ALAI, América Latina en Movimiento
2002-10-30
AmericaLatina,AmericaNorte,AmericaCentral ¡Anexión no, integración si!
Alberto Acosta
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José Martí, en La Revista Ilustrada, publicada en Nueva York, en mayo
de 1891, advirtió a los pueblos de América sobre las amenazas de una
unión desequilibrada, impuesta por los intereses de los poderosos. "A
todo convite entre pueblos hay que buscarle sus razones ocultas",
escribía Martí, quien, como periodista, conoció los detalles de la
primera Conferencia Internacional de las Américas, realizada en
Washington. "Ningún pueblo -decía el cubano- hace nada contra su
interés; de lo que se deduce que lo que un pueblo hace es lo que está
en su interés": Y ese interés, plasmado en una declaración oficial
estadounidense, en mayo de 1888, era "fomentar la unión aduanera"
para "asegurar mercados más extensos". Ese mismo interés es defendido
por Jorge Bush II, en un esfuerzo que sintetiza "nuestra más grande
empresa -nuestra meta-, crear un Área de Libre Comercio de las
Américas", al decir de Robert B. Zoellick, secretario de Comercio de
EEUU, en una exposición hace pocos días, en la Sexta Conferencia
Anual de las América del Miami Herald.
El ALCA es una apuesta de última instancia. Con un gran esfuerzo
multilateral, los EEUU, apoyados por una pléyade de ideólogos,
mercaderes y mercenarios, pretenden enraizar las reformas
estructurales de inspiración fondomonetarista. Neoliberalismo para
siempre, parece ser la divisa que mueve tanto fundamentalismo y no
poca ignorancia. Transformando al ALCA en un caballo de Troya quieren
vencer la resistencia y frenar el creciente descontento en contra del
ajuste interminable, expresado continentalmente en las urnas y en las
calles. Este equino, a diferencia de su antecesor griego, tiene su
panza de cristal. Eso es una ventaja, permite identificar sus razones
ocultas. Y el conocimiento de éstas alienta el rechazo.
No al anexionismo planteado por el ALCA es una urgencia vital, pero
insuficiente. Una oposición creativa debe plantear simultáneamente la
unión de los pueblos latinoamericanos y caribeños para hacer posible
otra integración, que permita, ejercitando aquello de que unión hace
la fuerza, establecer vínculos armónicos y equilibrados con las otras
naciones del planeta. Y para ello se cuenta con varias pistas.
Sabiendo lo que no se quiere, la construcción de un futuro de
dignidad será cristalizado a través de un proceso político, social y
cultural que no se agota en lo económico. Con un ejercicio
democrático y absolutamente transparente, los pueblos de América
deben ir ratificando el contenido y la forma de una integración
sustentada en la cooperación, la solidaridad, la reciprocidad y la
complementariedad, sobre bases de equidad y sustentabilidad. Esta
opción implica incorporar a otros actores, pues la sociedad no se
compone sólo de burocracias y grandes empresarios.
Esta nueva integración, que será la sumatoria de múltiples visiones,
nunca la imposición de pensamiento único alguno, cristalizará un
proyecto de vida diferente. Y esto exige no caer presa de los cantos
de sirena del ALCA: hay que abrir los ojos para identificar "el
peligro de abrirse por concepto de cortesía o por impaciencia de
falso progreso, a una política que atrae por el abalorio de la
palabra y los hilos de la intriga", como recomendaba hace más 100
años Martí, profeta del ALCA.
http://www.alainet.org/active/2678
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