ALAI, América Latina en Movimiento
2002-10-23
AmericaLatina,AmericaNorte,AmericaCentral,Caribe La APEC, OMC, TLCAN, ALCA y PPP, una visión desde los excluidos
Plutarco Emilio García Jiménez
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| Clasificado en: | | Política: Politica, Democracia, DerechosHumanos, | Internacional: Internacional, Globalizacion, Tratados, | Social: Social, Exclusion, Poblacion, Pobreza, | Economía: Economia, Comercio, PoliticasEconomicas, | |
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Nunca
como en la actualidad la sociedad mundial ha tenido tanta
desconfianza y rechazo hacia los organismos internacionales
multilaterales vinculados al comercio, a la producción de
alimentos y a la defensa de los derechos humanos. La propia ONU
es una institución deteriorada y sin credibilidad, y lo será
aun más si permanece anclada a la política belicista
del presidente de los EU y a los intereses económicos de las
grandes transnacionales.
Los
defensores de la ideología neoliberal sostienen que la
globalización es el sistema de las grandes oportunidades y
que oponerse a ella es ir en contra de la historia. Nosotros no
concebimos la globalización como el mundo idílico de
oportunidades, sino como un mundo de excluidos, de superexplotación,
de despojo y expropiación de las tierras y recursos naturales
de las comunidades indígenas; un mundo del imperio de las
grandes corporaciones transnacionales y sus instrumentos como el
Banco Mundial, el FMI, la OMC y la APEC, cuyo poder está por
encima de los gobiernos y los estados nacionales, para repartirse y
controlar el mercado de vastas regiones del mundo.
La
globalización neoliberal o neoliberalismo globalizador nada
tiene que ver con la cooperación ni con la integración
económica basada en un intercambio justo y equitativo de
productos y servicios entre los distintos países.
Inclusive, los tratados comerciales como el TLCAN excluyen, en
beneficio de los socios más desarrollados, aspectos como la
problemática social de los migrantes y el resarcimiento del
deterioro ambiental. En el plano social, la globalización
ha generalizado la pobreza y el hambre y, por ende, hay una
injusticia globalizada, como lo señala el escritor José
Saramago.
El
premio Nóbel de economía 2001, Josph E. Stiglitz,
autor de El Malestar en la Globalización, señala
que organismos multilaterales como el Banco Mundial, el fondo
Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio,
se han convertido en una especie de “gobierno global”,
caracterizado además por ser “antidemocrático,
colonialista, nada transparente... que decide sobre las vidas
de millones de personas sin siquiera consultar con los afectados...
en función de criterios ideológicos y políticos,
más que técnicos.” Stiglitz compara a los
economistas del Banco Mundial con los pilotos de aviones que arrojan
bombas desde 15 mil metros de altura.[1]
Nosotros agregamos que las bombas de los economistas son aun más
certeras, pues en sólo dos décadas la pobreza aumentó
en cientos de millones de personas y el número de muertes por
desnutrición, hambre y enfermedades supera a las ocasionadas
por las guerras que vivió la humanidad a lo largo del siglo
XX.
El
teólogo Leonardo Boff considera que “los poderosos se
apoderaron de la palabra globalización y le impusieron una
significación que sirve a sus intereses.” Boff
reivindica el concepto de intercambio como opuesto al de
competencia, pues éste supone la eliminación de
uno de los competidores, ya que en el mercado competitivo se vence o
se pierde”. Por ello, aceptaríamos con Boff
“...una globalización que pase por la solidaridad, los
derechos humanos, la democracia, el control social de los capitales
especulativos, en fin, que entienda a nuestro planeta como la casa
común que alberga a una civilización
planetaria.[2]
Un
fantasma recorre el mundo...
Desde
el 11 de septiembre del año 2001, un fantasma recorre el
mundo... el fantasma del terrorismo. George W.
Bush, Tony Blair, Berlusconi y el Grupo de los 7 (hoy de los 8 con la
suma de Rusia) y todos los gobiernos neoliberales, el de México
incluido, se han unido en santa alianza para combatir en todos
los rincones de la tierra al terrorismo, bajo la lógica del
presidente Bush de que “quien no esté con él,
está a favor del terrorismo”.
En
su febril búsqueda no de quien se la hizo, sino de quien se
la pague, el presidente Bush, con el apoyo de Inglaterra y los
países más ricos de la tierra, invadió,
bombardeó y prácticamente destruyó con miles de
toneladas de bombas a Afganistán, un paupérrimo país
asiático. Aunque las acciones de guerra contra los
talibanes duraron meses no lograron el objetivo de capturar a Bin
Laden, presunto autor intelectual de los actos terroristas del 11 de
septiembre de 2001. Ahora, en nombre del pueblo norteamericano
y de la lucha contra el terrorismo, el presidente de los EU pretende
hacer de Irak y Sadam Hussein el resumen y la concentración de
todas las maldades. Los ataques a este país del
oriente medio pueden producirse en cualquier momento aun sin la
aprobación de la ONU, del Consejo de Seguridad y del propio
pueblo norteamericano.
Desde
otra óptica, la destrucción del Word Trade Center y el
ataque al Pentágono fue la más grande sacudida de la
conciencia de la sociedad norteamericana, este impacto fue más
violento que las numerosas guerras injustas que ha tenido que apoyar
o al menos tolerar el pueblo estadounidense. Los
acontecimientos de septiembre de 2001 ponen en cuestión el
chovinismo de gran nación o de superpotencia que por
muchos años ha sido el orgullo de los norteamericanos.
Hoy, estos ciudadanos están concientes de la vulnerabilidad de
su país y de su sociedad, producto de una larga cadena de
agravios en distintas partes del planeta.
Por
eso, ante las voces del odio y la venganza irracional encabezadas por
Bush, se han levantado otras voces que muestran el lado racional,
reflexivo y solidario de la gente del pueblo. Muchos
norteamericanos se han preguntado, después del 11 de
septiembre de 2001, ¿por qué nos odian tanto?.
Varios han respondido con gran sensatez a esta pregunta.
Por ejemplo Noam Chomsky recuerda que EU ha utilizado el terrorismo
internacional de Estado, que consumó numerosas masacres que
costaron cientos de miles de vidas; que exterminó a millones
de indios, que quitó a México la mitad de su
territorio, que realizó depredaciones en Centroamérica
y el Caribe, así como en otras regiones del mundo.
Estados Unidos “es el único país que ha sido
condenado por una Corte Internacional por terrorismo.”[3]
Cabe
la pregunta de ¿quiénes han sido amigos entrañables
de los gobiernos norteamericanos?. No acaso dictadores
sanguinarios como Batista en Cuba, Somoza en Nicaragua, Mobutu en el
Congo, Suharto en Indonesia, Pinochet en Chile y el dictador
centroafricano Bokassa, conocido también por su canibalismo; o
bien neoliberales corruptos como Carlos Menen en Argentina, Carlos
Salinas de Gortari en México y Arnoldo Alemán en
Panamá. ¿Acaso los pueblos de estos países
que sufrieron sangrientas dictaduras y crisis económicas que
empobrecieron a su población, pueden guardar gratitud a los
gobiernos de EU?. Por ello, cabe otra pregunta: ¿Con qué
autoridad llama George W. Bush a todos los gobiernos a combatir
el terrorismo mundial?.
En
una dramática carta dirigida al presidente Bush después
del 11 de septiembre de 2001, el teniente coronel y ex combatiente de
la guerra de Vietnam, Robert Bowan, le dice: “Señor
presidente: somos blanco de los terroristas porque en la mayor parte
del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la
esclavitud y la explotación humana... y somos odiados
porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas...”[4]
Hace
apenas unas semanas, más de 4,000 intelectuales, artistas,
académicos y líderes religiosos se manifiestaron, a
través de un desplegado en el New York Times, en contra
de la guerra sin límites del presidente Bush.
Entre esos numerosos manifestantes, figuran Martín Luther King
III, Noam Chomsky, Gore Vidal, Robert Altman y la actriz Susan
Sarandón. En su histórico manifiesto afirman:
“Nos negamos a que (Bush) hable en nombre de todos los
estadounidenses. No entregaremos nuestra conciencia a cambio de
una hueca oferta de seguridad”. Asimismo, llaman al
pueblo estadounidense a “resistir frente a la guerra y la
represión contra el mundo...(por ser) injusta, inmoral e
ilegítima... Tendemos la mano a quienes en el mundo
sufren como consecuencia de estas decisiones.”[5]
La
magnitud de la pobreza en mundo
La
era de la globalización y la política del presidente
Bush, no le deparan a la humanidad ningún futuro optimista y
de bienestar. El 11 de julio de 2002, Día Mundial de la
Población, el Fondo de Población de la ONU, reconoció
que de 6,200 millones habitantes en el planeta, 1,200 millones viven
en la extrema pobreza.
La
FAO, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA)
y el Programa Mundial de Alimentación (PMA), reconocieron en
la Cumbre de Monterrey (marzo de 2002) que una quinta parte de la
población mundial, 1,200 millones de personas, viven con un
dólar diario y que 800 millones padecen subnutrición
crónica y que 12 millones de niños mueren cada año,
la mayor parte de ellos por falta de alimentos.[6]
El Grupo de los 77 rebeló en la cumbre de Johannesburgo
(septiembre de 2002) que en el mundo mueren de hambre17 personas cada
minuto, 734 mil al mes y casi 9 millones al año.
En
la Cumbre de apertura de la Unión Africana (UA), organismo
sucesor de la Organización por la Unidad Africana (OUA), se
alertó que tan sólo en el sur de África están
en peligro de morir de hambre 60 millones de personas, de las cuales
300 mil podrían morir en los próximos seis meses.[7]
A esto hay que agregar la existencia, según la FAO, de 40
millones de infectados de SIDA en el mundo, de los cuales el 70%
viven en África. Si no se toman medidas eficaces, esta
suma podría aumentar para el año 2020 a 66 millones de
afectados por la pandemia más apocalíptica de la
humanidad.[8]
Otros
estudios nos hablan de que vivimos en un mundo en el que mientras el
20% de la población posee el 86% de la riqueza producida en el
mundo, los habitantes de 80 países (la mayoría de
África, Asia y América Latina) viven con menos de dos
dólares diarios y en donde uno de cada cuatro habitantes vive
con menos de un dólar diario; vivimos un mundo donde 200
empresas transnacionales son propietarias del 47% del PIB mundial y
sólo dan ocupación al 1.59% de la población,
mientras que 1,500 millones de agricultores campesinos le dan de
comer al 50% de la población mundial.
El
Banco Mundial se propuso reducir la población extremadamente
pobre de 1,200 millones a 900 millones en 2015, pero el propio BM
junto con diversos organismos multilaterales han tenido que reconocer
que ese objetivo no se va alcanzar, que se equivocaron en sus recetas
contra la pobreza, pues tanto el número de pobres como los
índices de desnutrición han aumentado en muchos países
a pesar de los programas de combate a la pobreza.
Organismos
internacionales reunidos en la Cumbre de la Deuda social de América
Latina en Caracas, del 10 al 13 de julio de 2001, sostienen que si
tan sólo se destinaran anualmente 80 mil millones de dólares
como ayuda a los países latinoamericanos, en diez años
se aseguraría a cada persona alimentación, educación,
salud y agua potable. Esa cantidad representa apenas una cuarta
parte del presupuesto militar de los EU, el 9% de los gastos
mundiales en armamento y un poco más de la fortuna del hombre
más rico del mundo.[9]
La
experiencia mexicana con el TLCAN
Después
de 8 años de operación del Tratado de Libre Comercio
entre México, EU y Canadá, podemos afirmar que los
empleos, la inversión directa y el incremento de nuestras
exportaciones hacia los Estados Unidos prometidos por el Tratado, no
han significado ningún impacto positivo en nuestra economía;
lo que sí es impactante y preocupante es la confirmación
de la pérdida de nuestra soberanía alimentaria, el
crecimiento de la pobreza (54% de pobres según SEDESOL, 46%
según el Banco Mundial y 72% según Julio Boltvinik), la
subnutrición, la migración con su dramática
secuela de muerte, las prácticas de dumping que han arruinado
nuestra producción de granos, el desmantelamiento de
agriculturas campesinas, la contaminación y los nocivos
efectos de la manipulación genética de hortalizas y
granos, tal es el caso de contaminación de maíces
nativos con maíz transgénico procedente de EU en los
estados de Oaxaca y Puebla.
El
ritmo de crecimiento de la industria de exportación ha sido
lento y en beneficio de un pequeño sector (300 empresas según
la RMALC); esta misma organización sostiene que en 1982, 91
centavos de insumos de exportación eran mexicanos, actualmente
sólo 29 centavos de insumos nacionales participan en cada peso
de mercancía exportada. El mercado interno no se ha
estimulado, los mercados regionales se han desmantelado, los empleos
creados han sido precarios e inestables, pues muchas maquiladoras
transnacionales han emigrado en busca de mano de obra más
barata en Centroamérica y China; en fin, la tasa de
crecimiento durante los años de vigencia del TLC ha sido del
1% como promedio anual, la deuda externa e interna ha crecido más
que el presupuesto federal (en lo que va del presente año
sumadas la deuda interna con la externa ascienden a 152,534 millones
de dólares, es decir, un billón 500 mil millones de
pesos), el pago del servicio de la deuda externa compite en tamaño
con la inversión extranjera directa; nuestra dependencia
alimentaria se ha acentuado, los impactos ambientales y la
destrucción de recursos naturales no se han evitado, ya que el
deterioro ambiental anual se estima en un 10% del PIB nacional.
Hay quienes plantean que la deuda ecológica de los países
desarrollados e industrializados a los países de América
Latina es mucho mayor que los 700 mil millones de dólares que
el sub continente adeuda a los países ricos.
En
1970 Raúl Prebish, siendo director de la CEPAL, sostuvo que
por cada dólar recibido por América Latina se pagaban
cinco. Actualmente el investigador Juan Castaings sostiene que
por cada dólar que se recibe en América Latina, salen
los mismos cinco dólares por concepto de patentes, regalías,
servicios de deuda, pagos de capital y turismo. O sea que hemos
retrocedido más de 30 años.
Lo
que más ha alarmado al campesinado y las comunidades indígenas
es el hecho de que en 1994, México importó 3 millones
de toneladas de maíz, mientras que entre 1998 y el 2000, el
promedio fue de 5.2 millones de toneladas anuales. Con ello se
han visto afectados 3.5 millones de campesinos productores de maíz
y otros granos, que no están en condiciones de competir con
economías mucho más desarrolladas y con productores
subsidiados. Mientras la Ley Agrícola de los Estados
Unidos aprobada hace unas semanas, destina 19 mil millones de dólares
anuales tan sólo para subsidios en los próximos 10
años, en México estaremos destinado un promedio de 3
mil millones de dólares anuales de presupuesto total para
desarrollo agropecuario a cargo de la SAGARPA, lo cual representa
apenas un 16 % del subsidio norteamericano que se concentra en poco
más de un 10% de los 2 millones de granjeros.
Los
subsidios en Japón y Europa son aun mayores, por ejemplo entre
1999 y 2000, del total de los ingresos de los agricultores de
Noruega, el 68% son subsidios directos, en Japón el 60% y en
la Unión Europea el 37%, como resultado de los 39 mil millones
de euros que destinó para subsidios directos en ese período.
En los EU los subsidios directos representan el 22% de los ingresos
de los agricultores; sin embargo, la curva de los subsidios a los
productores agrícolas muestra un ascenso más
pronunciado en EU que en Europa.[10]
La
región Asia-Pacífico y el Plan Puebla Panamá
Hoy,
están reunidos en Los Cabos representantes de los gobiernos de
21 países que integran el Foro de Cooperación Económica
Asia-Pacífico (APEC). Esta región está
formada por países que concentran cerca del 50% de la
población mundial (China, EU, Rusia, Japón, Indonesia,
Tailandia, México), países altamente desarrollados como
EU, Japón y Canadá, pero también países
emergentes como los llamados tigres asiáticos, que han
sido líderes en desarrollo económico en las últimas
décadas (Thailandia, Malasia, Singapur, Corea, Taiwán).
En esta reunión de líderes económicos se hablará
de negocios no de cómo combatir la pobreza; se hablará
de iniciativas empresariales no de cómo hacer más
humano el trato a los migrantes; se hablará de cómo
lograr que el terrorismo no inhiba las inversiones; se hablará,
en fin, del promisorio futuro que nos ofrece la globalización
neoliberal.
Para
los EU la región representa un valor estratégico tanto
por su potencialidad comercial, como por los recursos naturales que
en ella se localizan, como es el caso de la región
mesoamericana en la que se pretende desarrollar el Plan Puebla
Panamá. La APEC contribuyó con el 76% de la
inversión extranjera directa en México en el período
1994 a 2001 (la cual ascendió a 73 mil millones de dólares).
De esta inversión más de 13 mil empresas
norteamericanas participaron con el 82%. Esto da una idea de a
quien beneficiará la inversión proyectada con el PPP.
Sin embargo, Fox afirma orgullosamente que México es el tercer
receptor mundial de inversión extranjera. El presidente
no repara en las consecuencias de esta enorme dependencia de nuestro
país respecto del capital internacional en los programas
sociales, en el mercado interno, en la deuda externa y en nuestra
soberanía.
Fox
tiene un gran compromiso de integración energética con
América del Norte; para ello, necesita activar el Plan Puebla
Panamá, necesita la privatización de la industria
eléctrica nacional, una reforma fiscal que favorezca al
capital y una reforma laboral que debilite y desarticule el
movimiento sindical en México. Para la mayoría de
los 65 millones de habitantes de los estados mexicanos del sur y
sureste y los países centroamericanos, no hay duda que el PPP
convertirá a la región en uno de los mayores corredores
de maquiladoras del mundo, de que su soberanía será
avasallada por las transnacionales; de que en nombre del progreso y
la modernidad se acabará con su riqueza y sus valores
culturales. Habrá que recordar que el sureste mexicano y
el golfo de México son depositarios de la mayor riqueza
petrolera del país, de los yacimientos minerales más
importantes, de una gran riqueza forestal y faunística, pero
sobre todo, concentra más del 70% del agua que se produce en
el país.
Por
fortuna este plan, concertado por Fox, Bush y los gobiernos
centroamericanos, llega en un momento en que los movimientos
campesinos e indígenas de la región se han articulado y
están en condiciones de resistir en defensa de sus recursos
naturales, su biodiversidad y su cultura.
El
rechazo a este nuevo proyecto neoliberal se ha manifestado a través
de numerosas reuniones, encuentros, foros, declaraciones y
publicaciones de ONGs y organizaciones sociales. Entre esas
acciones destacan tres foros mesoamericanos (Tapachula,
Quetzaltenango y Managua), dos encuentros campesinos mesoamericanos
(Tapachula y Managua), dos semanas por la Diversidad Biológica
y Cultural (San Cristóbal de las Casas y Xelajú), así
como de diversas movilizaciones campesinas, indígenas y
populares, como las que se realizaron el pasado 12 de octubre en
México, en varias ciudades de provincia y en varias zonas
fronterizas como Cd. Juárez, Chih. y la frontera
de México con Guatemala.
Los
espacios de los excluidos
Hoy,
las fuerzas sociales y la izquierda del mundo resisten a la
globalización neoliberal, entendida como la mundialización
del libre mercado, la estandarización u homogeneización
productiva y la homologación de precios mundiales en economías
desiguales y con desarrollo y tecnologías asimétricas.
Los actuales movimientos sociales se oponen a la globalización
neoliberal porque no ha resuelto el problema de la pobreza en el
mundo y aun menos el de la seguridad y la soberanía
alimentaria en el planeta. También se oponen a la
globalización en la medida en que ésta destruye las
colectividades y la diversidad tanto de la sociedad, como de la
naturaleza. Los pueblos del sur resisten a la imposición
de la cultura (patrones productivos y alimentarios, por ejemplo) de
los países industrializados sobre los países pobres.
Los
movimientos sociales, las organizaciones gremiales, los sindicatos,
los organismos no gubernamentales y los grupos académicos y de
investigación ha venido construyendo sus espacios de encuentro
para el análisis, la reflexión colectiva y de discusión
de estrategias de cambio frente a la globalización neoliberal
y el capitalismo salvaje. Esos espacios multitudinarios son los
foros sociales mundiales que, a su vez, han propiciado foros
continentales y nacionales. En 2001 se realizó en Cuba
el Foro Mundial de soberanía Alimentaria, donde se reivindicó
el derecho de los pueblos a producir los alimentos adecuados a sus
necesidades y a su cultura, el derecho de los pueblos indígenas
a sus territorios y su cultura; se rechazaron los tratados
comerciales como el TLC y el ALCA, se exigió a la OMC que
salga de la agricultura, la condonación de la deuda externa de
los países pobres, así como el cambio de las políticas
de los organismos financieros internacionales que sólo han
producido mayor pobreza. Estas y muchas otras demandas fueron
ratificadas en el Foro Mundial de las ONG/OSC para la Soberanía
Alimentaria, paralela a la Cumbre sobre Alimentación de
la FAO, Roma, Italia, del 8 al13 junio de 2002.
Movimientos
campesinos en el mundo
En
1993 surgió la red mundial Vía Campesina...
(Europa, América del Norte, Centroamérica, Asia,
Sudamérica). En las últimas reuniones han tenido
una numerosa participación la India, Indonesia, Tailandia,
China, Vietnam y Laos. Casi al mismo tiempo han surgido otras
redes internacionales como la RIAD, FIAN, APM en África, la
Alianza Social Continental y otras. No ha habido acto de
protesta en Europa, Asia, África y América Latina donde
la frase “globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”
no sea coreada por cientos y miles de personas. Otra frase que
empieza a ser global y se escucha en casi todos los encuentros
internacionales, es la que dice: “¡Zapata vive, la
lucha...!”
En
1994 se constituyó en Lima, Perú la Coordinadora
Latinoamericana de Organizaciones del Campo con unas 30
organizaciones campesinas de México, CA, el Caribe y
Sudamérica
En
mayo de 2002 se formó en Tapachula, Chis., el Encuentro
Campesino Mesoamericano, con organizaciones campesinas mexicanas, de
Guatemala, Honduras, Costa Rica Nicaragua, El Salvador y Panamá.
En
México, las políticas agrícolas muy adecuadas a
los objetivos de los tratados comerciales, la OMC y las
transnacionales, ha unificado a una parte del movimiento campesino,
principalmente a las organizaciones que participan en la CLOC (
CIOAC, CNPA, CODUC, UNORCA, ANEC, UNTA y CCC), pero también a
organizaciones que han venido exigiendo un mayor presupuesto para el
campo, la no entrada al país de semillas transgénicas y
las organizaciones indígenas.
Entre
las propuestas que se repiten y se reafirman en los foros
mencionaremos las diguientes:
- defender
y fortalecer la soberanía alimentaria
- resistir
contra las privatizaciones en beneficio del capital transnacional
- moratoria
a la entrada de transgénicos y etiquetado de productos
elaborados con OGMs, sin permitir equivalencias.
- fortalecer
la agricultura familiar campesina y orgánica
- diversificación
productiva y multifuncionalidad de la tierra, incluyendo los
servicios ambientales, pago del deterioro ambiental y un mercado
verde integral
- reforma
agraria con criterios democráticos, sociales, sustentables y
ecológicos
- frenar
planes que buscan beneficiar a las corporaciones transnacionales o
concebidos desde la perspectiva y estrategia militar de los EU, como
el PPP, Plan Colombia, Iniciativa Andina.
- En
este sentido deben salir de Brasil, Ecuador, Cuba, Colombia y otros
países latinoamericanos las bases militares norteamericanas.
- No
a la imposición del ALCA y otros acuerdos comerciales en
perjuicio del campo
- Debe
cesar ya el bloqueo norteamericano a Cuba
- Respeto
a los derechos y cultura de los pueblos indígenas
- Alto
a la feminización de la pobreza
- Adopción
de la tasa Tobin, consistente en un gravamen del 0.2% al capital
especulativo
- Transferencia
de gastos militares a gasto social
- No
al simplismo económico del libre mercado como dogma
El
próximo enero de 2003 se realizará en Porto Alegre,
Brasil el III Foro Social Mundial donde se espera la asistencia de
100 mil delegados de todos los continentes. En este mago evento
donde se expresarán los grandes movimientos sociales del
mundo, estará más claro para la humanidad que OTRO
MUNDO ES POSIBLE.
México,
D.F., octubre 23 de 2002.
[1]
Diario La Jornada, 28-08-2002
[2]
Boff, Leonardo, ¿Cuál Globalización?, en ALAI,
AMÉRICA LATINA en Movimiento, No. 347, Febrero de
2002.
[3]
Noam Chomsky, La Nueva Guerra contra el terror, Ed.
Paradigmas y Utopías/PT. México, 2001
[4]
Carta Abierta al presidente de los EU, George Bus, del Teniente
Coronel Robert Bowam, obispo de la iglesia católica de
Melbourne Beach, Florida, que voló en 101 misiones de combate
en Vietnam. (Volante)
[5]
La Jornada. México, 20-09-2002
[6]
Diario La Jornada, México, 19-03-2002
[7]
Diario La Jornada, México, 11-07-2002
[9]
Declaración final de la Cumbre de la Deuda
Social realizada en Caracas, Venezuela del 10 al 13 de julio
de 2001.