Destino político y económico superior - América Latina en Movimiento
ALAI, América Latina en Movimiento

2008-02-27
Clasificado en:   Política: Politica, Democracia, Legislacion,
Disponible en:   Español       

Bolivia

Destino político y económico superior

Dante Gumiel Reyes

La Paz
 
La
evolución política de Bolivia en estos años iniciales del Siglo XXI obliga a revisar todos los fundamentos de política usualmente aceptados. Posiblemente los fracasos políticos, que se manifiestan en forma de violencia, hambre, guerras y desórdenes de todo tipo se deban a las limitaciones reales de los conductores políticos y de su entorno general, dada una cierta circunstancia  histórica y un cierto escenario popular.  
 
Una investigación reciente (www.nuevopaisya.org) sobre el salto de civilización griego, ha mostrado que el ordenamiento político adoptado a partir de la Constitución de Solón, gérmen cultural fecundo y único, se caracterizó por la inclusión de cada uno de los ciudadanos en el manejo público a través de las Asambleas General y Judicial, en un contexto de respeto a la religión, reestructuración económica general y creación de un sistema financiero propio. Esta práctica democrática participativa directa derivaba de la organización comunitaria ancestral de las tribus helenas.  
 
Actualmente el ordenamiento político de los pueblos anglosajones también deriva en gran parte de sus ancestros comunitarios. El “Common Law” inglés es una de sus manifestaciones.
 
En el modelo griego se manejó con cuidado el factor religioso, evitando fricciones entre el Estado y el sacerdocio. La libre elección de los respectivos cultos de cada ciudadano se protegió y se respetó por completo.    
 
En suma, el modelo griego obedeció a una concepción política superior donde todos los factores en juego fueron acomodados para acrecentar la respetabilidad del ciudadano, su destreza política y su prosperidad material, dentro de un marco comunitario y solidario de clara e ineludible responsabilidad social. El resultado ha sido el surgimiento de un faro resplandeciente de civilización con luz milenaria.
 
En Bolivia la gran basa indígena le ha dotado a la sociedad con excepcionales características humanitarias no debidamente percibidas por todos nuestros estudiosos. Gabriel René Moreno apunta en sus “Últimos días coloniales del Alto Perú” que el respeto a la vida y a la propiedad de los viajeros en el largo trayecto entre Lima y Potosí era casi absoluto; Mariano Baptista, después de espectar las matanzas de “La Comuna de París” vuelve horrorizado los ojos hacia su patria, Bolivia, comparativamente un hogar más humano y más seguro.
 
Disponemos por lo tanto de los elementos físicos, sociales y culturales para organizar una sociedad cualitativamente superior, sobre raíces profundas y cimientos sólidos. La definición de política que nos será conveniente es la siguiente: “Política es el conjunto ordenado y sistemático de conocimientos, artes, experiencias propias y ajenas que permite organizar las sociedades humanas en Estados Nacionales,  de tal modo que la participación ciudadana sea total, la satisfacción de las necesidades básicas sea general y equitativa, el ambiente intelectual y espiritual sea estimulante, la prosperidad ascendente y la creatividad social sea armoniosa y multiplicativa”.
 
Los modernos conceptos de ética corporativa derivan directamente de los valores comunitarios. Por esta razón entre otras, posiblemente, las corporaciones más poderosas tienen su origen en los países anglosajones.  
 
Lo absurdo de la violencia política boliviana del siglo XIX puede resumirse en las siguientes líneas: Las facciones que intervienen son básicamente tres: militares, civiles conservadores y civiles liberales, todos ellos tipificables como pertenecientes al ala derecha de la política. La consecuencia más visible de este encarnizado y permanente enfrentamiento es “el achicamiento territorial de la República”, hasta alrededor de la tercera parte de su extensión original, más su enclaustramiento mediterráneo. En suma, la pérdida espiritual y física recae sobre el pueblo boliviano en su conjunto. Bolivia se convierte en el país más pobre y atrasado de América Latina, después de Haití, con un clima social hostil a toda innovación positiva.
 
Corremos revista a un factor incluido en la confrontación: El anticlericalismo derivado de toda la historia europea de la Iglesia Católica. A partir de sus inicios comunitarios (“el que no trabaje que no coma”, San Pablo), de la iluminación intelectual de Europa desde África a través de San Agustín, del apoyo popular a la Jerarquía Católica (San Ambrosio es nombrado por aclamación popular, Obispo de Milán antes de ser bautizado), la Iglesia llega a conformar un tenebroso poder teocrático con “La Inquisición” como su más negra manifestación. La reacción origina cismas, herejías, guerras, la diferenciación europea fundamental de Inglaterra y el Continente y un asedio “liberal” constante y multiforme al poder religioso. El Hegelianismo e inclusive el Marxismo pueden ser incluidos dentro de la corriente anticlerical. Toda esta problemática ha sido completamente ajena a la vida, a la esencia y a los intereses del pueblo boliviano pero sin embargo fue factor importante en la gestación de la “Guerra Civil” de fines del siglo XIX, una de las más sangrientas de nuestra Historia. El resultado más visible y doloroso, fue la pérdida de la capacidad de manejo propio de nuestros intereses políticos generales y la pérdida de nuestros territorios marítimos.
 
Evidentemente no valió la pena el derroche de recursos, energía, vidas y sufrimiento vertido a lo largo de todo el siglo XIX. El extravío político y la omisión de los problemas reales fueron casi totales. Por tanto, aparece clara la necesidad de eliminar todo dogmatismo en el campo político. Juicio similar merece la violencia sufrida a lo largo del Siglo XX y sobre todo resulta ahora un axioma, que el dogmatismo político, así sea el relacionado con la identidad cultural, debe ser necesariamente eliminado en las consideraciones previas a toda decisión política importante. El Área Latina de Europa ni siquiera tiene un idioma verazmente propio, pero marcha satisfactoriamente sobre el sendero de progreso de la Historia.
 
En
este principio de siglo XXI aparecen en el escenario político los siguientes factores positivos: La superación de las estrechas ideologías decimonónicas, el reconocimiento universal de los “Derechos de los Pueblos Indígenas”, la irrupción de la tecnología que multiplica la potencialidad política humana, la conformación de la “Ciudad Global” mediante el Internet,  el reconocimiento del “Calentamiento Global” como problema común y un mayor interés por el estudio imparcial e integral de la Política. En este sentido se ve que la informática puede utilizarse para mostrar cuadros más vivos e integrales de la Historia. Una visión panorámica del historial católico probablemente eliminaría fanatismos en pro y en contra, estado de ánimo necesario para acertar en política.
 
Antes de arribar al primer decenio del siglo XXI se perfilan en el horizonte grandes cambios de mentalidad y enfoques en las Potencias Mundiales. La lucha contra el “Calentamiento Global” se convertirá en un motor económico y político. Dada la información meteorológica disponible, es probable que para evitar la destrucción causada por  huracanes y tornados, EE.UU emprenda la reforestación de todo el Norte de África y España. Esta reconstrucción ecológica, por la calidad del acercamiento, con inclusión masiva de la población nativa en trabajos permanentes, llevará rápidamente a comprender mejor la mentalidad y la religiosidad semita. La necesidad de paz en el Medio Oriente figurará como un axioma  en la política norteamericana para esa región. También se ejecutarán en otros Continentes, proyectos de geoingeniería regional de este tipo: Bolivia, Chile, Perú y Argentina trabajarán mancomunadamente en la reforestación del Altiplano Perú-Boliviano. Este hecho hará más abundantes las precipitaciones del “Invierno Boliviano” en la Costa Pacífica desértica. Las consecuencias políticas y sociales positivas pueden ser insospechadas. Se tratará de una superación política originada en el gigante trabajo emprendido para atenuar el problema del “Calentamiento Global”.  
 
Con el ánimo de contribuir a evitar un nuevo absurdo brote de violencia en Bolivia en esta alborada del siglo XXI, que pueda provocar retrocesos políticos, más miseria y mucho dolor humano, nos permitimos pasar una rápida revista a la Nueva Constitución Política del Estado y añadir algunas acotaciones:  
 
 
Todas las consideraciones arriba anotadas llevan a la satisfactoria conclusión  de que la Nueva CPE debe ser objeto de general análisis y debate, pero nunca violencia. Ni un rasguño y ni un solo insulto entre bolivianos se justifica tomando como argumento la redacción de este importante documento. El debate de hoy será la plataforma del perfeccionamiento de mañana y la prosperidad general será la natural consecuencia de una organización política equitativa racional con raíces propias.
 
En resumen, la Nueva Constitución Política del Estado Boliviano es tan conservadora como la prudencia aconseja, tan innovadora como las corrientes políticas actuales lo permiten y tan original como las más fecundas semillas culturales europeas e indígenas lo determinan. Puede por tanto ser el crisol de una nueva nacionalidad fuerte y próspera.
 
- Ing. Dante Gumiel Reyes, www.nuevopaisya.org 


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