ALAI, América Latina en Movimiento
2006-03-09
Porto Alegre, marzo 6-9 de 2006
Declaración Final: Foro “Tierra, Territorio y Dignidad”
¡Por
una Nueva Reforma Agraria basada en la Soberanía Alimentaria!
Nosotros/as,
representantes de organizaciones de campesinos/as, pueblos indígenas,
pescadores/as artesanales, trabajadores/as rurales, migrantes,
pastores/as, defensoras de derechos humanos, desarrollo rural, medio
ambiente, y otros, provenientes del mundo entero, participamos en el
Foro “Tierra, Territorio y Dignidad” para defender
nuestra tierra, nuestro territorio y nuestra dignidad.
Los
Estados y el sistema internacional han sido incapaces de derrotar la
pobreza y el hambre en el mundo. Reiteramos nuestro llamado a
nuestros gobiernos, a la FAO y su mandato fundador, las demás
instituciones de las Naciones Unidas, a otros actores que están
presentes en la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y
Desarrollo Rural (CIRADR) y a nuestras sociedades, a comprometerse
decisivamente con una Nueva Reforma Agraria basada en la Soberanía
Alimentaria, el Territorio y la dignidad de los Pueblos,
que nos garantice a campesinas/os, pueblos indígenas,
comunidades de pescadores artesanales, pastores/as, trabajadoras/es
rurales, comunidades afrodescientes, trabajadores/as desocupados/as,
comunidades Dalit y demás comunidades acceso y control
efectivo de los recursos naturales y productivos para el ejercicio de
nuestros derechos humanos.
Instamos
a la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y
Desarrollo Rural (CIRADR), a los Estados y a la FAO para que asuman
una voluntad política real que permita derrotar el hambre y la
pobreza que sufren millones de hombres y mujeres del mundo. Si
esta conferencia no reconoce los planteamientos del Foro Paralelo no
podrá considerarse exitosa.
Soberanía
Alimentaria y Reforma Agraria
La
nueva reforma agraria debe reconocer la función
socio-ambiental de la tierra, el mar y los recursos naturales en el
contexto de la soberanía alimentaria, lo que debe comprometer
la más alta voluntad de los Estados. Comprendemos que la
soberanía alimentaria implica políticas
de redistribución, acceso y control justo y equitativo a los
recursos naturales y productivos (crédito, tecnología
apropiada, etc.) por parte de campesinas/os, pueblos indígenas,
comunidades de pescadores artesanales, pastores/as, trabajadores/as
desocupados/as, comunidades Dalit, comunidades afrodescendientes y
demás comunidades rurales; políticas de desarrollo
rural basadas en estrategias agroecológicas centradas en la
agricultura campesina y familiar y de pesca artesanal; políticas
de comercio en contra del dumping y a favor de la producción
campesina e indígena para mercados locales, nacionales e
internacionales; y políticas públicas complementarias
como de salud, educación e infraestructura para el campo.
El
uso de los recursos naturales debe estar primeramente al servicio de
la producción de alimentos. La nueva reforma agraria
debe ser prioritaria en la agenda pública. En
el contexto de la soberanía alimentaria, la reforma agraria
beneficia a la sociedad en su conjunto, dotándola de alimentos
sanos, accesibles y culturalmente apropiados, y de justicia social.
La reforma agraria pondría fin al éxodo masivo y
forzado del campo a la ciudad que ha hecho que las ciudades crezcan
en condiciones deshumanizantes e insostenibles; daría una vida
con dignidad para todos los miembros de nuestras sociedades; abriría
las posibilidades de un desarrollo económico local, regional y
nacional que sea incluyente y en beneficio de la mayoría de la
población; y terminaría con una agricultura intensiva
de monocultivos que acapara agua, que envenena la tierra y los ríos.
Es necesario una nueva política de pesca que reconozca el
derecho de las comunidades de pescadores y detenga la pesca
industrial que agota la vida en el mar. La
nueva reforma agraria es válida tanto para los países
del sur llamados “en vías de desarrollo” como para
los del norte, llamados “desarrollados”.
La
soberanía alimentaria se basa en el derecho humano a la
alimentación, a la libre determinación, en los
derechos indígenas al territorio, y en los derechos de los
pueblos a producir alimentos para su subsistencia y para mercados
locales y nacionales. La soberanía alimentaria defiende
una agricultura con campesinos y campesinas, una pesca con familias
pescadoras artesanales, unos bosques con comunidades forestales, unas
estepas con familias pastoras nómadas…
Además,
la reforma agraria debe garantizar los derechos a la educación,
a la salud, a la vivienda, al trabajo, a la seguridad social y a la
recreación. La reforma agraria debe asegurar la creación
de espacios de vida para mantener nuestras culturas, para darle una
hogar a nuestras/os niñas/os y jóvenes, para que
nuestras comunidades pueden desarrollarse en toda su diversidad y
construir una ciudadanía a partir de la relación con la
tierra, el mar, los bosques.
El
sofisticado conocimiento que los pueblos indígenas,
campesinos, pescadores han adquirido a través de siglos de
interactuar con la naturaleza proveen soluciones a la actual crisis
ecológica y social. Es por eso que estamos convencidos
que los sistemas alimentarios indígenas deben tener una alta
prioridad en la reforma agraria y que los principios y los
conocimientos indígenas deben ser aplicados para el beneficio
de las comunidades.
Rol
del Estado
El
Estado tiene que jugar un papel fuerte en las políticas de
reforma agraria y producción de alimentos. El Estado
tiene que aplicar políticas de reconocimiento de derechos y
democratización del acceso a tierra, a zonas costeras, bosques
y otros en casos donde haya concentración de estos recursos en
pocas manos. Además, el Estado tiene que garantizar el
control de los recursos naturales a las comunidades campesinas,
pescadoras, pastoras, forestales y a los pueblos indígenas de
modo que ellas puedan seguir viviendo y trabajando en el campo y en
los litorales, a través de los derechos colectivos y
comunitarios. La reforma agraria debe crear ocupaciones
productivas, empleos dignos y fortalecer los derechos laborales de
los/as trabajadores/as rurales. Los Estados tienen el derecho y
la obligación de definir soberanamente y sin condicionamientos
externos sus propias políticas agrarias, agrícolas,
pesqueras y alimentarias de manera que ellas garanticen el derecho a
la alimentación y los demás derechos económicos,
sociales y culturales de toda su población. Los/as
pequeños/as productores/as tienen que tener acceso a créditos
a bajos intereses y adaptados a condiciones locales, precios y
condiciones de comercio justas. La investigación, y los
sistemas de acopio y distribución en los mercados locales y
regionales deben tener fuerte apoyo del Estado y garantizar el bien
común.
Reconocimiento
la concepción de Territorio
La
concepción del territorio históricamente ha faltado
dentro los procesos de reforma agraria. Ninguna reforma agraria
es aceptable si solo se piensa en distribución de la tierra.
Consideramos que la nueva Reforma Agraria debe incluir las
cosmovisiones de territorio de las comunidades campesinas, sin
tierra, pueblos indígenas, de trabajadores rurales, de
pescadores, pastores nómadas, tribus, afrodescendientes,
minorías étnicas y personas desplazadas, que basan su
trabajo en la producción de alimentos y que sostienen una
relación de respeto y armonía con la Madre Tierra y con
los océanos.
Todos
los pueblos originarios, pueblos indígenas, minorías
étnicas, tribus, pescadores, trabajadores rurales, campesinos,
sin tierra, pastores nómadas y personas desplazadas tienen
derecho a mantener su propia relación espiritual y material; y
a poseer, desarrollar, controlar, utilizar y reconstituir sus
estructuras sociales; administrar política y socialmente sus
tierras y territorios comprendido el medio ambiente total, el aire,
las aguas, los ríos, los lagos, los mares, los hielos marinos,
la flora, la fauna y otros recursos que tradicionalmente han poseído,
ocupado, o utilizado de otra forma. Ello implica el
reconocimiento de sus leyes, tradiciones, costumbres y sistemas de
tenencia e instituciones; así como el reconocimiento de las
fronteras territoriales y culturales de los pueblos. Todo lo
anterior constituye el reconocimiento de la libre-determinación
y autonomía de los pueblos.
La
expresión de género y juventud en la lucha por la
reforma agraria.
Reconocemos
el papel fundamental de las mujeres en la agricultura, en la pesca y
en el uso y gestión de los recursos. No hay reforma
agraria genuina sin equidad de género, por eso exigimos y nos
comprometemos a que la nueva reforma agraria asegure a las mujeres
plena igualdad de oportunidades y de derechos a la tierra y a los
recursos naturales, reconozca su diversidad y repare la
discriminación y las desventajas sociales a las que las
mujeres han sido sometidas en el campo.
Reconocemos también que sin
juventud en el campo, no hay futuro para nuestras sociedades.
La nueva reforma agraria debe dar prioridad a los derechos de la
mujer y garantizar un futuro digno para la juventud rural.
Las
mujeres y los jóvenes del campo estamos reclamando condiciones
de vida igualitarias y políticas ecológica, económica
y culturalmente sostenibles. Debemos ser involucrados en
procesos de toma de decisión que atiendan integralmente
nuestras necesidades. Por tanto, exigimos que los gobiernos
honren sus compromisos y obligaciones asumidas en diversas
conferencias internacionales como la Conferencia de Beijing y la
Conferencia Mundial contra el Racismo. Particularmente sus
compromisos con la igualdad de genero y la diversidad racial
contemplados en la Convención para la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres y la
Carta Campesina adoptada en la Conferencia Mundial sobre Reforma
Agraria y Desarrollo Rural. Exigimos la implementación
de una reforma agraria redistributiva que permita a las mujeres y a
los jóvenes acceso y jurisdicción sobre la tierra y los
recursos naturales, garantizando la representación de las
mujeres y los jóvenes en las estructuras de toma de decisión
y gestión en todos los niveles, local, nacional e
internacional. Resulta imprescindible contar con recursos
financieros adecuados para la formación, capacitación y
educación en salud sexual y reproductiva para la juventud.
No
a la Privatización del Mar y de la Tierra, la Contra-Reforma
Agraria, las Políticas Neoliberales del Banco Mundial sobre la
Tierra y el Acceso a Recursos, y el Modelo Dominante de Producción
y Desarrollo
Junto
a la privatización de la tierra y de las zonas costeras avanza
la privatización de la biodiversidad del planeta. La
vida no es una mercancía. Seguiremos resistiendo
con toda nuestra capacidad a las políticas neoliberales
implementadas por nuestros gobiernos e impuestas por el Banco
Mundial, la OMC y otros actores. Rechazamos este enfoque
privatizador de la reforma agraria. Consideramos que es
ilegitimo. Son los pueblos y no el Banco Mundial quienes deben
decidir las políticas agrícolas, pesqueras y
alimentarias. Privatizar significa despojar a las comunidades
de sus derechos formales y consuetudinarios sobre sus tierras,
territorios, zonas costeras y recursos naturales. Por eso nos
oponemos a políticas de o administración de tierras ,
con fines de privatización;, a las políticas de
descolectivización, a los mercados de compra-venta y renta de
tierras,; a la privatización del agua, del mar, de las
semillas, los bosques, las áreas de pesca y otros recursos,
así como a la privatización de los servicios de
extensión y apoyo público a la producción y a la
comercialización de la agricultura campesina. Objetamos
rotundamente la introducción de semillas transgénicas y
la tecnología de semillas suicidas o “terminator”
que despojarán a nuestras comunidades rurales del control de
las semillas transfiriéndoselo a un par de empresas
transnacionales.
La
privatización de los recursos naturales y tecnologías
ha aumentado las inequidades sociales entre hombres y mujeres,
etnias, castas, clases y generaciones. Estas políticas
de estado están perpetuando el desplazamiento, persecución
y criminalizacion de estos grupos ya marginados.
Así
mismo, seguiremos oponiendo resistencia al modelo dominante de
producción y desarrollo y sus procesos de globalización
neoliberal y recolonización , transformación e
inserción en las cadenas de las corporaciones transnacionales
de la agricultura, la explotación forestal y la pesca actual
(producción por contrato, monocultivos de agroexportación,
plantaciones, pesca, explotación de bosques y agricultura
industrial, combustibles vegetales, biotecnología y
transgénicos, nanotecnología, ). Inversiones en
minería, agro-exportación, megaproyectos, biopirateria,
neoliberalismo verde destruyen nuestros territorios, nuestra
agricultura y pesca y causan el desplazamiento de poblaciones locales
y el desarraigo del campo y los litorales. . La
"reconstrucción" después de desastres
naturales y guerras, y las políticas de comercio que promuevan
el éxodo y el desarraigo del campo y (OMC, TLC, PAC, APE, Ley
Agrícola, Flujos Financieros, etc.).
Políticas
agrarias que financian la exportación agrícola y
pesquera a través del dumping deben ser sustituidas por otras
que realicen la soberanía alimentaria y que respeten el
desarrollo endógeno de los pueblos.
Reconocemos
y valoramos iniciativas como el ALBA para la integración
regional y el ejercicio de soberanía alimentaria en cuyo
contexto la reforma agraria y el desarrollo rural son y deben ser
parte integrante.
Criminalización
y represión de los movimientos sociales
Repudiamos
y condenamos a represión que enfrenta, en casi todos los
países del mundo, en las Américas como en Asia, en
Europa o en África, cualquier luchador o luchadora por la
reforma agraria. Rechazamos así mismo la militarización
y la ocupación militar en Irak, Corea del sur, Palestina y
otros países que desplaza a nuestros pueblos y les roba sus
tierras y territorios, la "guerra contra el terrorismo" que
sirve de pretexto para reprimirnos, y la criminalización de
nuestros movimientos. Luchar por nuestra dignidad es una
obligación, y es un derecho humano poder hacerlo.
Exigimos
que los Estados establezcan mecanismos de protección a la vida
y a la seguridad de las personas amenazadas por los procesos de lucha
por la tierra, el agua, los mares y los recursos naturales.
Deben garantizarse mecanismos legales efectivos que permitan castigar
a los culpables de estos crímenes.
Ocupaciones,
Recuperaciones y Defensa de Territorios. Movilización
social una estrategia de lucha y construcción de propuestas.
Reivindicamos
nuestras acciones de ocupaciones, recuperaciones y/o defensa de
nuestras tierras, territorios, semillas, bosques, áreas de
pesca, vivienda como necesarias y legítimas para la defensa y
conquista de nuestros derechos. Nuestra experiencia cotidiana
nos muestra que en la lucha por una vida con dignidad para todos/as,
acciones de defensa propia como las de ocupación de tierra y
de recuperación y de defensa activa de territorios son
necesarias para mover a los gobiernos a cumplir con sus obligaciones
e implementar políticas y programas efectivos de reforma
agraria. Seguiremos usando estas acciones no violentas por el
tiempo que sea necesario para lograr un mundo con justicia social que
dé a cada uno y una la posibilidad real de tener una vida
digna. Sin la movilización y participación plena
de los movimientos sociales, no habrá reforma agraria genuina.
La
soberanía alimentaria no solo es una visión sino
también una plataforma común de lucha que nos permite
seguir construyendo unidad en la diversidad. Consideramos que
el acceso y control de los recursos naturales, la producción
de alimentos y el aumento del poder de decisión son los tres
ejes principales que nos unifican.
La
reforma agraria y la soberanía alimentaria comprometen una
lucha mayor por el cambio del modelo neoliberal dominante.
Necesitamos construir alianzas con otros sectores de la sociedad, un
poder ciudadano que garantice reformas profundas. Nos
comprometemos a impulsar acciones comunes, articulaciones,
intercambios y todas las formas de presión que están en
curso, especialmente a través de las campañas
internacionales que nuestros sectores y redes tienen en marcha o
están concretando. Estamos convencidos de que solo el
poder de los pueblos organizados y la movilización pueden
lograr los cambios necesarios, por esto nuestra tarea principal es
informar, concienciar, debatir, organizar, y movilizar con la gente.
Convocamos a todos los sectores y fuerzas sociales aquí
representados para que sigamos construyendo nuestra unidad, y
llevaremos éstas conclusiones para debatir con nuestras bases
y para usar estas ideas para las políticas de los organismos
internacionales como la FAO, y los gobiernos. Pedimos al
mecanismo del comité Internacional de Planificación por
la Soberanía Alimentaria (CIP) asumir como trabajo prioritario
el seguimiento a estas conclusiones.
Tierra,
mar y territorio para vivir, tierra, mar y territorio para soñar,
tierra, mar y territorio para afirmar nuestra dignidad ¡ya!
http://www.alainet.org/active/10809
Documentos Relacionados:Vía Campesina: Tiempo para la Reforma Agraria - Saragih Henry [2006-03-10]
|
|
|
[Página de búsquedas]
[Página principal]
[Main Page]
[Regresar]
Quienes somos | Área Mujeres |
Minga Informativa de Movimientos
Sociales
|
|