ALAI, América Latina en Movimiento
2002-04-01
Derecho al desarrollo en peligro
Eduardo Tamayo G.
|
| Clasificado en: | | Política: Politica, DerechosHumanos, | Internacional: Internacional, Globalizacion, Organismos, Tratados, | Social: Social, MedioAmbiente, Poblacion, Pobreza, Violencia, | Economía: Economia, Comercio, Modelos, PoliticasEconomicas, | |
| Disponible en: | |
Español Français English
|
| Compartir: | |
|
|
En Monterrey, finalmente, se impuso el viejo principio liberal "Trade
not aid" (comercio, no ayuda). El mensaje del polo más rico del
mundo es claro: Para superar los males del Tercer Mundo, lo que se
requiere es más comercio e inversión privada. Lo demás (desarrollo
económico, social y cultural) vendrá por añadidura.
Tales argumentos volvieron a repetirse en Ginebra con ocasión del
debate sobre el derecho al desarrollo llevado a cabo en la Comisión
de Derechos Humanos, que inició sus trabajos el 17 de marzo y
concluirá el 26 de abril.
Uno de los mejores defensores de la mundialización neoliberal es
Canadá. "Dada la contribución indiscutible que el sistema comercial
internacional aporta al desarrollo, Canadá no piensa que el sistema
actual influya de manera nefasta sobre la realización del derecho al
desarrollo para todos", dijo Susan Gregson, representante de este
país en la ONU.
Contrariamente a este criterio, la delegación cubana y varios
organismos de defensa de los derechos humanos expresaron que la
globalización neoliberal es un fenómeno parcial que beneficia solo a
una minoría. Demostraron, con cifras, datos y análisis que el
derecho al desarrollo, proclamado por la Asamblea General de Naciones
Unidas en 1986, continúa retrocediendo y está a punto de desaparecer.
"Según el Informe sobre Desarrollo Mundial 2000/2001 del Banco
Mundial, de 6000 millones de habitantes de nuestro planeta, unos 2800
millones, casi la mitad, viven con menos de 2 dólares al día y 1200
millones, una quinta parte, con menos de un dólar al día. En
contraste, el ingreso promedio de los 20 países más ricos del planeta
es 37 veces mayor que el de las 20 naciones más pobres, relación
desigual que se ha duplicado en los últimos 40 años", manifestó Jorge
Ferrer Rodríguez, miembro de la delegación cubana en Naciones Unidas.
Tales desigualdades se producen cuando la promesa de los países
desarrollados de dedicar el 0.7% de su Producto Interno Bruto a la
Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) está muy lejos de cumplirse,
pese a las últimas promesas hechas por la Unión Europea. Hoy la AOD
llega como promedio al 0.22% del PIB. Solo cinco países de Europa
cumplen o sobrepasan la meta prevista. El país más industrializado y
más rico del planeta, Estados Unidos, paradójicamente tiene el más
bajo índice de ayuda al desarrollo: solo el 0.11% del PIB.
La Declaración del Derecho al Desarrollo de 1986 contiene algunos
puntos que no son del agrado de los países industrializados y de las
transnacionales. Entre otros, consagra el derecho de los pueblos a
ejercer su soberanía plena y completa sobre todos sus recursos y
riquezas naturales; habla de establecer un nuevo orden económico
internacional; ubica una estrecha relación entre desarme y
desarrollo, y plantea que los recursos liberados con las medidas de
desarme deben dedicarse al desarrollo económico y social y al
bienestar de todos los pueblos, y, en particular de los países en
desarrollo.
Estas son algunas de las razones por las que los representantes de
los países ricos y los actores que empujan la globalización
neoliberal (Banco Mundial, FMI y OMC) quisieran enterrar el derecho
al desarrollo. De hecho, este último ha sido relegado a un segundo
plano y no figura en las agendas y eventos internacionales, en los
que más bien se habla de "buena gobernanza", "lucha contra el
terrorismo", "países emergentes", etc.
Unas ochenta organizaciones civiles de todo el mundo difundieron un
comunicado en la que advierten que la "Declaración sobre el Derecho
al Desarrollo" se encuentra en peligro y llamaron al Grupo de Trabajo
designado por la Comisión de Derechos Humanos para hacer un
seguimiento del derecho al desarrollo ajustado al mandato confiado
por la Comisión.
"El derecho al desarrollo se ha convertido en una utopía reivindicada
por la gente en las calles de Seattle, Génova, Porto Alegre o
Barcelona, mientras que quienes tienen las riendas del poder a escala
mundial reivindican alto y fuerte el derecho a la agresión armada, a
la agresión económica y al despojo de los pueblos practicado por las
grandes empresas y los bancos transnacionales con la complicidad de
muchos gobiernos, tanto del Norte como del Sur", dijo Jairo Sánchez
de la Asociación Americana de Juristas.
El Centro Europa- Tercer Mundo, CETIM, por su lado, precisó que sería
hipócrita hablar de poner en marcha el derecho al desarrollo sin
levantar previamente los obstáculos que impiden el desarrollo, entre
ellos la deuda externa que constituye un suplicio para la mayoría de
países del Sur. La única solución factible es la anulación de la
deuda, acotó el CETIM.
Mientras el representante de la Unión Europea, el embajador español
Joaquín Pérez-Villanueva y Tobar, señaló que son los Estados quienes
tienen la responsabilidad principal en el derecho al desarrollo, el
representante de Cuba, Jorge Ferrer Rodríguez, recordó que los
esfuerzos nacionales que realizan algunos países para poner en
ejecución el derecho al desarrollo se han visto afectados por un
entorno económico, financiero y comercial internacional
crecientemente desfavorable, que escapa a su control.
Ferrer agregó que las llamadas reformas estructurales de corte
neoliberal que bajo distintos títulos promueven el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional desde hace muchos años, y la
liberalización del comercio, en algunos sectores, aplicada por la
Organización Mundial de Comercio, afectan seriamente la capacidad de
los Estados para cumplir sus responsabilidades nacionales en la
realización del derecho al desarrollo.
Finalmente, la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en
Centroamérica (CODEHUCA) advirtió que muchas empresas transnacionales
de los países desarrollados, a pesar de que gozan de exenciones y
privilegios, no pagan salarios justos, y en las maquilas, sobre todo
en la rama de la confección, cierran intempestivamente dejando sin
trabajo a miles de trabajadores/as. "Es necesario que los países
desarrollados comprendan que, cuanta más miseria haya en nuestros
países, mayor cantidad de emigrantes se producirá y este fenómeno
debe enfrentarse con seriedad y humanidad. No es posible mantener
las relaciones Norte-Sur tan desiguales", concluyó.
http://www.alainet.org/active/1873
|
|
|
[Página de búsquedas]
[Página principal]
[Main Page]
[Regresar]
Quienes somos | Área Mujeres |
Minga Informativa de Movimientos
Sociales
|
|