milton Mendoza considera “muy grave” el hecho de que la participación de las fuerzas militares se hubiese dado a partir de instrucciones verbales del capitán general e indicó que por lo menos un decreto amparaba cierta situación porque devenía del poder político.
En las cruentas jornadas de septiembre y octubre de 2003 participaron los efectivos militares quienes dispararon contra su pueblo.
El abogado Rogelio Maita dijo que las revelaciones de los mandos castrenses revelan un rol determinante del ex ministro Carlos Sánchez Berzaín que actuó en diferentes operaciones que eran de exclusiva responsabilidad militar.
Sin embargo, en las últimas horas, el abogado advirtió que la designación de un miembro del Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia como miembro de la Corte Electoral de Chuquisaca podría dejar sin quórum para proseguir con el Juicio de Responsabilidades.
Esperan para las próximas horas una determinación para que prosiga el histórico juicio.
Detención en Chile
El abogado de la Asociación de Heridos y Afectados de Septiembre y Octubre de 2003, Freddy Ávalos, informó que el ex ministro Dante Pino Archondo está detenido en Chile y en los próximos días sería extraditado al país.
La Corte Suprema de Justicia dispuso el primero de septiembre la declaratoria de rebeldía y emitió orden de aprehensión en contra de Pino Archondo porque abandonó el juicio.
La fiscal Mirna Arancibia dijo que el Ministerio Público recibió información del Director Nacional de Interpol en sentido de que Dante Pino fue ubicado inicialmente en Chile, pero que luego habría fugado a Perú, donde además se encuentran refugiados los ex ministros Mirtha Quevedo, Javier Torres Goitia y Jorge Torres Obleas.
“Nosotros a través de informaciones oficiales de la Fiscalía conocemos que Dante Pino está detenido en Chile”, aseguró hoy Ávalos.
Los dos únicos ex ministros que comparecen en el Juicio de Responsabilidades, Adalberto Kuajara y Erick Reyes Villa aseguraron que no eran parte del entorno de Sánchez de Lozada; por tanto, no participaron de las decisiones y el operativo ordenado por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Testigos presentes
Desde los últimos días empezaron a declarar en el Juicio de Responsabilidades contra Goni, los testigos: heridos, afectados, autoridades, religiosos y familiares de las víctimas de la “Guerra del Gas”.
Se estima que a lo largo del proceso comparezcan alrededor de 2.500 testigos y se presenten unas 4.900 pruebas.
Varios de los testigos aún arrastran las secuelas de la represión de septiembre y octubre de hace seis años: algunos quedaron postrados en sillas de ruedas, otros se movilizan con la ayuda de muletas, existen personas mutiladas, otras recuerdan sus cicatrices y los más presentan una serie de heridas.
A los testigos les ofrecieron dinero, lotes y hasta viviendas para que no declaren o simplemente no se presenten en el proceso. Todos rechazaron esas ofertas y de manera militante comenzaron a trasladarse entre Sucre, la sede del Poder Judicial, y El Alto, donde viven.
Los heridos, afectados y familiares de las víctimas de la “Guerra del Gas” tienen que recurrir a la solidaridad para ser parte activa de este proceso.
En los rostros, pasos y testimonios de los heridos, afectados y familiares de las víctimas de la “Guerra del Gas” se puede recordar desde el alma, el furioso sentido de dignidad y de justicia que tenemos los bolivianos…
- Alex Contreras Baspineiro es periodista y escritor boliviano, ex vocero de gobierno.
alexadcb@hotmail.com
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